domingo, 21 de junio de 2015

Apocalipsis de Pedro

Estos son libros y testimonios antiguos que muchas religiones cristianas no quieren que conozcas pero te los presentamos para que tú mismo elabores tus conclusiones.

These are books and old testimonies that many Christian religions don't want you to know but we present them to you so that yourself elaborates your conclusions.

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(Fragmento griego de Akhmin).

1. (...) muchos serán falsos profetas y enseñarán caminos diversos y doctrinas de perdición
2. y llegarán a ser hijos de la perdición.
3. Entonces Dios vendrá a mis fieles, los que tienen hambre y sed y están afligidos y purifican sus almas en esta vida, y juzgará a los hijos de la iniquidad.
4. Además dijo el Señor: Vayamos a la montaña y oremos.
5. Y yendo con Él, nosotros los doce apóstoles, le suplicamos que nos mostrara a uno de nuestros hermanos justos, que había muerto, para que pudiéramos ver qué clase de forma tenía; y tomando valor, también pudiéramos animar a los hombres que nos oyesen.

6. Y cuando oramos, repentinamente aparecieron dos hombres parados hacia el Este ante el Señor, a quienes no podíamos ver.
7. Emitían un rayo como del sol de sus semblantes, y sus vestiduras brillaban de un modo jamás visto por ojos humanos. No hay boca capaz de expresar, ni corazón que pueda concebir, la gloria con que estaban dotados, ni la belleza de su aspecto.
8. Y cuando los miramos, quedamos maravillados, porque sus cuerpos eran más blancos que la nieve y más rojos que las rosas;
9. y el rojo se unía al blanco con tal belleza que no puedo expresarla con palabras.
10. Sus cabellos eran rizados y brillantes y caían elegantemente por sus rostros y por sus hombros como una guirnalda tejida con plantas aromáticas y flores de colores variados, o como un arco iris en el cielo. Tal era su apariencia.

11. Y viendo su belleza, quedamos maravillados de ellos, por su repentina aparición.
12. Y me acerqué al Señor y le dije: ¿Quiénes son éstos?
13. Me respondió: Éstos son los hermanos de ustedes, los justos, cuyo aspecto deseaban ver.
14. Y le dije: ¿Y dónde están todos los justos, y de qué clase es el mundo (eón) en el que están y tienen esta gloria?
15. Y el Señor me mostró una región muy grande fuera de este mundo, con luz extremadamente brillante, donde los rayos del sol iluminaban el ambiente; y la tierra era feraz, con brotes que nunca se marchitaban; y llena de especias y plantas siempre florecientes e incorruptibles, produciendo frutos benditos.

16. Y había tanto perfume que el aroma llegaba incluso hasta nosotros.
17. Y los habitantes de ese lugar vestían como ángeles resplandecientes, y sus vestiduras eran acordes a su tierra.
18. Y había ángeles revoloteando alrededor de ellos.
19. Y la gloria de los lugareños era la misma, y con una sola voz alababan al Señor, regocijándose en ese lugar.
20. El Señor nos dijo: Éste es el lugar de los líderes (sacerdotes principales) de ustedes, los hombres justos.

21. Vi también otro lugar frente a éste, terriblemente triste, y era un lugar de castigo, y los que eran castigados y los ángeles que los castigaban vestían de negro, en consonancia con el ambiente del lugar.
22. Y algunos de los que estaban allí estaban colgados por la lengua: éstos eran los que habían blasfemado del camino de la justicia; debajo de ellos había un fuego llameante y los atormentaba.
23. Y había un gran lago, lleno de cieno ardiente, donde se encontraban algunos hombres que se habían apartado de la justicia; y los ángeles encargados de atormentarles estaban encima de ellos.
24. También había otros, mujeres, que colgaban de sus cabellos por encima de este cieno incandescente; éstas eran las que se habían adornado para el adulterio. Y los hombres que se habían unido a ellas en la impureza del adulterio pendían de los pies y tenían sus cabezas suspendidas encima del fango, y decían: No creíamos que tendríamos que venir a parar a este lugar.
25. Y vi a los asesinos y a sus cómplices echados en un lugar estrecho, lleno de ponzoñosos reptiles, y eran mordidos por estas bestias, y se revolvían en aquel tormento. Y encima de ellos había gusanos que semejaban nubes negras. Y las almas de los que habían sido asesinados estaban allí y miraban al tormento de aquellos asesinos y decían: ¡Oh Dios!, rectos son tus juicios.

26. Muy cerca de allí vi otro lugar angosto, donde iban a parar el desagüe y la hediondez de los que allí sufrían tormento, y se formaba allí como un lago. Y allí había mujeres sentadas, sumergidas en aquel albañal hasta la garganta; y frente a ellas, sentados y llorando, muchos niños que habían nacido antes de tiempo; y de ellos salían unos rayos como de fuego que herían los ojos de las mujeres; éstas eran las que habían concebido fuera del matrimonio y se habían procurado aborto.
27. Y otros hombres y mujeres eran quemados hasta su mitad, y arrojados a un lugar oscuro, y golpeados por espíritus malvados; y sus entrañas eran devoradas por gusanos que nunca acababan. Y éstos eran los que habían perseguido a los justos, y los habían entregado [a la muerte].
28. Y cerca de aquellos, había nuevamente hombres y mujeres que se mordían sus propios labios en tormentos, y eran heridos por un hierro candente en sus ojos. Y éstos eran los que habían blasfemado y difamado el camino de la justicia.
29. Y enfrente a éstos, otros hombres y mujeres se mordían sus lenguas, y tenían fuego ardiente en sus bocas. Y éstos eran los que habían sido testigos falsos.
30. Y en otro lugar había guijarros más puntiagudos que espadas o que pinchos, candentes; y unos hombres y mujeres andrajosos, con harapos inmundos, rodaban sobre ellos en tormento. Y éstos eran los que habían sido ricos y confiaban en sus riquezas, y no se compadecían de los orfanatos y las viudas, y desdeñaban los mandamientos de Dios.

31. Y en otro gran lago, lleno de materia hedionda (pus) y sangre y cieno ardiente, se encontraban unos hombres y mujeres sobre sus rodillas. Y éstos eran los que habían sido usureros, y demandaban interés sobre interés.
32. Y otros hombres y mujeres eran arrojados desde un gran abismo, y cuando llegaban al fondo, eran conducidos nuevamente hasta la cima por aquellos que estaban sobre ellos, y volvían a ser arrojados, y su tormento no tenía fin. Y éstos eran los que habían profanado sus cuerpos comportándose como mujeres, y las mujeres que estaban con ellos eran las que se habían acostado entre ellas, como si fueran hombres con mujeres.
33. Y junto al abismo estaba un lugar lleno de fuego, y allí se encontraban los hombres que habían tallado con sus propias manos imágenes para sí mismos suplantando a Dios. Y junto a éstos estaban otros hombres y mujeres con varas de fuego, y se golpeaban unos a otros, y no cesaban de atormentarse de esta manera.
34. Y, cerca de ellos, otros hombres y mujeres se quemaban, revolvían, y asaban. Y éstos eran los que habían abandonado el camino de Dios.

Fuentes: vers. 21 - 26: Patrología, por Johannes Quasten, BAC; y los restantes versículos traducidos del inglés, de wesley.nnu.edu/noncanon/apoc/apcpete.htm y de www.newadvent.org/fathers/1003.htm

Apocalipsis de Pablo

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(Texto copto de Nag Hammadi)

La revelación de Pablo.

(…Los números corresponden a las páginas del manuscrito original. No se encuentran las páginas iniciales…)

VISIÓN DE PABLO.

18. [...] en el camino. Y [se dirigió a él], diciendo: ¿Qué camino [tomaré] para subir a [Jerusalén]? El niño [contestó diciendo]: Di tu nombre, a fin de que te [muestre] el camino.
Sabía [quién era Pablo]. Quiso mostrarse afable con él por medio de sus palabras a fin de hallar excusa para conversar con él. El niño tomó la palabra y dijo: Sé quien eres, Pablo, que tú eres el que fue bendecido desde el vientre de su madre. Ahora bien, yo [he venido] a ti a fin de que [subas a Jerusalén] hacia tus colegas [apóstoles]. Por esto [has sido llamado]. Yo soy [el Espíritu que hace camino] contigo. [Alerta] tu mente, Pablo [...].

19. Pues [...] todo que [...] en los principados y estas potestades y arcángeles y poderes y toda clase de demonios [...] aquél que pone al descubierto cuerpos para ser desparramados entre almas.
Una vez hubo terminado esta alocución siguió hablando y me dijo: Alerta tu mente, Pablo, y percátate de que la montaña sobre la que estás es la montaña de Jericó, a fin de que conozcas las cosas ocultas que yacen bajo las cosas manifiestas. Sí, irás a los doce apóstoles, pues son espíritus elegidos, y te recibirán con un saludo.
(Pablo) levantó la vista y vio cómo lo saludaban. Entonces, el [Espíritu] Santo, que conversaba con él, lo arrebató hacia lo alto, hasta el tercer cielo. Luego pasó hasta el cuarto [cielo]. El Espíritu [Santo] se dirigió a él diciendo: Mira y ve tu semejanza sobre la tierra.
Él [miró] hacia abajo y vio las cosas que estaban sobre la tierra. Observó [y vio] las cosas que estaban sobre [...].

20. Fijó la mirada [hacia abajo] y vio a los doce apóstoles a su derecha y a su izquierda en la creación, y el Espíritu les precedía en el camino.

VISIÓN DE JUICIO DE LAS ALMAS.

Ahora bien, en el cuarto cielo yo vi las cosas según sus clases. Vi, en efecto, a los ángeles que se asemejaban a dioses, a los ángeles que transfieren almas de la tierra de los muertos. La depositaron en la puerta del cuarto cielo, y los ángeles la azotaban.
El alma levantó la voz diciendo: ¿Qué pecado he cometido en el mundo? El guardián que reside en el cuarto cielo le respondió diciendo: No era conveniente cometer todas aquellas transgresiones a la ley que se dan en el mundo de los muertos.
El alma respondió diciendo: Aporta testigos y que [muestren] en qué cuerpo cometí trasgresión. [¿Quieres] traer un libro [y leer en] él? Y acudieron tres testigos.
El primero tomó la palabra y dijo: [¿Acaso] no estuve yo en el cuerpo en la segunda hora? [...] Me levanté contra ti

21. hasta que [te sumiste] en ira, en enojo y en envidia.
El segundo habló y dijo: ¿Acaso no estaba yo en el cosmos? Entré en la hora quinta y te vi y te deseé. Y he aquí que ahora te acuso de los crímenes que cometiste.
El tercero habló diciendo: ¿Acaso no me llegué a ti en la hora duodécima del día a la puesta del sol? Te di tinieblas hasta que remataras tus pecados.
Cuando el alma oyó todo esto bajó los ojos con tristeza. Luego miró hacia arriba y se precipitó hacia abajo. El alma que fue precipitada hacia abajo [accedió] a un cuerpo que había sido preparado [para ella]. Y he aquí que se terminaron sus testigos.

ASCENSIÓN A TRAVÉS DE LOS CIELOS.

Yo, entonces, [miré] hacia arriba y vi al Espíritu que me decía: Pablo, ven, acércate a mí.
Y cuando yo [avanzaba], se abrió la puerta y entré en el quinto [cielo]. Y vi a mis colegas apóstoles [que me acompañaban].

22. mientras el Espíritu venía con nosotros. Y en el quinto cielo vi un gran ángel que enarbolaba en su mano una vara de hierro. Con él estaban otros tres ángeles y yo levanté la vista hacia ellos. Pero peleaban entre ellos enarbolando látigos, empujando a las almas hacia el juicio.
Yo, por mi parte, avanzaba con el Espíritu y la puerta se me abrió. Entonces ascendimos al sexto cielo y vi a mis colegas apóstoles que me acompañaban, y el Espíritu Santo me conducía ante ellos.
Levanté la mirada y vi una gran luz que resplandecía sobre el sexto cielo. Hablé y dije al guardián que estaba en el sexto cielo: [Abre] para mí y para el Espíritu [Santo] que me precede.
Entonces me abrió y [ascendimos] al séptimo [cielo. Vi] un anciano [...] de luz cuya vestidura era blanca. [Su trono], que se halla en el séptimo cielo, resplandecía más que el sol, [siete] veces más.

23. El anciano tomó la palabra y me dijo: ¿A dónde vas, Pablo, el bendecido, el que fue separado desde el vientre de su madre?
Ahora bien, yo miraba al Espíritu, y él movía la cabeza diciéndome: Habla con él.
Yo hablé y dije al anciano: Regreso al lugar del cual procedí.
El anciano me contestó: ¿De dónde procedes? Yo le respondí diciendo: Desciendo al mundo de los muertos para llevar cautiva a la cautividad que fue cautivada en la cautividad de Babilonia.
El anciano me contestó diciendo: ¿De qué manera podrás apartarte de mí? Mira y ve a los principados y a las potestades. El Espíritu intervino diciendo: Entrégale la señal que está en tu mano, y te abrirá.
Entonces yo le di la señal. Él volvió el rostro hacia abajo, hacia su creación y los que son sus potestades. Entonces se abrió [el séptimo] cielo y ascendimos a la

24. Ogdóada. Y vi a los doce apóstoles. Me saludaron y ascendimos al noveno cielo. Yo saludé a todos los que se hallaban en el noveno cielo, y ascendimos al décimo cielo. Y yo saludé a mis espíritus compañeros.

Fuente: Textos Gnósticos - Biblioteca Nag Hammadi III.

El Apocalipsis de Elías

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Tercer libro de Enoc. Parte 18.

Tercer libro de Enoc. Parte 17.

Tercer libro de Enoc. Parte 16.

Tercer libro de Enoc. Parte 15.

Tercer libro de Enoc. Parte 14.


CAPÍTULO 1.

1. La palabra del Señor vino a mí, diciendo: "Hijo de hombre, di a este pueblo, ¿por qué apiláis pecado sobre pecado y provocáis la cólera del Señor Dios, que es vuestro Creador?
2. No améis al mundo ni a las cosas del mundo, porque el orgullo del mundo es propio del diablo con su corrupción". (1 Juan 2.15-16; 3.89.
3. Recordad que el Señor de la gloria, que ha creado todo, tuvo compasión de vosotros, para salvarnos de la esclavitud de esta época.
4. Frecuentemente, el diablo ha deseado hacer que el sol deje de brillar sobre la tierra y que la tierra deje de producir frutos. Desea consumir a los humanos, como el fuego que corre por el rastrojo, quiere tragarlos como agua.
5. Esto es porque el Dios de la gloria tuvo misericordia de nosotros y Él envió a su Hijo al mundo para que nos salvara del cautiverio.

6. Él no le advirtió esto a ningún ángel, arcángel ni potestad, sino se transformó en hombre cuando Él vino a nosotros para salvarnos. (Flp 2.6-7; Rm 8.3; Hb 2.17).
7. Por ello sois sus hijos así como Él es vuestro Padre. (Ga 4.6-7).
8. Recordad que Él os ha preparado tronos y coronas en los cielos: "Todos aquellos que me escuchen, llegarán a recibir los tronos y las coronas", dijo el Señor, (1 Co 2.9; Is 64.3; Jr 3.16; To 17 Ap 2.10, 26, 27; 3.11, 21; 4.4; 12.1; 14.14; 20.4).
9. "además, a los míos Yo les escribiré mi nombre sobre la frente y les sellaré la mano derecha y nunca tendrán hambre ni sed;
10. "ni los hijos de la desobediencia tendrán poder sobre ellos. Los tronos no les retendrán, sino que marcharán con los ángeles hacia mi ciudad”. (Sb 5.23; Mt 7.23; 13.41; 25.45-46- -2 Co 6.14; Tt 2.14; Hb 1.9; Rm 6.19).

11. Los pecadores serán avergonzados: no traspasarán los tronos, sino que los tronos de la muerte los retendrán y dominarán sobre ellos,
12. porque los ángeles de Dios no los reconocen y son extraños a la morada de Dios.
13. Escuchad, sabios de la tierra, estad en guardia contra los impostores que abundarán en los tiempos del fin. Porque tendrán doctrinas que no son las de Dios, rechazarán la Ley de Dios -hombres que han hecho de su estómago su Dios-, diciendo: "el ayuno no tiene sentido y Dios no lo estableció". (1 Tm 4.1,2; 6.3-5,10; Flp 3.19; 2 Co 2.17; Judas 4).
14. Se hacen a sí mismos extraños a la Alianza de Dios y se roban a sí mismos las promesas gloriosas. Tales hombres nunca se establecen firmemente en la fe, luego ¡No dejes que te extravíen!
15. Recordad que el Señor estableció el ayuno cuando hizo los cielos para ganancia del hombre, por las pasiones y deseos que están en guerra con ustedes, de manera que el malvado no los queme.

16. Pero, "Yo he creado un ayuno puro", dijo el Señor,
17. "el hombre que ayuna continuamente no pecará jamás por envidias o discordias.
18. Dejad que el hombre que es puro ayune. Pero el hombre que ayuna y no es puro, provoca a Señor y también a los ángeles;
19. somete al mal su propia alma, acumulando para sí mismo la ira para el día de la cólera".
20. "He creado un ayuno puro, con corazón puro y manos puras;

21. perdona los pecados, cura las enfermedades, saca los demonios,
22. es eficaz ante el trono de Dios, como un dulcificante, como una fragancia, para el perdón de los pecados mediante una oración pura.
23. ¿Qué trabajador respetable entre vosotros irá a los campos sin sus herramientas en las manos? ¿O quién partirá para la guerra sin vestir en el pecho una coraza?
24. ¿No será asesinado, si es encontrado, por haber despreciado el servicio del rey?
25. Igualmente, es imposible para cualquiera venir al lugar santo con un corazón doble.

26. Al hombre que ora con corazón doble está en tinieblas en su interior y los ángeles no lo reconocen.
27. Tened siempre el mismo corazón en el Señor, para que todo lo suyo reconozcáis.

CAPÍTULO 2.

1. "Porque he aquí que los reyes de Asiria y la disolución de los cielos y la tierra y lo que está bajo la tierra,
2. desde ahora no prevalecerán sobre aquellos que me pertenecen", dijo el Señor, "y ellos no temerán en la batalla".
3. Cuando ellos vean a un rey apareciendo por el Norte, lo designarán rey asirio y el rey de la injusticia; hará guerras sin fin sobre Egipto y causará muchas perturbaciones:
4. habrá gemidos por la tierra, porque se llevarán vuestros hijos.
5. Muchos buscarán la muerte en esos días pero la muerte los eludirá.

6. Y un rey se levantará en las tierras del occidente a quien llamarán "el rey de paz";
7. correrá sobre le mar como un león rugiente;
8. matará al rey de injusticia y se vengará sobre Egipto con guerra y derramamiento de sangre.
9. Pasará en esos días que ordenará paz y un regalo inútil, desde Egipto.
10. Dará la paz a los santos diciendo: "El nombre de Dios es Uno".

11. Honrará a los santos y exaltará la ciudad santa;
12. dará regalos inútiles a la casa de Dios;
13. desde las ciudades de Egipto merodeará, astutamente, sin que lo sepan;
14. contará los santos lugares, pesará los ídolos de las gentes, contará sus riquezas y designará los sacerdotes.
15. Ordenará que los sabios de la tierra y los grandes de los pueblos sean apresados y llevados a la metrópoli por mar, diciendo: "¡No hay sino una lengua!"

16. Y cuando escuchéis: "¡Hay Paz y Alegría!": (1 Ts 5.3).
17. ¡He aquí! Voy a deciros cuáles son las señales para que podáis reconocerlo:
18. Tiene dos hijos, uno a su derecha y otro a su izquierda.
19. Aquel que está a su derecha tendrá una apariencia de un demonio y desafiará el nombre de Dios.
20. Ahora cuatro reyes vienen de ese rey.

21. En su año treinta bajará a Menfis y construirá allí un templo;
22. su propio hijo se levantará contra él y lo matará;
23. toda la tierra se agitará.
24. En ese día él promulgará un decreto por toda la tierra, para que sean encarcelados los sacerdotes de la tierra y todos los santos, diciendo: "¡Todos los regalos y todas las cosas buenas os las ha dado mi padre, ahora devolveréis el doble"!
25. Cerrará los lugares santos, les quitará sus casas y hará prisioneros a sus hijos.

26. Ordenarán que se ofrezcan sacrificios abominables y traerá la miseria sobre la tierra.
27. Aparecerá debajo del sol y de la luna;
28. los sacerdotes de la tierra rasgarán sus vestiduras.
29. ¡Ay de vosotros jefes de Egipto en tales días porque vuestro día ha pasado!
30. La violencia hecha a los pobres se devolverá contra vosotros y vuestros hijos serán llevados como botín.

31. En esos días las ciudades de Egipto se lamentarán porque no escucharán la voz del comprador ni la voz del vendedor.
32. Los mercados de Egipto se cubrirán de polvo. Los habitantes de Egipto llorarán al tiempo; anhelarán la muerte, pero la muerte huirá y los abandonará;
33. correrán sobre las rocas y saltarán hacia abajo, diciendo: "¡Caigan sobre nosotros!", pero no morirán.
34. Doble tribulación vendrán sobre toda la tierra aquel día:
35. En esos días el rey ordenará que todas las mujeres con hijos en el vientre sean arrestadas y traídas ante él atadas y que le den de mamar a serpientes y que su sangre sea exprimida de sus senos para usarla como veneno para flechas.

36. Debido a la necesidad de soldados para las guerras, ordenará que todos los niños menores de doce años sean reclutados y tengan que aprender a disparar con arco y flecha.
37. Todas las parteras de la tierra se lamentarán en esos tiempos y la mujer que tenga hijos elevará sus ojos al cielo diciendo: ¿Por qué me senté en la silla de parir para traer niños al mundo?".
38. Las estériles y las vírgenes se regocijarán diciendo: "Ahora es el momento para regocijarnos por no tener hijos sobre la tierra, nuestros hijos están en los cielos".
39. En esos días tres reyes se levantarán entre los persas, tomarán a los judíos que estén en Egipto y los transportarán hasta Jerusalén y habitarán y permanecerán allí.
40. Si escucháis que "la seguridad está en Jerusalén", entonces ¡rasgad las vestiduras! vosotros sacerdotes de la tierra, porque la llegada del Hijo de la Perdición no demorará. (1 Ts 5.3; 2 Ts 2.3,8; Jn 17.12).

41. En esos días el Impío se manifestará en los lugares santos; (2 Ts 2,4; Dn 9:27; 1 M 3.6; 9.23, 58, 69; 11.25; 14.14; 2 Cr 15.3; Sb 17.2).
42. los reyes de los persas huirán hacia Hrearit con los reyes de los asirios. Cuatro reyes pelearán contra tres.
43. Durarán tres años en ese lugar hasta que allí puedan poner sus manos sobre el tesoro del templo.
44. En esos días la sangre correrá desde Kôs hasta Menfis. El río de Egipto se convertirá en sangre y nadie podrá beber de él por tres días.
45. ¡Ay de Egipto y sus habitantes!

46. En esos días un rey aparecerá en la ciudad llamada "La Ciudad del Sol". Toda la tierra se consternará y él se apresurará hacia Menfis.
47. En el sexto año de los reyes persas, él planeará una emboscada en Menfis; él matará a los reyes asirios. Los persas se vengaran de la tierra.
48.  Ordenará la ejecución de todos los gentiles y ateos, y mandará que los templos de los gentiles sean saqueados y aniquilados sus sacerdotes, y mandará reconstruir los templos santos. (Dt 7.25; Ro 2.22, 24).
49. Él dará dobles regalos al templo de Dios y dirá "¡El Nombre de Dios es Uno!".
50. Toda la tierra adorará a los persas.

51. Por eso, el resto, los que han sobrevivido la arremetida, dirán: "Este es un rey justo que el Señor nos envió para que la tierra no sea convertida en desierto".
52. Ordenará no dar nada al rey durante tres años y seis meses. La tierra se llenará de abundantes riquezas.
53. Los vivos irán al encuentro de los muertos y les dirán: "Levantaos y compartid con nosotros esta vida de paz".

CAPÍTULO 3.

1. En el cuarto año de este rey el Hijo de la Iniquidad aparecerá diciendo: "Yo soy el Ungido", pero él no lo es. ¡No creáis en él! (Mt 24.23; Mc 13.6; Lc 21.8).
2. Cuando el Ungido llegue, vendrá como un palomar, con una corona de palomas rodeándole y marchará sobre las nubes del cielo con el signo de la cruz precediéndole.
3. El universo entero le verá como al sol que resplandece, desde las regiones del Oriente hasta las regiones del Poniente.
4. Así vendrá, con todos sus ángeles rodeándolo.
5. El hijo de la Iniquidad de nuevo comenzará a pararse sobre el lugar santo.

6. Dirá al Sol: "¡Cae!" y él caerá; le dirá: "¡Brilla!" y él lo hará; le dirá: "¡Obscurécete!" y él lo hará.
7. Dirá a la luna: "¡Conviértete en sangre!" y ella lo hará.
8. Recorrerá el cielo con ellos; caminará sobre el mar y sobre los ríos como sobre la tierra seca.
9. Hará caminar a los paralíticos, oír a los sordos, hablar a los mudos y ver a los ciegos.
10. Limpiará a los leprosos, curará a los enfermos y sacará demonios.

11. Multiplicará las señales y prodigios en presencia de todos. (Mt 24.24; 2 Ts 2, 9; Ap 13.13).
12. Hará las mismas obras que el Ungido, excepto resucitar los muertos.
13. Por esto sabrás que él es el Hijo de la Iniquidad, porque no tiene poder para dar vida.
14. Sí, os diré cuáles son las señales que lo distinguen, para que podáis ser capaces de reconocerlo.
15. Es un hombre escuálido hombre herboso, con las piernas débiles, alto, con un mechón gris por delante de su cabeza calva, las cejas le llegan hasta las orejas y por delante de la mano tiene una mancha de lepra.

16. Se transformará delante, de vosotros y de quienes los miren, unas veces como un anciano otras veces como un niño;
17. se transformará en todas sus características, pero las señales de su cabeza no las podrá cambiar.
18. En esto conoceréis que él es el Hijo de la Iniquidad.

CAPÍTULO 4.

1. La virgen cuyo nombre es Tabitha escuchará que el Sinvergüenza se ha aparecido en el lugar santo. Ella vestirá con su ropa de lino y lo perseguirá por Judea.
2. Elle lo reprochará por todo el camino a Jerusalén gritando: "¡Oh Sinvergüenza! ¡Oh Hijo de la Iniquidad! ¡Enemigo de todos los santos!"
3. Entonces el Sinvergüenza volverá su ira contra la virgen; la perseguirá hacia el occidente y en la tarde beberá su sangre,
4. la verterá sobre el templo, y ella se convertirá en curación para el pueblo.
5. Ella resucitará por la mañana y lo reprochará diciendo: "¡Ah Sinvergüenza, tú no tienes ningún poder sobre mi alma ni sobre mi cuerpo, porque yo vivo siempre en el Señor”.

6. Y ella le dirá después, también: "Tú has derramado mi sangre sobre el templo y se convirtió en salvación para el pueblo”.
7. Entonces, cuando Elías y Henoc escucharon que el Sinvergüenza se había aparecido en el lugar santo, descendieron para combatirlo, y le dijeron:
8. "¿No te da vergüenza cuando te adhieres a los santos aunque siempre has sido un extraño?
9. Tú has sido un enemigo de lo que está en los cielos y de lo que está sobre la tierra.
10. Has sido un enemigo de los tronos y de los ángeles, has sido siempre un extraño.

11. Has caído del cielo como el lucero del alba. Te has alejado de tu casa, has enajenado tu tribu y te has convertido en tinieblas para todos. (Is 14.12; Ez 28.17, 18; Ap 12.9, 10).
12. Pero tú no te avergüenzas cuando te acercas a Dios, porque tú eres un diablo”.
13. El Sinvergüenza escuchará esto y se pondrá furioso y luchará contra ellos en el mercado de la Gran Ciudad. Estarán tres horas en el combate, pero él los matará.
14. Ellos estarán tendidos, muertos, en el mercado, durante tres días y medio, y toda la gente los verá. (Ap 11.4-11).
15. pero al cuarto día ellos resucitarán y lo reprocharán, diciendo: "¡Oh Sinvergüenza. Oh Hijo de la Iniquidad! ¿No te avergüenzas por descarriar al pueblo de Dios por el que tú no has sufrido? No sabes tú que nosotros vivimos en el Señor, tanto que nosotros podemos reprocharte cada vez que tu digas: '¡Yo dominé sobre ellos!'

16. Nosotros separamos la carne del espíritu y te matamos, sin que te sea posible hablar en este día, porque nosotros estamos fuertes en el Señor, siempre, mas tú eres siempre hostil a Dios".
17. El Sinvergüenza escuchará, se enfurecerá y combatirá contra ellos.
18. Y toda la Ciudad se reunirá alrededor de ellos.
19. En ese día se verán arriba en el cielo brillando como las estrellas, y el pueblo y el universo entero los verán.
20. El Hijo de la Iniquidad no dominará sobre ellos. Volcará su furia sobre la tierra, cometerá él mismo una falta contra el pueblo.

21. Perseguirá a todos los santos y junto con los sacerdotes de la tierra ellos serán llevados prisioneros ante él;
22. los matará, los destruirá y ordenará que les sean sacados sus ojos con clavos de hierro;
23. les quitará la piel de la cabeza; les arrancará sus uñas, de una en una, y ordenará que les coloquen vinagre y lejía en sus narices.
24. Entonces quienes no puedan soportar las torturas de ese rey, tomarán su oro y huirán por los vados de los ríos hacia el desierto. Cuando mueran estarán como quienes duermen;
25. el Señor mismo recibirá sus espíritus y sus almas.

26. Sus carnes se harán duraderas como una roca y ninguna bestia la comerá hasta el último día, del gran juicio.
27. Entonces ellos se levantarán y encontrarán un lugar de descanso, pero no compartirán el reino del Ungido como los que resistieron, porque el Señor dice: "A quienes resistieron les concederé un sitio a mi mano derecha. Ellos obtendrán gracia para los demás.
28. Ellos vencerán sobre el Hijo de la Iniquidad; verán la disolución del cielo y de la tierra;
29. y recibirán los tronos de gloria y las coronas”.
30. Sesenta justos serán escogidos en esos días, serán preparados.

31 Ellos se armarán con las corazas de Dios, correrán hasta Jerusalén, combatirán contra el Sinvergüenza, diciendo: "Todas las obras prodigiosas que los profetas hicieron desde el comienzo, tú las has hecho. Pero tú no puedes resucitar los muertos porque no tienes el poder de dar vida, por eso hemos conocido que tú eres el Hijo de la Iniquidad”.
32. El Sinvergüenza escuchará y se enfurecerá;
33. ordenará colocar fuego en los altares y amarrar a los justos, para colocarlos sobre ellos y quemarlos.

CAPÍTULO 5.

1. En ese día, aterrados muchos cambiarán sus mentes y se separarán de él, diciendo: "¡Este no es el Ungido! El Ungido no asesina a los justos ni persigue a los hombres honestos sino que busca persuadirlos con señales y prodigios”.
2. En esos días el Ungido tendrá misericordia de ellos y enviará sus ángeles de los cielos, un total de cuatro mil seiscientos, cada uno con seis alas. (Is 6.2; Ap 4.8; 2 Hen 16.7; Apo Mo 37.3).
3. Su voz hará temblar el cielo y la tierra cuando ellos bendigan y glorifiquen a su Señor.
4. A quienes tienen el nombre del ungido sobre la frente y el sello en su mano derecha, del más pequeño al más grande, ellos los colocarán sobre sus alas y los protegerán de su cólera.
5. Entonces, Gabriel y Uriel formarán una columna de luces para conducirlos dentro de la tierra santa. (Ex 13.21,22; 14.19; 33.9,10; Nm 12.5; 14.14; Dt 31.15; Sal 99.7; Ne 9.12,19; Si 24.4).

6. Y les darán de comer del fruto del árbol de la vida y les vestirán de blanco; los ángeles vigilarán para protegerlos; no tendrán hambre ni sed y el Hijo de la Iniquidad no dominará sobre ellos. (Gn 3.22, 24; Isa 49.10; Pr 3.18; 11.30; 13.12; 15.4; Ap 2.7; 7.9, 13, 16 22.2).
7. En esos días la tierra entera será sacudida; el sol se obscurecerá y la paz y el espíritu serán desterrados de la tierra;
8. los árboles serán desarraigados y derribados; las bestias salvajes y el ganado morirán en la confusión y las aves caerán muertas al suelo;
9. habrá sequía en la tierra y las aguas del mar se secarán.
10. Los pecadores se lamentarán sobre la tierra, diciendo: "Por qué nos has hecho esto a nosotros, por decir 'yo soy el Ungido', cuando en realidad eres el diablo?

11. No tienes poder para salvarte, ¿cómo puedes salvarnos? Tú has realizado milagros inútiles delante de nosotros para apartarnos del Ungido del creador. ¡Desgraciados nosotros que te escuchamos!
12. ¡Mirad que ahora moriremos de hambre! ¿Dónde habrá algún vestigio de un justo para que los reverenciemos? O bien ¿Donde hay un maestro que pueda apelar a ellos?
13. Ahora pereceremos en el día de la cólera porque hemos desobedecido a Dios.
14. Fuimos a las profundidades del océano, pero no hemos encontrado agua; hemos cavado seis codos en los ríos y tampoco hemos encontrado agua”.
15. Entonces el Sinvergüenza llorará en ese día diciendo: "Desgraciado de mí, porque mi época ha pasado aunque dije que no pasaría jamás:

16. Mis años han sido meses, mis días se han desvanecido como polvo llevado por el viento. Mirad que voy a perecer con vosotros.
17. Ahora ejecútalo en el desierto, pon las manos sobre los bandidos y mátalos.
18. Lleva a los santos porque por ellos dará fruto la tierra; por ellos el sol brillará; sí, a causa de ellos el rocío caerá sobre la tierra”.
19. Los pecadores llorarán, diciendo: "Tú nos has hecho enemigos de Dios, si puedes ¡elévate y persíguelos!"
20. Entonces el tomará sus alas de fuego, volará en persecución de los santos y los combatirá nuevamente.

21. Los ángeles escucharán esto y descenderán y lucharán contra él en una batalla con muchas espadas.
22. En ese día escuchará y ordenará con una gran cólera al cielo y a la tierra producir fuego.
23. El fuego abrumará la tierra en una extensión de setenta y dos codos. El fuego consumirá a los pecadores y a los diablos, como a la paja.
24. Habrá un juicio justo:
25. En ese día las montañas y la tierra harán oír su voz. Los caminos se dirán entre ellos: "¿habéis escuchado hoy algún ruido de un humano caminando que no venga al juicio del hijo de Dios?"

26. Los pecados de cada uno se levantarán contra ellos en el lugar donde fueron cometidos, tanto los cometidos de día como los cometidos en la noche.
27. Los que pertenecen a los justos y los que pertenecen a los santos, verán a los pecadores en sus castigos, tanto a quienes los persiguieron, como a quienes los asesinaron.
28. Entonces los pecadores verán el lugar de los justos.
29. Y así habrá gracia: en esos días, lo que los justos pidan les será dado muchas veces.
30. En ese día el Señor juzgará al cielo y a la tierra; a quienes han transgredido en el cielo y a quienes los han hecho en la tierra.

31. Juzgará a los pastores del pueblo; los interrogará acerca de las ovejas y ellos serán entregados sin obstáculos de maldades y mentiras. (Ez 34.4, 5; Os 4.4; Za 11.4, 5; 1 Henoc 89.70; 90.22).
32. Entonces Elías y Henoc descenderán y dejarán a un lado su carne mundana y tomarán un cuerpo espiritual. (1 Co 15.44).
33. Ellos perseguirán al Hijo de la Iniquidad y lo matarán sin que él pueda hablar. En ese día él se derretirá ante ellos como hielo derretido por el fuego. Morirá como una serpiente sin aliento.
34. Le dirá: "Tu tiempo ha terminado, ahora vas a perecer con aquellos que te apoyaron”.
35. Ellos serán arrojados en el fondo del abismo y quedará cerrado sobre ellos. (Ap 20.2, 3).

36. En ese día vendrá desde el cielo el Ungido, el Rey, con todos los santos;
37. quemará la tierra y se consumirá por mil años,
38. porque los pecadores habían tomado posesión de ella; entonces él creará un cielo nuevo y una tierra nueva y no habrá en ellos ni diablo ni muerte. (Isa 25.8; Apo 20.14; 21.1, 4; 4 Esdras 8.53).
39. Él reinará con sus santos, subirán y descenderán y estarán con los ángeles siempre, y con el Ungido durante mil años. (Apo 20.4).

FIN DEL LIBRO.

Esta versión en castellano del Apocalipsis de Elías, fue traducida durante la primera semana de enero de 2002, desde las siguientes versiones: inglesa, editada por Hedley F. D. Sparks (1984); francesa, editada por André Dupont-Sommer y Mark Philonenko (1987); y alemana, la pionera en lenguas contemporáneas, de Georg Steindorff (1899); traducidas estas desde manuscritos coptos, parte de los cuales Steindorff reproduce en su edición.

miércoles, 17 de junio de 2015

Pensando en voz alta

Ninguna verdad contradice a otra; en cambio, una mentira siempre anda contradiciendo a otras y finalmente a sí misma.
Fdo. qdquasar

sábado, 13 de junio de 2015

Tercer libro de Enoc. Parte 18

Estos son libros y testimonios antiguos que muchas religiones cristianas no quieren que conozcas pero te los presentamos para que tú mismo elabores tus conclusiones.

These are books and old testimonies that many Christian religions don't want you to know but we present them to you so that yourself elaborates your conclusions.

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Tercer libro de Enoc. Parte 13.


EL TRONO DEL GRANDE EN MISTERIOS.

29. Y miré y vi otra habitación
30. Más vasta y espléndida que la primera;

31. Y todas sus poderosas puertas estaban abiertas de par en par;
32. Y me detuve firmemente en el medio del siempre arrollador fuego.
33. Es imposible describir su gloria
34. O su terrible vastedad y magnitud sin límites;
35. Así de grande, excedía su maravillosa estructura en todas las cosas.

36. Cualquier cosa que a los pensamientos del hombre le sea posible concebir
37. Su piso era llama pura deslumbrante
38. Sobre esto había resplandecientes relámpagos y lenguas de fuego,
39. Y arrojadas flechas había allí.
40. Y la cúpula era de un brillo intolerable.

41. Y en el centro vi un trono
42. De un blanco azulado semejante al hielo iluminado por el Sol.
43. Su círculo era la circunferencia de la órbita del Sol.
44. Cantos e himnos de Serafines eran escuchados.
45. Y por debajo de este poderoso Trono

46. Fluían Ríos de fuego rojo;
47. Mirar sobre su brillo era imposible;
48. Contemplar y vivir era cosa prohibida.
49. Un Grande en Misterio se sentó sobre el Trono,
50. Cuyo manto era más brillante que el Sol

51. Más blanco que la nieve, resplandecía;
52. Más deslumbrante en sus colores que una montaña de hielo,
53. Ningún espíritu podría mirar sobre su faz.
54. De este Ser, el Glorioso, el Refulgente
55. Ningún mortal podría ver tal luz

56. Excepto dentro del trance de una visión.
57. Un fuego ardiente había alrededor:
58. Un fuego ardiente se levantó por delante;
59. Tal que las miríadas de miríadas que rodeaban el Trono,
60. Ninguno podría acercarse.

MISIÓN DE ENOC.

61. Pero el Divino no requiere Santo Consejo,
62. Ni la sugerencia del Sabio de los Cielos.
63. No obstante, los Espíritus puros que estaban alrededor y cerca.
64. No se apartaron un momento de aquella gloria.
65. Ellos no se fueron de aquella gloriosa y ardiente presencia,

66. Porque allí está el efusivo Paraíso.
67. Allí tapé mi rostro
68. Y avancé con tembloroso pavor,
69. Mi corazón se estremecía mientras andaba.
70. Entonces el Divino me llamó, diciendo:

71. ¡Acércate aquí, Enoc, a mi misión!
72. Y fui elevado aun hasta la entrada;
73. Pero mis ojos estaban fijos en el piso.
74. Entonces dirigiéndose a mi, la voz habló.
75. Escúchame, y no seas temeroso

76. ¡Acércate aquí y escucha!
77. ¡Desciende a los Caídos de la Tierra!
78. Miré y en la mano de Dios vi flores,
79. Su hermoso Cetro.
80. Miré nuevamente y vi relámpagos,

81. A estos también El esgrimía como un Cetro.
82. Entonces los Serafines, Querubines y Ofanines
83. Vieron el Esplendor incansable del Más Alto,
84. Quién no conoce descanso, ni reposo o adormecimiento,
85. Sino que cuidan el Trono de Dios por siempre.

86. Y vi Ángeles, innumerables millares,
87. Miríadas de miríadas en aquélla Casa de Fuego;
88. Con ellos estaba el Hermoso,
89. Cuyo manto tenía una gloria indescriptible,
90. Y los Veinticuatro Ancianos,

91. Cargaban en Carruajes de llama,
92. Estrepitosos Truenos. Resplandecientes Relámpagos
93. ¡Así ellos andaban por la Sendas del Sol!
94. Entonces caí postrado,
95. Mientras toda mi carne se desvanecía,

96. Mi espíritu también llegó a ser cambiado.

ÁNGELES DE LAS AGUAS.

97. Fui transferido a una brillante estrella.
98. Océanos de fuego combinados con Océanos de Aguas. Vi sus blanquecinas y brillantes olas avanzar en la luz del Sol, hermosas como un ejército de cisnes
99. Por encima y sobre ellos, innumerables Espíritus Benditos. Algunos de ellos estaban alados y otros sin alas, pero todos eran hermosos.
100. Y torrentes de cantos y melodías se escuchaban. El dulce acento de doradas arpas, y de voces cantando el Amor de Dios y de la Belleza que habita en los Cielos.

101. Oh habitantes de en medio de las estrellas
102. Quienes se mueven sobre el oleaje de lúcidos fuegos
103. Llevados en medio de la impetuosa música de las esferas,
104. En medio de los dulces ecos del mar
105. Ustedes son Ángeles, Ángeles de las Aguas.

106. Escuchen la cuerda de arpa de mi temblorosa alma
107. Dénme de su Sagrada Sabiduría
108. Para que pueda enseñar a los errantes de la Tierra.
109. Ellos respondieron: Dios te proteja;
110. Recibe esta Vara Sagrada

111. Y con ella marca a los hijos de los hombres
112. Con la celestial señal del Uno.

LOS ESPLENDORES.

113. Vi Otro Esplendor.
114. Los Espíritus de este Alto Cielo.
115. Ellos respondían a sus nombres uno por uno

116. A medida que la Voz de Dios los llamaba.
117. Dios habló y los Espíritus lo escucharon.
118. A cada uno le fue asignada luz, en ese momento,
119. Luz de acuerdo al brillo de sus Obras.
120. Porque el esplendor genera esplendor.

121. Vi los Espíritus transferidos,
122. Ellos transmigraron a lo Bello;
123. Se entremezclaron con las Inteligencias Celestiales
124. Que brillaban alrededor de los Tronos de Infinidad;
125. Esplendores emanaban desde estos Espléndidos

126. Como las luces desde el Sol y las estrellas;
127. Nunca su belleza es atenuada;
128. Esta es la esencia de su propia naturaleza.
129. El Señor de los Espíritus se sentó sobre su Trono;
130. El Espíritu de Belleza estaba sobre Él;

131. Relámpagos salían de sus labios;
132. Los pecadores lo vieron y perecieron
133. Pero a las Santas Esencias de los Cielos,
134. Los que recibieron los Mandamientos de Dios,
135. Un combinado poder, multiforme, miríadas de ojos,

136. Voces, esplendores como fuego, le fueron dados.
137. Y todos ellos entonaban himnos ante Él,
138. Como si fueran una sola voz,
139. Bendiciendo, glorificando, exaltando a Él,
140. El Uno, el Santo de las edades.

141. Cada poder que está en los Cielos,
142. Y todas las Inteligencias puras,
143. Los Querubines, los Serafines, los Ofanines;
144. Todos los Espíritus de Poder,
145. Y todos los Poderosos de Sabiduría

146. Elevaron sus sagrados himnos de luz,
147. Amor y alabanzas delante del Padre,
148. Bendiciendo, glorificando a Él, el Santo.
149. ¡Bendito eres tú, oh Señor!
150. Y sea alabado tu Nombre por siempre,

151. Todos los que están en los Cielos te bendicen;
152. Todo Santo entre los celestiales te alaban.
153. Todo puro que habita en el paraíso,
154. Cada espíritu que vive en luz,
155. Cada mortal que ha conocido la Verdad

156. Glorifica tu nombre por siempre y siempre.
157. Grande es tu benevolencia, oh Señor,
158. Y tu poder de generación en generación.
159. Tu majestad y magnificencia, cuán grandes son.
160. Profundos son todos tus Misterios.

FIN DEL LIBRO.

Fuente: librosapocrifos.blogspot.com

Traducido al castellano desde dos versiones inglesas, editadas por Robert H. Charles y Hedley F. Sparks, y desde la versión francesa de François Martin; las tres a su vez traducidas de los manuscritos etíopes, cotejados con manuscritos griegos; corregidas además estas versiones de acuerdo con los manuscritos arameos de Qumrân (4QEn - 4QEnastr), editados por Josef T. Milik, traducidos al castellano por Florentino García M.
Los primeros cristianos tuvieron gran aprecio por el Libro de Enoc, como lo atestiguan las epístolas canónicas de Judas (6 y 14-16) y 2 Pedro (2:4), así como la no canónica de Bernabé y los escritos de Justino Mártir (100-165), Atenágoras (170); Tatiano (110-172); Irineo, Obispo de Lyon (115-185); Clemente de Alejandría (150-220); Tertuliano (160-230); Lactantio (260-325) y además los de Metodio de Filipo, Minucius Felix, Comodiano y Prisciliano (m. 385).

Tercer libro de Enoc. Parte 17

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Tercer libro de Enoc. Parte 13.

Tercer libro de Enoc. Parte 12.


¿REVELARE YO?

89. ¿Revelaré yo los Misterios de Luz?
90. ¿Los secretos del torrente del Océano?

91. ¿Develaré yo el Relámpago de los Cielos,
92. Que como el Verde Arco Iris se mueve sobre el Océano?
93. Los Hijos del Fuego vienen.
94. Los orgullosos y alados Dragones de los Cielos
95. Brillaron en el dorado torrente de nubes.

96. Ellos dijeron: Oh Mensajero, detente
97. No dejes que tu voz salga
98. Para revelar los oscuros secretos.
99. Y las estrellas parpadearon en un nublado esplendor
100. Diciendo a mi espíritu: detente.

PALABRAS DE LOS LIBROS, PREVALECEN.

101. Aun en la luz hay secretos huecos
102. Donde el espíritu busca reposo,
103. De la misma manera como el Sol se hunde en las nubes
104. Para reaparecer más bello.
105. Allí música los calma,

106. Y el susurro del bosque místico
107. Y el iluminador del alma viene y fulgura
108. En escenas de serena belleza.
109. Las gentiles palabras de los Libros prevalecen
110. Sobre el mar de errantes pensamientos.

111. Y sueños como lluvias de manantial
112. Los bañan en un Rocío de Luz,
113. En una alcoba verde con palmeras,
114. Protegida del Sol del cielo,
115. Me sumergí, cansado con el resplandor

116. Que se tendía sobre mi deslumbrado espíritu.

UN HUEVO HERMOSO.

117. Un huevo más hermoso que el Sol,
118. Cuando en el reluciente Oeste él se sumergió,
119. Fulgurando, como si brillara en medio de diez mil Arco Iris
120. De la más pura y deslumbrante luz.

121. Pero rápido como el ondear de una espada,
122. En la mano de un joven héroe,
123. Brilló, giró, se desvaneció.
124. Esto fue una momentánea ojeada del Universo.
125. Fluyendo están los Arroyos de Fuego

126. Sobre los cuales los Ángeles-Águilas se remontan.
127. Desde las Montañas se arrojan torrentes de llama.
128. Los Árboles del Bosque son pilares de luz,
129. En sus blancas túnicas de espléndida gloria.
130. Los Ancianos pasaron en medio de la turbulencia.

131. La Voz de Belleza suena
132. Y suaviza el oleaje rojo-oscuro.
133. Oh Fuentes Místicas
134. Tres orígenes de los Mundos Fundamentales,
135. Levantándose a la luz como resplandores de la aurora,

136. Permítanme bañar mi espíritu en su Azul.
137. Pasamos los dificultosos remolinos de fuego.
138. Vimos muchos obscuros errantes;
139. Estaban vestidos en negro
140. Sus rostros estaban sin Sol.

141. Pero lejos en la distancia vimos Valles
142. Y el Altar de Fuego de los Misterios;
143. Allí el brillante Isarim oraba
144. En las Arboledas resonaba el eco de sus salmos.
145. Como blancas estrellas moviéndose en luz

146. Circundaron la estatua de la Serpiente
147. Y levantaron sus brazos de nieve
148. En adoración de los Silentes Relámpagos.

ESTE A OESTE – NORTE A SUR.

149. Me paré en silencio en medio de aquellos cursos de estrellas;
150. Ansié ver el Sagrado Santuario;

151. Arroyos de precipitado fuego giraron alrededor;
152. Los alados relámpagos vibraron
153. Del Este al Oeste, de Norte al Sur;
154. Esto me pareció un vasto y espléndido mar de destellos.
155. Como si fuera un horno siempre vibrante;

156. Nubes con el resplandor del Nuevo-nacido.
157. Ven a las aguas del Sol;
158. Lávate en su esplendorosa fuente,
159. Y sobre tu muslo recibe la visible señal
160. Que marca al verdadero apóstol.

DOCE HIJOS DE LUZ.

161. Rápidamente como una estrella fui llevado adelante,
162. Hacia ese Mar de Luz,
163. Y allí transfigurado en un sueño.
164. Fui bañado en nieblas y nubes.
165. Y ahora me movía como en un oscuro sueño.

166. La Serpiente de las Esferas se enrolló alrededor de mí.
167. Vagábamos como en una niebla ardiente.
168. Aun había allí un sonido de dulce música
169. Lejos, en una nube de Arco Iris,
170. Él me mostró la Ciudad de Ambrosía,

171. Rodeada con un coro de soles refulgentes.
172. Este es el domicilio de lo Celestial
173. Y vi una mano brillante en su belleza
174. Y tenía la Estrella de la Mañana.
175. Estos son los vestidos de los Hijos de los Cielos.

176. Ella levantó esto, como si hiciese un obsequio.
177. Águilas del ardiente Bosque.
178. Así habló él en mi oído:
179. Hay doce Hijos de Luz
180. Que saldrán de los Salones de Llama.

181. El Primer Nacido disipará la oscuridad
182. El que como una noche aparece sobre las multitudes;
183. El Último Mensajero, el verdadero y fiel
184. Irradiará la belleza del Arco Iris.
185. Phani es su nombre;

186. Un roble de vibrantes hojas y ramas.
187. Pero los Árboles del Bosque escucharán
188. A la melodía de sus mecidas ramas.
189. Él habló y se sumergió en el Sol,
190. Y el Sol resplandeció con Doble Gloria;

191. Pero el eco de sus Palabras místicas
192. Resuena en truenos a través de mi espíritu.
193. Lentamente sobre las calmas aguas
194. Llegó el Espíritu de los Tronos;
195. Su larga y blanca túnica ondean a sus pies;

196. En su mano el Círculo de Plata.
197. Las estrellas lo siguieron en su séquito como sirvientes.
198. El Sol y la Luna se inclinaron.
199. ¡Amén! ¡Amén!
200. Esto fue todo lo que escuché.

CAPITULO XXX.- PALACIO DE CRISTAL – MISIÓN DE ENOC.

EL PALACIO DE CRISTAL.

1. Las Nubes me invitaron, una Niebla me abrazó,
2. Las Estrellas relucieron y se movieron en esplendor;
3. Los destellos de los Relámpagos me impulsaron hacia delante
4. Y vientos aceleraron mi ascenso.
5. Me elevaron alto y más alto,

6. Donde vi una pared construida con Piedras de Cristal,
7. Un cinturón de fuego la rodeaba,
8. Y mi corazón se llenó de terror;
9. Pasé dentro de esta estremecedora llama,
10. Y me acerqué a un poderoso palacio,

11. Sus muros y pavimentos eran de cristal
12. Cada Piedra era de una ardiente brillantez,
13. Y en el techo vagaban las estrellas
14. Con una inquieta y agitada luz;
15. Lenguas de fuego y relámpagos destellaban

16. Lanzados a través de sus espaciosos salones
17. Y allí había Querubines de un esplendor de llama
18. Como meteoros en un estrellado Cielo.
19. Una deslumbrante llama ardía en sus bastiones
20. Las Puertas eran llamas también,

21. Y cuando entré en este lugar
22. Vi que era caliente como el fuego y frío como el hielo.
23. Cada símbolo de deleite estaba allí.
24. Pero terror se apoderó de mi espíritu,
25. Mi corazón latía, mi corazón temblaba.

26. Una temerosa agitación se apoderó de mí.
27. Yo caí sobre mi rostro y estaba con dolor y temor;
28. Pero aun veía la Visión en mis ojos.

(Continuará…)

Fuente: librosapocrifos.blogspot.com

Tercer libro de Enoc. Parte 16

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Tercer libro de Enoc. Parte 14.

Tercer libro de Enoc. Parte 13.

Tercer libro de Enoc. Parte 12.

Tercer libro de Enoc. Parte 11.


CAPÍTULO XXVIII – LA GEMA TERRIBLE.

SOBRE EL ÁRBOL DEL CONOCIMIENTO DEL BIEN Y DEL MAL Y SOBRE EL LIBRE ALBEDRÍO.

1. Floreciendo estaba este sombreado Jardín
2. Con muchos árboles fragantes y divinos
3. Sus apariencias eran de variada belleza,
4. Como los colores de la Santa Ciudad.
5. El Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal

6. Estaba allí en el medio del mismo,
7. Parecido a un árbol de tamarindo
8. Cargaba frutos que se asemejaban a uvas;
9. Su perfume se extendía a gran distancia;
10. Estaba rodeado por luz.

11. ¡Cuán hermoso es este árbol!, dije
12. Y cuán deleitable es su apariencia.
13. Uno de los Gloriosos Espíritus respondió:
14. Este es el Árbol del conocimiento de Bien y Mal,
15. Del que las Esencias que desean cambiar

16. Participan y ponen en orden su trasmigración.
17. Porque todos los Espíritus que viven en el Universo
18. Son hechos libres por Dios;
19. Son dotados con completa voluntad
20. Porque ésta no es una tierra de esclavos.

21. Así como la luz y la oscuridad están en el Cosmos
22. Así también están lo Bello y Bajo;
23. Aquellos que se inclinan, sean a uno u otro, son muy libres
24. De acuerdo a las Eternas Ordenanzas;
25. Y aquellos que desean solo lo Bello

26. Se abstienen completamente de los frutos de este Árbol
27. Y asoleándose en el brillo del Sol de lo Divino
28. Habitan satisfechos en Celestial Sueño.
29. Pero aquellos que desean obtener conocimiento,
30. Sea este bueno o malo,

31. Así como muchos grandes hacen o han hecho
32. Saborean el fruto de este Árbol
33. Y entonces pasan a otras condiciones,
34. Porque solamente así puede ser obtenido el conocimiento.
35. Pero grande es el precio que ellos pagan

36. La posesión de esta gema es terrible.

SOBRE LA NECESIDAD DE LA CAÍDA.

37. Los más Altos Espíritus delante del Trono
38. No podrían jamás saber qué es ser un hombre,
39. Hasta que hayan tomado sobre sí la condición de un hombre
40. Y experimentado todas las fases del pensamiento de un hombre;

41. Por lo tanto y para este fin por libre voluntad
42. Este Árbol crece allí.
43. Cualquiera que desee alterar su condición,
44. Pruebe de este fruto y será hecho.
45. Dios es el Difusor de Amor,

46. También de Vida y de Belleza,
47. Pero si la Muerte no viene y hace un cambio
48. Aun estos podrían desgastarse al final.
49. Entonces levanté mis manos,
50. Y di gracias al Santo y Grande:

51. Bendito eres tú oh Señor, oh Rey
52. Y Grande y Santificada es tu Majestad.
53. Señor de todas las criaturas de las esferas
54. Rey de Reyes, Dios del solitario,
55. Cuyo reinado, cuya sabiduría, cuyo amor, cuyas leyes

56. Permanecen a través de las edades.
57. Para siempre perdurará tu dominio
58. Y la renovación de tus espíritus a la luz,
59. Los Cielos son tu Trono para siempre,
60. Las estrellas no son sino tu bajo pedestal.

61. Tú conoces todas las cosas,
62. Tú escuchas todas las cosas
63. Ni hay algo en luz u oscuridad
64. Que esté oculto de ti.
65. Tú consideras las necesidades de cada criatura

66. Y prestas atención de lo que puede satisfacerlas.
67. Todo lo que tiende a la perfección
68. Es lo que preparas para todos.
69. No hay lugar en los Cielos ni en la Tierra
70. Que no manifieste tu amor sin límites.

71. No hay vida a través del Infinito
72. Que no participe en tus amorosos pensamientos.

LOS REYES SOLARES.

73. Vi tres esplendores
74. Y cada uno impulsaba un carruaje con corceles de combate,
75. Y el fantasma de un Vaso Dorado

76. Brilló lejano ante los ojos de cada uno.
77. En los Cielos arriba de ellos había un grupo de Luces;
78. El sol, la dorada gloria de estrellas
79. Y un rayo como el de la Luna
80. Y el Arco Iris del éter

81. Los Serafines, aquellos (...) reyes
82. Y cada uno estaba ceñido del Iris
83. Y cada uno relucía con una miríada de ojos
84. Y así ellos siguieron en la brillante senda;
85. Los Querubines llegaron en fuego

86. Desde el dorado Altar de Incienso.
87. En sus ojos el espíritu de un poder
88. Que invade el vasto infinito.
89. Tú has visto al Sol en tormentas
90. Aun así era su serena grandeza.

91. O la Luna después de la batalla,
92. Aun así era su calmada luz.
93. Entonces los Ofanines pasaron rápidamente,
94. Con el viento en sus pies.
95. Estos son Reyes Solares;

96. Pero yo escondí su secreta sabiduría
97. Y los previamente formados ceñidos con estrellas.
98. Y los seis veces alados con los rayos del Sol
99. Sus espadas relucían en la nube violeta,
100. Sus cetros eran como Árboles de Olivo.

EN LA TIERRA CELESTIAL.

101. Entonces una nube me arrebató arriba
102. Los vientos me elevaron sobre la esfera.
103. Ellos me ubicaron en la Tierra Celestial
104. Sobre un lugar de muchos truenos.
105. Allí vi otra visión:

106. Palacios de pura celestialidad
107. Allí los espíritus cantaban himnos a Dios,
108. Ellos intercedían por los hijos de los hombres.
109. El Cielo con brillo de Sol fluía alrededor
110. Amor y belleza eran como Rocío,

111. La Justicia floreció ante su faz;
112. El florecer de la luz fue sobre todo.
113. Así será con ellos por todas las edades.
114. Con estos incontables, deslumbrantes espíritus;
115. Ellos habitan bajo las alas del eterno,

116. Y cantan en la medida de las estrellas.
117. Ellos están de pie delante de él cómo fuego viviente.
118. Sus bocas, una bendición, semejante a dulce miel.
119. Sus labios glorifican al Supremo
120. Y la virtud brilló a través de cada uno.

121. Yo deseé permanecer allí
122. Mi espíritu ansió su hogar precedente.
123. Una vez, como estos también, he estado ante el Señor.
124. Entonces exalté su Nombre
125. Bendito sea Él, y bendito por siempre

126. El Señor de las Tierras con Brillo de Estrellas.
127. Sabio, antes que el Universo fuese formado.
128. Sabio, cuando todos habrán pasado.
129. ¿Qué son las tierras? ¿Y qué es el hombre?
130. Y el que duerme y no te alaba.

131. Todos son, sino como hojas que se corrompen en invierno.
132. Ellos han vivido, y ahora no son más
133. Pero benditos son en tu luz
134. Quienes sin dormitar están de pie delante de tu Trono.
135. Ellos cantan al Señor de Pureza

136. Quien llena el Universo de vida con amor.

CAPITULO XXIX – EL VESTIDO DE AZUL – TRES FUENTES MÍSTICAS.

1. Hay tres Fuentes Místicas
2. Y sobre ellas Doce Árboles se inclinan,
3. Haciendo música semejante a la de dulces arpas
4. Cuando ellas se estremecen al plateado toque.
5. De sus profundidades la aurora se levanta,

6. La Aurora del rayo primero.
7. La Luz se precipita sobre sus profundidades;
8. ¡Pero oh! ¿Qué es esa Luz?
9. Las Águilas clamaron, las serpientes se levantaron,
10. Como llamas de fuego dentro del Sol.

11. Y vi el fulgor del Más Anciano:
12. Adora a Dios solamente.
13. ¿Qué divide el espíritu del alma,
14. La espléndida llama del humo?
15. ¿Cuál es la luz del ojo?

16. ¿Cuál es la vívida fuerza del corazón?
17. Vi una Fuente Blanca
18. Fluyendo en medio de los arbustos.
19. Vi a un Arco Iris tocar la tierra,
20. No obstante esto no es de la tierra.

21. La Luna está en medio del Cielo,
22. No obstante no está en el aire que nos rodea.
23. El pulso de la naturaleza está en el Océano,
24. No obstante el Océano no es la naturaleza.

HOMBRES CON ARPAS Y ESPADAS.

25. Allí vi una Isla de Fuego;
26. Ríos de llama, surgían de sus entrañas;
27. Y muchos Espíritus brillantes como olas
28. Entremezclados hermosamente con dorados relámpagos.
29. En el medio vi un Trono Brillante como una estrella blanca de belleza;
30. (…)

31. Pero este destelló en medio de solemne silencio;
32. Oscuramente silente; oscuramente espléndido.
33. Y enfrente un mar de plata,
34. Y a sus pies Siete Ríos,
35. Y rodeando su arco Siete Arco Iris,

36. Y a los lados había Ruedas Plateadas.
37. Voces de olas y místicas aguas
38. Resonaron alrededor de aquel Trono.
39. Y vi pilares de resplandeciente lustre;
40. Y escuché Trompetas que hablaban de Dios.

41. Hombres pasaron con arpas musicales;
42. Hombres pasaron con refulgentes espadas
43. Como peces en el mar;
44. Así ellos se deslizaron en medio de océanos de fuego
45. ¿Quiénes son estos? dijo el Ángel,

46. Yo dije: Mi Señor, tú lo sabes;
47. Él me miró con penetrantes ojos,
48. Tú también, oh Enoc, no eres ignorante.
49. Ellos pasaron como nubes del ocaso;
50. Suaves, brillantes y vívidas

51. Sobre los cerros de oscuridad,
52. A verdes planicies.
53. Las Águilas clamaron con gran gozo;
54. Los Truenos estallaron; ellos rieron;
55. Traen de vuelta los muchos a Dios;

56. Bendito es el que trae aun uno.

EL VESTIDO DE AZUL.

57. Vístete con tu cinto azul,
58. Oh hijo de oración.
59. No tiembles; no dejes plegarse a tus ojos,
60. No palpite tu corazón, ni te permitas titubear en tus palabras;

61. Yo te mostraré los secretos de lo profundo.
62. El místico canto de los Ancianos;
63. Esto fue murmurado en lo oscuro
64. Antes que la Montaña fluya con remolinos de luz
65. Él vendrá sobre las costas del Mundo,

66. Él extenderá sus dominios sobre ellas.
67. Tres veces, tres veces, tres veces,
68. Pero no lo escucharán;
69. Moviéndose profundamente en su poderosa fuerza;
70. Es el Azul-Verde Adi

71. ¿Quién escapará de la masa de lobreguez?
72. ¿Quién huirá del oleaje tempestuoso de las llamas de muerte?
73. El señor de los Truenos se levanta,
74. El Soberano de los Relámpagos y de los Fuegos.
75. Él desata las cadenas.

76. Yo veo su carruaje en la obscura niebla púrpura
77. ¡Oh Dama de Belleza!
78. ¡Oh deslumbrante Reina de las estrellas!
79. El mar se levanta en sus terrores
80. Como lanzas resplandecientes son sus espumosas olas.

81. Cuatro veces los truenos resoplaron
82. Como corceles de batalla en su furor.
83. El noveno con diademas de perlas
84. Suplicó: detener al de ancho pecho,
85. Pero este vino; arrolló como corceles guerreros de la montaña

86. Terribles con cascos y cuellos de humo.
87. Vi el poder del pálido fulgor.
88. Su espada cayó, y todo fue mortandad.

(Continuará…)

Fuente: librosapocrifos.blogspot.com

Tercer libro de Enoc. Parte 15

Estos son libros y testimonios antiguos que muchas religiones cristianas no quieren que conozcas pero te los presentamos para que tú mismo elabores tus conclusiones.

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Tercer libro de Enoc. Parte 11.

Tercer libro de Enoc. Parte 10.


CAPITULO XXVI.- LOS DOCE ENVIADOS – CACHORROS DE LEÓN ¿QUIÉN?

1. Y Él preguntó: ¿Quién irá? Y vi una visión.
2. Una Virgen más hermosa en su luz y juventud que el iluminado Círculo de los Cielos cuando este resplandeció en toda la radiación de las estrellas.
3. Alada era esta Virgen, y vestida hasta los pies; pero sus alas de un blanco-nieve eran glorificadas con las estrellas de los Cielos.
4. En su mano derecha estaba la rama de palmera; en su izquierda una Mística Vara;
5 ella flotaba en luz púrpura.

LOS DOCE ENVIADOS.

5. Y Él dijo: He aquí. Y yo vi otra visión. Pasamos como si fuera de la lobreguez de la noche, al resplandeciente brillo de la mañana. Las nubes doradas ondulaban en olas de gloria; cada una parecía cargar una estrella en su seno. Y dulces voces cantaban divinas canciones. Y suaves sonidos descendían como lluvia de verano. Y saliendo de una caverna, escondido en profundos huecos, escuchamos himnos angelicales.

6. Y otra vez Él dijo: He aquí. Y la visión pasó. El Primero fue como un Hombre de Pie en los Cielos; su brazo izquierdo estaba extendido; en su derecha había un cayado y en su mano muchas estrellas.
7. Después de él apareció otro Hombre, él usaba una túnica estrellada y diadema de un Rey, y en su mano derecha un látigo.
8. Y allí brilló un tercero, desvestido como la Verdad, y en sus manos una poderosa serpiente estrellada. Y todos los cielos se hicieron espléndidos por la aparición del Hombre.
9. Y el cuarto era como un Héroe; su esplendor era como el de un Arcángel; él se arrodilló; llevaba flechas y en su mano derecha un palo; con su izquierda él aplastaba a los caudillos.
10. Y el quinto estaba en la fuerza de su juventud y poder. En su mano derecha una guadaña sagrada; en la izquierda una cabeza de serpiente. Sus pies estaban alados; él surgió como luz a través de los Cielos. Una gloria de esplendor iluminó cada miembro del cuerpo.

11. Y allí brilló un sexto, el descendiente de Phen. El se puso de pie en el Cielo en forma cruciforme. Su aire era serio.
12. Después de él vi un terrible; mitad hombre, mitad caballo. Estiró un arco; arrojó una flecha poderosa. Las nubes se retrajeron en terror.
13. Luego vi estelares gemelos; sus frentes, sus hombros y sus miembros estaban tachonados con estrellas. Uno tenía un arpa, el otro flechas.
14. Y vi otro, uno terrible; él también tenía la cabeza y frente de hombre, pero las piernas y cuerpo de un caballo de guerra. Y él marchó como un conquistador. Y estaba rodeado de luz.
15. Y el undécimo era un Hombre de Guerra; con maza, escudo y pechera de plata. Un gigante estelar. Su cinturón era esplendor.

16. Y el duodécimo era como un joven, y en su frente una estrella. Su cuerpo y sus miembros eran radiantes. Y él tenía una urna invertida, y un arroyo de estelar lustre fue derramado de la urna hacia abajo, sobre la Tierra. Y el número de sus glorias eran doce veces nueve.
17. Y él me dijo: doce; y otra vez dijo: diez. Y otra vez dijo: Luz, Gloria, Vida. Y escuché una canción desde los cielos; pero me perdí en un mar de misterios.
18. ¡Oh Nacido del Sol! Mira sobre estas Tablas;
19. Estas relumbran con destellos de luz;
20. El crepúsculo asentado en sus páginas.

21. Oscuridad las rodeaba en nubes.
22. Vi un Cetro de Belleza.
23. Este se meció como una hermosa palmera
24. Vi un Brazo de Poder.
25. Muerte siguió a su descenso.

26. Otra vez una nube pasó sobre mí,
27. Reluciente como cristal.
28. Y los solares espíritus de los Cielos
29. Cantaban como si fuera una nueva canción.

SU SIERVO.
(Comparar con Salmo 45:2-8)

30. Tú eres más equitativo que los hijos de los hombres,

31. Gracia es vertida en tus labios,
32. Por lo que Dios te ha bendito por siempre.
33. Ciñe tu Espada sobre tu muslo,
34. Oh muy poderoso,
35. En tu majestad; en tu poder,

36. En tu gloria móntate prósperamente.
37. Por causa de la Verdad, mansedumbre y juicio
38. Tu mano derecha te enseña cosas terribles
39. Tus Flechas están afiladas,
40. Punzantes en el corazón de tus enemigos.

41. Las multitudes caerán debajo de ti.
42. Tu trono, oh Rey, es para siempre.
43. Tu Cetro, el de tu reino,
44. Es un Cetro consagrado.
45. Tú amas la Justicia.

46. Tú aborreces la iniquidad
47. Por lo que Dios te ha ungido.
48. Todas tus vestiduras huelen a mirra,
49. Áloes y acacias saliendo de los palacios de marfil.
50. En estos te han hecho hermoso.

HOMBRES EN CARRUAJES.

51. Y miré y vi un ejército de carruajes,
52. Y hombres montaban en ellos.
53. Y ellos vinieron sobre los vientos desde el Este,
54. Desde el Oeste también y desde el Sur.
55. El sonido del ruido de sus carruajes fue escuchado;

56. Los Santos que estaban sobre la Tierra lo percibieron.
57. El pilar de la Tierra tembló desde sus cimientos.

CACHORROS DE LEÓN.
(Comparar con 1 Enoc Cap LVIII).

58. El rugido fue escuchado desde la Tierra aun hasta los Cielos.
59. En sus ruedas estaba el torbellino
60. Se movieron hacia delante en truenos,

61. Como el rugido de Cachorros de Leones,
62. Como el rugido del terrible mar.
63. Entonces todos ellos cayeron
64. Adorando al Santo Señor de los espíritus
65. Benditos son, oh Santos y Puros de corazón.

66. ¡Brillante y gloriosa es su porción!
67. Existirán en la luz del Sol,
68. En el rayo puro de vida eterna
69. Cuyos días no tienen fin
70. Ni los días de los Santos son contados.

71. Quienes buscan luz y obtienen justicia;
72. Paz sea a ellos en el Señor del Universo.
73. Porque tal como el Sol, la Verdad se ha levantado,
74. Mientras la noche de oscuridad ha pasado;
75. Allí estará la luz que brilla para siempre

76. Destellando en aumento ante el Rey de los Espíritus.
77. Después de estos vi miles de miles
78. Y miríadas de incontables miríadas;
79. Ellos se pararon ante el Trono de los Cielos
80. Y cantaron con arpas y flautas

81. Sobre los cuatro vientos de los Tronos de los Cielos
82. Sobre los cuatro lados, vi otros,
83. Sus nombres, sus órdenes, sus gradaciones
84. Me fueron anunciados por el Ángel.
85. Ellos bendecían y alababan al Señor de Gloria

86. La Primera Voz lo bendijo para siempre,
87. Y la Segunda Voz bendijo a los Mensajeros,
88. Y a aquellos que son los Mártires por la Verdad.
89. Y al Tercera Voz instaba dulcemente
90. A aquellos que están en la esclavitud sobre la Tierra,

91. Cuyos lamentos ascienden desde sus dolorosos corazones
92. En súplicas al Señor de los Espíritus.
93. Y la Cuarta Voz dijo a los satanes:
94. Salgan, malditos, váyanse
95. El Círculo del Señor se les ha prohibido,

96. Cuyas leyes han corrupto.
97. Estos fueron espíritus del Muy Alto Dios
98. Que hablaron en cuatro truenos.
99. Yo escuché la voz de los cuatro.
100. Como la voz del mar en ira.

CAPÍTULO XXVII – LAS MONTAÑAS, LOS LAGOS Y LOS ÁRBOLES – MISTERIO PROHIBIDO.

UNA MONTAÑA.

1. De allí procedí al este
2. A una Montaña en una distante esfera;
3. Su superficie refulgía desde la distancia;
4. Sus alturas estaban coronadas con Bosques
5. Y aguas fluían de sus cavernas

6. Y una catarata de muchas cataratas
7. Espumaba como una criatura viviente,
8. En medio de árboles, nubes y nieblas.
9. Entonces avancé desde el desierto.
10. Hacia el lado este de la Montaña

11. Allí había árboles de un aroma dulcemente perfumado;
12. Incienso, mirra y sándalo.
13. La belleza de cada uno de estos árboles,
14. Fueron diferente de la belleza de todos los otros.
15. Así infinitamente variadas eran las obras

16. Que emanaban de la mano de Dios.
17. Y sobre todas estaba la Montaña Brillante,
18. Elevada como un firmamento plateado
19. Acacia brotaba de todos sus poros,
20. Y el brillo del Sol se posó sobre sus lados.

LOS LAGOS.

21. De allí pasé por el medio de ciertos lagos
22. Cuyas aguas nunca fallan.
23. Allí estaba el Árbol de Fragancia, Zakasinon,
24. Grande entre los jardines celestiales.
25. Al lado de los lagos había otros árboles

26. Exhalando Cinamon, pero más bello que el Cinamon.
27. Y bajo sus ramas Espíritus Celestiales
28. Sentados y cantando celestes Salmos.

OTRA MONTAÑA.

29. Avancé más lejos hacia el Este;
30. Aquí vi otra Montaña;

31. Árboles de densa floración la cubría
32. Y fuentes puras se levantaban y centelleaban.
33. Y de las verdes y frescas hojas,
34. El dulce Neketro destilaba como rocío.
35. Los árboles se colmaron como árboles Almond;

36. Y su nombre en los Cielos, es Alma
37. Su fruto excedía todo perfume
38. Y toda la dulzura de lo que produce la Tierra.
39. Alrededor de ellos danzaban coros celestiales
40. A la música de arpas doradas.

LA PUERTA DEL NORTE.

41. Y después de estas cosas, al mirar adelante
42. Al brillo de la Puerta del Norte
43. La que estaba abierta sobre las Montañas,
44. Vi siete lugares elevados;
45. Ellos fueron llenados con puro Nardo,

46. Y olorosos Bosques de Papiros
47. Y Árboles como el Cinamon;
48. Y azules y blancos Lotos.
49. De allí pasé sobre los picos de las Montañas
50. Que brillan como un mar de Arco Iris.

51. Adelante al Este, sobre un Océano de fuego
52. Más espléndido que la llama Oeste.
53. Y fui lejos a otra esfera
54. Y vi un espíritu que cuidaba el mar;
55. Su nombre en los Cielos es Za-ti-el,

56. Y él me llevó a la Puerta del Paraíso.
57. Oh habitantes de las estrellas,
58. Que hermoso sus brillos en sus hogares.
59. Águilas de fuego y Serpientes de luz en medio de los Cielos
60. Fulgurando con un rayo que supera a la aurora;

61. Sabiduría llena sus almas-espíritus.
62. Sigan en el trueno, senda del Sol.
63. Y lejos abajo las Aves de Justicia
64. Vuelan, y hacen su trabajo, oh habitantes de las estrellas.
65. El Espíritu del Arco Iris brilla desde arriba

66. Y en su plateada rueda está su órbita.
67. Los relámpagos no pasan con más rápido vuelo,
68. Que ustedes del Oeste al Este.
69. Entonces elevaron su canto
70. Alrededor del Trono de Gloria,

71. El cual pasó de un círculo a un círculo ardiente
72. Y llegó a la Suprema Presencia,
73. Y los que estaban alrededor del Trono
74. Se levantaron y arrodillados depusieron sus varas mágicas.
75. Y olas, vientos y todos los fuegos del éter,

76. Llegaron y se inclinaron en canto.
77. Y vi el Espíritu de blanco pecho
78. Resplandeciendo en virginal belleza en medio de los Coros,
79. Como la Luna sobre el ondulante mar
80. Como la Estrella de la Tarde en medio de las hojas del Bosque.

MISTERIO PROHIBIDO.

81. Puedo revelarte
82. El Misterio de los Sagrados Misterios
83. Entonces tu alma se levantaría
84. Como una Serpiente Alada delante del Señor Dios.
85. Como los vientos se mueven sobre las brillantes aguas,

86. Así tu espíritu de fuego sería impelido;
87. Te transportaría sobre el Relámpago.
88. Como Trueno sus alas susurrarían.
89. Pero por el poderoso Rey del Fuego
90. Ha sido esto prohibido.

91. Veo su reluciente espada
92. Esta ondea, estremece y yo desmayo
93. Desde el Blanco Trono, una voz llega:
94. Oh tú, hijo del seno de la luz
95. Permanece, permanece, no murmures:

96. ¿Por qué tiene la Espada que descender?

(Continuará…)

Fuente: librosapocrifos.blogspot.com

Tercer libro de Enoc. Parte 14

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Tercer libro de Enoc. Parte 9.


CAPITULO XXV.- ASCENSIÓN AL SÉPTIMO CIELO.
(Comparar con 2 Enoc Caps. III al XXIII).

EL ÁNGEL.

1. Después de estas cosas quedé solo,
2. Solo en medio de aquellas llameantes (...)
3. Me extasié en místicos pensamientos,
4. Como flotando en un mar de estrellas.
5. Entonces vi un Ángel de brillo

6. Cuya gloria excedía a la del Sol,
7. Él llegó y me tomó de la mano.
8. Y dije: ¿Quién eres tu? ¿Cuál es tu nombre? Y él me dijo: levántate. Y yo le pregunté ¿Adónde deseas hacerme ascender? Y él contestó: Cuando te haya mostrado visiones, entonces tu entenderás quién soy.
9. Desde el Séptimo Cielo sobre el Sol he descendido a esta esfera, para que pueda elevarte ante los rostros de Aquél a quién el Universo se deleita en mirar. Entonces nos elevamos en el éter.
10. Vimos los habitantes de ese lugar. En muchas cosas este corresponde con la Tierra de los Mortales. Porque todo lo que está debajo, es una contraparte de lo que está en lo alto.

EN EL PRIMER CIELO.

11. Entonces nos elevamos más lejos al primer Cielo. Allí vi un trono en el medio, y Espíritus estaban sobre la mano derecha y la izquierda, y glorificaban al que estaba sentado en el Trono.
12. Y miré si pudiera ver alguien sentado allí,
13. Pero un esplendor de luz estaba sobre y alrededor de este,
14. Y no permitió ver alguna forma.
15. Pero escuché la música de aquellos que glorificaban.

16. Entonces dije al Ángel:
17. ¿A quién son dirigidas estas alabanzas?
18. Él respondió: Al esplendor que está en el Séptimo Cielo.
19. Él está aquí, pero no es visible.
20. Y también al Amado

21. Quien me ha enviado a ti.

EN EL SEGUNDO CIELO.

22. Entonces él me elevó más alto aun,
23. Al Segundo Cielo;
24. Separado del Primer Cielo,
25. Tan lejos como la Tierra también esta separada de esto.

26. Allí vi un Trono.
27. Hermosos Espíritus estaban sobre la derecha y sobre la izquierda;
28. Y un esplendor cegador a la vista
29. Envolvía al Trono en una nube de estrellas.
30. Grande era la Majestad del Segundo Cielo,

31. Y el esplendor diez veces mayor de sus ángeles.
32. Yo caí sobre mi rostro para adorar al esplendor,
33. Pero el Ángel no lo toleró, y dijo:
34. No adores lo visible
35. Ni al Trono aun cuando sea de brillo celestial;

36. Reserva tu homenaje a Él solamente,
37. A quien tu verás en un tiempo a venir.
38. Por encima de todos los cielos y sus ángeles
39. Ese Trono es ubicado;
40. Allí está su Velo y Corona;

41. Estos con tus ojos los verás.
42. No pienses que no lo verás a Él, cara a cara,
43. Porque aquellos que lo aman se levantarán en su presencia;
44. El Santo Espíritu, el Amado los lleva
45. Aun en su seno ante el Supremo Señor.

EN EL TERCER CIELO.

46. Entonces Él me llevó más alto todavía
47. Al Tercer Cielo de luz de todo lo bello.
48. Allí había innumerables Ángeles
49. Sobre la mano derecha y sobre la izquierda
50. Ellos elevaban himnos de alabanzas

51. Ante el Señor de Belleza, a quien adoraban;
52. Él era invisible en medio del esplendor,
53. Y yo vi solamente una luz inmensurable.
54. Ningún recuerdo de cosas terrenales,
55. Ni memoria de lo corporal, hay allí.

56. Este es un Cielo puro de crisolito;
57. Este es un mundo de inmortales esplendores.
58. Entonces Él me dijo:
59. Cuando hayas llegado al Séptimo Cielo
60. Allí sabrás que no hay nada escondido

61. De los Tronos y los Mensajeros Celestiales.

EN EL CUARTO CIELO.

62. Entonces me levantó más alto aun,
63. Hasta que nos detuvimos en el Cuarto Cielo de la esfera,
64. Este estaba por encima del Tercer Cielo,
65. Como el primero estaba sobre la Tierra.

66. Allí también vi Divinos,
67. Sobre la derecha y la izquierda del Trono;
68. Ellos cantaban, ellos glorificaban la Invisible presencia,
69. Quién velaba el Trono en gloria.

EN EL QUINTO CIELO.

70. Después de eso me elevó al Quinto Cielo;

71. Los ángeles eran más hermosos que todos los otros,
72. Pero el esplendor sobre el Trono excedía el de los ángeles,
73. Tanto como ellos excedían a los meros hombres;
74. Entonces glorifiqué a aquél que no tiene nombre;
75. El todopoderoso en los altos Cielos,

76. Quién transmite su gloria de Cielo a Cielo,
77. Invistiendo a sus ángeles en esplendor.

EN EL SEXTO CIELO.

78. Entonces él me levantó al Sexto Cielo,
79. Donde vi un éter más brillante que toda.
80. La irradiación que estaba en el Cielo que había visto antes,

81. Era noche comparada con esta.
82. Aquí los ángeles brillaban con lustre.
83. Había también allí un Santo Esplendor y un Trono.
84. Le dije al Ángel que me conducía:
85. ¿Qué es esto que he visto, mi Señor?

86. Él respondió y dijo: Yo no soy tu Señor,
87. Soy un espíritu como tú,
88. Asignado a conducirte a estos lugares,
89. Para que puedas contemplar la Majestad del Rey.
90. Porque más allá de este lugar vive Aquél que nunca es nombrado,

91. Con su espíritu cuyo nombre no es revelado,
92. Con su Mensajero que sale,
93. Y de quien el Universo no sabe.
94. Dios solo es tu Señor,
95. Su Voz, los Cielos, los Poderes obedecen;

96. Tú lo verás visiblemente ante ti,
97. En el medio de Sus Cielos y Sus Tronos
98. Cuando del mortal cuerpo que tú llevas
99. Asciendas en espíritu ante Él.
100. Entonces asumirás una brillante vestidura;

101. Entonces serás semejante a los Mensajeros.
102. Y glorifiqué a Dios allí, con sus Espíritus
103. En medio de una radiante atmósfera de esplendores;
104. Sí, aun la brillantez de cinco Cielos
105. Era como oscuridad para la brillantez de estos.

EN EL SÉPTIMO CIELO.

106. Entonces me elevó hasta el Séptimo Cielo.
107. Y escuché una voz que heló mi alma:
108. ¿Adónde quisiera el que habita entre extraños ascender?
109. Y temí y temblé grandemente;
110. Y mientras temblaba, he aquí, otra poderosa voz;

111. Esta dijo: Le es permitido que él ascienda.
112. Entonces entramos en el Séptimo Cielo,
113. Donde vi Espíritus en el paraíso esplendoroso.
114. Allí estaban todos los Santos de Dios,
115. Espíritus, revestidos en carne;

116. Y los vi en sus celestiales vestiduras
117. Congregados en esplendor y divinidad.
118. Y mientras aun los estaba contemplando
119. Uno de los Bellos Espíritus, que era un (¿campeón?)
120. Se acercó a mi y me mostró Libros,

121. Pero no eran como los libros de los hombres.
122. Y Él abrió los Libros delante de mí,
123. Y ellos contenían escritos, pero diferentes a los escritos de la Tierra.
124. Y Él leyó los Institutos de las Verdades de los Cielos,
125. Y los registros de las Cosas Santas.

126. Entonces vi a uno que estaba de pie
127. Cuya gloria excedía la gloria de todos los otros.
128. Y todos los Santos y Espíritus del lugar
129. Avanzaron hacia este uno, reverentes y maravillados,
130. Entonces este uno llegó a cambiarse y apareció como un Ser Divino.

131. Y el Ángel dijo: ¡venera!
132. Y yo veneré, y vi el tipo de muchas
133. Cosas maravillosas, reveladas.
134. Y mientras veneraba este Espíritu,
135. He aquí, vi otro glorioso ser,

136. Más hermoso y divino que el primero
137. Cuya gloria no sufrió transformación,
138. Y todos los ángeles se aproximaron y adoraron
139. Y no veneraron al primer Espíritu, cuando el Señor era (...).
140. Una nube de radiación fue interpuesta,

141. A través de la cual mi deslumbrados ojos vieron;
142. Había visto al Señor de Fulgor;
143. Mi espíritu se consumió;
144. Entonces caí sobre mi rostro y adoré,
145. Porque este era como el Supremo.

146. Setenta mil velos usó
147. Para ocultar el resplandor de setenta mil soles.
148. Y he aquí, un Océano de Luz.
149. Y él me preguntó: ¿Quién es este
150. Que se sienta a la derecha de Dios?

151. Yo le respondí: Señor, tú lo sabes;
152. Entonces él dijo: Este es el Amado,
153. Este es el Santo Espíritu,
154. Que habla en ti y en los Profetas.
155. Reina del Océano de Luz.

156. Pero sobre la izquierda, un Espíritu de pie,
157. Vestido como un Hijo de los Truenos;
158. Y le pregunté al Ángel: ¿Quién es él?
159. El me dijo: Este el Mensajero.
160. Entonces mis ojos fueron abiertos,

161. Y vi una gloria muy misteriosa
162. Oscuridad desde el exceso de Luz
163. Asió y ahogó mi entendimiento.
164. Escuché las lenguas de miles de miles
165. Glorificar, venerar y (...) a Él,

166. Cuya presencia era demasiado brillante para que la pudiese ver,
167. Cuyo fulgor me hirió con ceguera.
168. Y los himnos ascendieron desde el Sexto Cielo
169. A este, el Séptimo Cielo del Más Alto.
170. Entonces entendí por qué cantaban alrededor de los Tronos,

171. Cuyo Esplendor era un Misterio Invisible.
172. Y el Ángel dijo: este Mensajero de Dios
173. Ha recibido gran exaltación,
174. Él es investido por el Santo Espíritu,
175. Y proclamado a través de la boca de los Divinos.

176. Escuché una voz musical
177. Decirle a este Mensajero:
178. Anda, desciende a través de todos los Cielos,
179. Y a través del firmamento de esferas, desciende;
180. Asimílate en apariencia para todos

181. Los que viven en los Cielos y los Círculos,
182. Y desciende sobre la Tierra,
183. Y libérala de los grilletes de oscuridad.
184. Así habló esta voz.
185. E inmediatamente descendimos al Sexto Cielo,

186. Y al quinto, y al cuarto y a todos los otros;
187. Y así hacia abajo a través de una multitud de Círculos.
188. Pero donde sea que llegábamos, los habitantes de ese lugar
189. No reconocieron al Mensajero de Dios;
190. Ellos creían que él era uno más con ellos.

191. Porque él asumía las formas que pertenecen a las varias esferas.
192. Y Él pasó a los Círculos Elementales,
193. Y al Firmamento, y así sobre la Tierra;
194. Y Él tomó la apariencia de un Hombre sobre él;
195. Y los hombres creyeron que él era uno de ellos.

196. Y vivió sobre la Tierra, y anunció el Mensaje,
197. Y Él pasó a mejor vida desde la Tierra, y ascendió;
198. Y los Espíritus de los Firmamentos y los Círculos Elementales,
199. Lo vieron pasar, pero con igual aspecto,
200. Y lo veneraron, diciendo:

201. ¿Cómo es qué ha descendido y nosotros no lo vimos?
202. ¿Y cómo Él pasó y no descubrimos el esplendor?
203. ¿Con qué lo ha vestido el Señor?
204. Y Él ascendió a través de innumerables esferas,
205. Y a través de los varios Cielos de Paraíso.

206. Y ellos se maravillaban, diciendo: ¿Cómo ha descendido?
207. ¿Y cómo no conocimos al Mensajero de los Cielos?
208. Y cuando Él ascendió al Séptimo Cielo,
209. Llegó a la Gran Gloria;
210. Y del Santo Espíritu recibimos con gozo,

211. Porque él ha ejecutado el Mensaje del Más Alto.
212. Y el Ángel me dijo: Grandes son estas cosas,
213. Las que ahora te han sido manifestadas.
214. Tú has visto y conoces secretos
215. Que se han retenido de los hijos de los hombres.

216. Retorna a tu lugar mortal
217. Hasta que los días de tu viaje se hayan cumplido.
218. Entonces tu volverás acá
219. Llevando a cabo dignamente tu sagrado propósito.

(Continuará…)

Fuente: librosapocrifos.blogspot.com

Tercer libro de Enoc. Parte 13

Estos son libros y testimonios antiguos que muchas religiones cristianas no quieren que conozcas pero te los presentamos para que tú mismo elabores tus conclusiones.

These are books and old testimonies that many Christian religions don't want you to know but we present them to you so that yourself elaborates your conclusions.

Talvez no has leído aun:

Tercer libro de Enoc. Parte 12.

Tercer libro de Enoc. Parte 11.

Tercer libro de Enoc. Parte 10.

Tercer libro de Enoc. Parte 9.

Tercer libro de Enoc. Parte 8.


LA VIRTUD Y LA INTELIGENCIA.

113. En cuanto a la Virtud es la más hermosa de todas las cosas,
114. La trascendente imagen de Dios en sí mismo.
115. Por lo tanto, es agradable a las Leyes de Justicia

116. Que esas mansiones sean dignas de los espíritus.
117. Así son los Palacios del Paraíso magnífico;
118. Y no una vacía y vacante atmósfera.
119. Porque los habitantes de la Hermosura Celestial
120. Son de Hermosura Celestial también.

121. No pienses que el espíritu anda vagando al azar,
122. Como algún descuidado supone,
123. Volando a través del aire vasto y vacío
124. Sin ningún propósito firme, y sin ningún hogar seguro.
125. Pero esta no es en verdad la condición de los Benditos.

126. Sus palacios son majestuosas estructuras.
127. Ellos tienen Jardines, Ríos y Fuentes;
128. Y todas las cosas están en armonía con su grandeza.
129. Y algunos son de diamantes de blanco-nieve como la Verdad;
130. Y algunos de transparentes esmeraldas como la Sabiduría

131. Para que el semejante a Dios viva en lugares semejantes a Dios
132. Cuyo esplendor es un símbolo de los habitantes.
133. Así las Inteligencias de lo Supracelestial
134. Comprenden a una mirada los atributos de los habitantes,
135. Por el brillante aspecto de sus hogares,

136. Y las apariencias que corresponde con esto.

INFIERNOS.
(Comparar con Cap XIII:104-133).

137. Y aun así en igual manera,
138. Las habitaciones del inicuo corresponden con el inicuo,
139. Porque los espíritus caídos se congregan juntos,
140. De acuerdo a sus variados temperamentos y cualidades;

141. De allí emergen en el Período Cíclico.
142. Ellos llegan otra vez a juntarse con almas y cuerpos,
143. Pasando a esferas de existencia,
144. De la cual deben elevarse o decaer más bajo todavía.
145. Pero muchos son los años de su peregrinar,

146. Antes de que sean unidos con la forma física.
147. Por lo tanto Satanás los junta,
148. En caóticos lugares, sin un viso de luz.
149. En cuanto al vicio es lo más detestable de todas las cosas;
150. Deleitándose en sangre, suciedad y falsedad,

151. Odiando toda luz, y escondiéndose en la oscuridad
152. Y odios, en sus concepciones y diseños.
153. Aun así son las mansiones de Satanás;
154. Completamente análogas a sus inicuos atributos.
155. Y aquí ellos son como nubes de polvo,

156. Destituidos de todo poder, fuerza o vigor.
157. La Universal Ley de Dios
158. "Lo semejante seguirá a lo semejante"
159. Se extiende en aquellas regiones
160. Las cuales asimilan para sí a sus habitantes

161. Porque ningún fulgor de luz brilla allí,
162. Sino que todo es niebla y lobreguez perpetua,
163. En consonancia con las cualidades de los inicuos,
164. Cuyas mentes son nidos de escorpiones;
165. Y así como la conciencia de los hombres inicuos sobre la Tierra,

166. Presenta ante ellos espantosos fantasmas,
167. Y terribles siluetas, fantasías y formas;
168. Se levantan de los vapores de su culpabilidad,
169. Frecuentándoles en sueños y en la hora del crepúsculo,
170. Con muy amenazantes formas y gestos;

171. Los resultados de una sombría imaginación.
172. Tal temor aun resquebraja su ilusión,
173. Así que en esos caóticos lugares
174. La conciencia afligida vagabundos de pecado,
175. Genera a sí misma malas señales y apariencias,

176. Correspondiendo a lo pecaminoso de sus naturalezas.
177. Estas apariencias no existen en la realidad,
178. Porque Dios no crea monstruos,
179. Pero a las desordenadas mentes de los caídos,
180. Ellas aparecen animadas de vida.

181. Este es el estado de lo que es llamado Infierno;
182. El cual Dios, en verdad, no ha formado,
183. Ni ha desterrado sus espíritus allí,
184. Sino que sus inicuas tendencias los juntan,
185. Y sus inicuas naturalezas generando sueños

186. Horribles, obscuros y respirando torturas
187. Los rodean con las más lacerantes agonías,
188. No menos terribles por ser autoinfligidas.
189. Estos Satanes están completamente sin poder;
190. Ellos son confinados dentro de sus propias esferas.

191. Ninguno puede levantarse de allí,
192. Hasta que el Ciclo haya rodado a través de sus años.
193. Entonces ellos asumirán cuerpos y almas,
194. Y son de nuevo desarrollados en existencia,
195. Para elevarse a sí mismos o hundirse otra vez

196. En el Océano de Oscuridad de su propia hechura.

CAPITULO XXIII.- EL FUEGO QUE CORRE AL OESTE.

1. De allí fui a otro lugar,
2. Lejos hacia el Oeste, cerca del fin de la esfera.
3. Allí vi un fuego ardiendo,
4. Un turbulento y ardiente Torrente de Llamas,
5. No cesaba en su curso de día,

6. Ni de noche detenía su poderoso flujo,
7. Sino que como la corriente del Océano, siempre fluía;
8. Y su rugido era como el bramido de un elefante.
9. Entonces inquirí, diciendo:
10. ¿Qué es esto que no cesa?

11. Y uno de los Santos Espíritus contestó
12. Susurrando por lo bajo en mi oído:
13. Este fuego que corre para siempre al Oeste
14. Es el fuego fuente de las Luminarias del Cielo,
15. Ellas beben de su brillo y son renovados,

16. Se alimentan de la llama siempre relumbrante.

SOBRE LA MONTAÑA ARDIENTE. LAS 7 MONTAÑAS Y EL ÁRBOL NO TOCADO.
(Comparar con 1 En. XXIV y XXV).

17. De allí fui a otra región,
18. Y vi una Montaña de la cual surgía fuego
19. Que nunca cesa, siempre ardiente;
20. Los cielos fueron iluminados por su esplendor.

21. Me acerqué y vi otras siete Montañas
22. Diferentes una de otra en grandeza;
23. De brillantes gemas, hermosas y preciosas,
24. Todo magnífico y primoroso a los ojos.
25. Estas montañas se levantan en el sector del Este

26. Amontonadas como nubes, una sobre la otra.
27. Tres montañas se levantaban hacia el Sur
28. Adheridas entre sí de la misma manera,
29. Profundos valles marcan su camino entre ellas,
30. Separados por límpidos ríos;

31. Y la Montaña de Fuego estaba en el medio,
32. Y todas estaban como el arco de un trono;
33. Odoríferos Árboles crecían densamente sobre ellas;
34. Y allí estaba Un Árbol de fragancia Divina,
35. Y no había en todo el Jardín del Paraíso

36. Un Árbol perfumado que oliese como este.
37. Sus hojas, sus flores, su corteza nunca se marchitan.
38. Sus frutos eran hermosos como las estrellas,
39. Y juntos como un grupo de palmeras
40. Que dan la bienvenida al peregrino del desierto.

41. Sus hojas eran esmeraldas asentadas en oro.
42. Sus frutos eran vino de miel y rosas.
43. Mirando sobre este, yo declaré en voz alta
44. ¡Cuán grande es este floreciente Árbol!
45. Entonces uno de los Espíritus dijo:

46. ¿Por qué te deleitas con este Árbol?
47. ¿Y por qué estás inquisitivo para conocerlo?
48. Tú has pasado por muchas cosas sin inquirir,
49. Pero este ha despertado tu consideración.
50. Entonces yo contesté diciendo:

51. Yo deseo conocer (lo) concerniente a todas las cosas,
52. Pero sobre todo lo concerniente a este Árbol,
53. Cuya belleza es más vigorosa que la del Sol.
54. Él respondió diciendo: Aquella Montaña
55. Cuyos picos son como los tronos de Dios,

56. Será el asiento donde se sentará el Santo
57. Cuando él se levante para visitar la Tierra
58. Y ese Árbol de exquisita fragancia,
59. Que no exhala un solo soplido de carnal aroma
60. No será tocado por nadie hasta el Día Secreto,

61. Cuando sea dado a los Hijos de los Cielos,
62. Su esencia será derramada sobre los Benditos;
63. El espíritu de vida dentro de este Santo Lugar
64. Florecerá para siempre como en un Jardín,
65. Plantado en el Norte, hacia el Rey del Cielo,

66. El Señor de Vida y Belleza eterna.
67. Entonces ellos se regocijarán grandemente en el Santo;
68. Una fragancia de deleite pasará a través de ellos;
69. Existirán en una vida de luz,
70. Ningún dolor obscurecerá sus días.

71. Y yo bendije al Señor eterno de los Cielos,
72. Por causa de que él ha preparado este Árbol del Paraíso
73. Para darlo al Bello como su comida,
74. Cuando Él se revele en pura luz.

SOBRE LA VANIDAD DE LA VIDA.

75. ¡Oh hombre! ¿Cuál es el objetivo de todos tus trabajos, y todas tus penurias detrás del oro y los tesoros?; una corto, transitorio y vano placer; y luego eres asido por ellos para siempre.

76. ¿Se afanaría el hombre sabio por premios tales como estos conseguidos con gran trabajo, y una vez conseguidos, dejados de lado? ¿Encadenaría su espíritu y cuerpo a la corrupción, por cosas que duran un breve momento?
77. Pero tú, eleva tus pensamientos por encima de la descolorida Tierra; contempla en sublime ensueño al Dios del Cielo; prepara tu espíritu para su futura existencia, cuando se haya despertado del desvanecimiento de la mortalidad.
78. El término de tu existencia se aproxima rápido, y muerte, el fin de Todas las Cosas, está a la mano; ¡Despierta! ¡Levántate! Antes de que el golpe final sea dado, porque en la tumba no hay esperanza.
79. El más exquisito deleite de placer en este mundo, es como un trago de agua de mar para el sediento. Pero la calmada fluidez de la Felicidad de Eternidad, puede ser tuya si tú desvaneces tu vida, hacia un Hijo de Dios.
80. Oh Dios, tú eres un gran misterio;

81. Con todo, te adoraré a ti solamente,
82. A ti se vuelve mi espíritu,
83. Brillando con blancura en medio del fuego.
84. El brillante fulgor de tu gloriosa Luz del Universo,
85. Toda otra luz es sombra.

86. Tu voz suena, y semejante a una trompeta,
87. Su energía divina comanda el Todo.
88. Él dice: mira a este etéreo Árbol una vez más,
89. Sus flores de oro puro en el crujiente aire,
90. Sus amorosas floraciones como la Luna

91. Sus ramas como cristal claro.
92. ¡Escucha cómo sus hojas cantan
93. Como cuerdas de arpas tocadas gentilmente por el viento!.
94. Rayos de fuego destellando desde su tronco
95. Y desplazándose alrededor de sus raíces nudosas.

96. ¡Oh! Cuán benditos de Dios son aquellos
97. Que habitan para siempre a la sombra de este Árbol
98. Y cantan y danzan dentro de su Círculo,
99. Y derraman el himno de alabanza.
100. La ilusión no los nubla,

101. Ni la niebla de duda los asalta
102. El Santo brilla sobre ellos con rostro de amor.
103. Ellos respiran en la más serena luz.

CAPÍTULO XXIV.- DOS MONTAÑAS - SIETE GUERREROS – LOS PORTALES DEL SUR.

LAS MONTAÑAS SAGRADAS.

1. De allí me dirigí al medio de la esfera, y vi un feliz y fértil Jardín; los Árboles continuamente despuntan nuevas ramas, y arraciman guirnaldas de deliciosas frutas.
2. Allí vi una Montaña Sagrada, y bajo de esta, en el Este, había Aguas Dulces, las que fluían como luz hacia el dorado y colorido Sur, ejecutando en su recorrido Divina Melodía.
3. Vi también en el Este otra Montaña, alta y majestuosa como la primera; esta se elevó en el resplandeciente cielo, como un (...) de la Casa de Dios.
4. Entre ambas había profundos; Valles, a través de los cuales también fluían aguas, siempre adelante hacia el lado Oeste, donde ellas se mezclan en un poderoso Lago.

LOS SIETE GUERREROS.

5. Blancas como la espuma de los mares,

6. Yo vi las onduladas alas del Querubín.
7. Sus pies estaban revestidos en truenos,
8. Y de esta manera envueltos en luz.
9. Los siete en cadenas de azul oscuro,
10. Pasaron y posteriormente sus brillantes lanzas;

11. Destellaron, brillaron como flores en lagos;
12. La Nube de Guerra los cubría.
13. Poderosos eran los que pasaron;
14. Llevaban estrellas como antorchas;
15. Sus túnicas relucieron como las olas del mar,

16. Cuando el completo esplendor del Sol las iluminaba.
17. Sobre sus muslos había doradas espadas
18. Y sobre sus cabezas había yelmos de diamantes;
19. Brillaban como las luces errantes del Norte.
20. La mística, los inexplicables resplandores.

LOS TRES PORTALES DEL SUR.

21. De allí me dirigí en mi vuelo al Sur,
22. A las extremidades de esta poderosa esfera;
23. Allí también vi Tres Puertas Celestiales;
24. Sus estupendos portales estaban abiertos de par en par.
25. Ardientes torrentes se precipitaban a través de ellas

26. Con rápido vuelo, como si fuera en temor
27. Y saliendo de cada salto arremolinadamente
28. Rayos de relámpagos destellaron.
29. De allí rápidamente me encaminé
30. A las extremidades externas de la esfera.

31. Allí había tres puertas Celestiales
32. Abiertas de par en par al Este.
33. Dentro de ellas vi tres puertas más pequeñas
34. De una exquisita y perfecta belleza,
35. A través de ellas los Espíritus de los Cielos pasaron,

36. Siguiendo adelante por una senda que ellos solamente vieron.
37. Eran más brillantes que las estrellas en su luz,
38. Resplandecientes como el aire puro de la mañana,
39. Y cuando los vi, adoré a Dios
40. Por la Visión Celestial que El mostró.

41. Cada vez que los vi, mi corazón palpitó
42. Con un rapto de agradecimiento al Señor de Gloria,
43. Quien ha formado estas señales espléndidas,
44. Para que ellos pudieran mostrar la magnitud de sus obras,
45. Para que en los cielos y debajo de los cielos

46. Pudiesen conocer y glorificar sus creaciones;
47. Para que todo el que vea su poder
48. Siempre pueda bendecir su Santo Nombre.

(Continuará…)

Fuente: librosapocrifos.blogspot.com