lunes, 11 de enero de 2010

Diccionario médico etimológico

Para la mayoría de las personas ajenas al mundo de la medicina, y con vital razón, para estudiantes de alguna carrera relacionada con ella, el aprendizaje y uso habitual de la terminología propia de ese campo representa un verdadero desafío. Términos como “aneurisma”, “neoplasia”, “colecistectomía”, “biopsia” y una casi infinidad más que oímos decir a los profesionales del área casi siempre nos producen una sensación de misterio y alguna que otra de temor, especialmente cuando se refieren a nosotros. Incluso, daría la impresión de que se trata de una jerga creada precisamente para “ocultar” a los demás aquello que posiblemente sea difícil o “inconveniente” que lo sepamos. Será ello “tan así”? La verdad, parece que no sea para tanto…
Según se sabe, el uso de términos propios en medicina no es exclusivo; hay tecnicismos de cada ciencia y disciplina (astronáutica, ingeniería, computación, etc.) que resultan bien de la costumbre o, fundamento más sólido, de una cierta universalización de conceptos, unidades o significados que traspasa la barrera de los idiomas y el sentido subjetivo que cada cual puede asignarles. En el caso de la medicina, es evidente que el origen de muchos términos data desde cuando en sus inicios el griego y el latín eran todavía lenguas universales en el intercambio de información, especialmente en los círculos académicos de alto nivel, algo así como lo es ahora, digamos, el inglés. Así, médicos e investigadores tenían un “instrumento comunicativo común” que les evitaba el trabajo, y riesgo, de traducir un concepto, diagnóstico o criterio afín, entre un idioma y otro, campo abierto para las ambigüedades, confusiones y secuelas que ellos pudieran acarrear. Dicho en otras palabras, el fin no explícito pero implícitamente convenido fue evitar una larga procesión de abundamientos y de “donde digo Digo digo Diego…”
Visto de este modo, y aunque al común de los mortales nos resulte incómodo, esta terminología tiene su fin, y noble; por lo que no debe endilgársele falsos ocultismos, ya que sólo se trata de significados expresados a través de herramientas “no tradicionales” o “no corrientes” del lenguaje común. Es como el Spanglish, o la jerga que usan los adolescentes de una época cualquiera, algo no tan familiar para nosotros pero no por eso incoherente, para ellos.
Entendiendo que al respecto puede ser de utilidad, tanto para el público como para quienes se relacionan directamente con el mundo de la medicina, existe un Diccionario Médico Etimológico que aclara y devela casi por completo toda la terminología especializada de esta ciencia. Contando con este recurso, queda aclarado casi cualquier término médico o similar, resultando de gran ayuda en los estudios o la cultura general.
Este útil Diccionario Médico Etimológico está ampliado, además, con un amplísimo apéndice de lexemas (unidades fragmentarias de significado), prefijos y sufijos que, con seguridad, ayudarán a comprender y manejar cada vez con mayor consistencia, coherencia y seguridad el vocabulario, especialmente durante los estudios académicos de medicina, enfermería, odontología, fisioterapia y otras con todas sus respectivas especialidades.
Su organización alfabética y contextual, al estilo web, representa una extraordinaria facilidad de búsqueda, acceso y lectura del término requerido en cualquier momento, además de permitir extracción y copia de contenido para trabajos, documentos, reportes y tareas similares.
Por estas razones, y muchas otras más, contar con este recurso educativo y cultural, “no está demás”, verdaderamente.

Según su presentación, “Este pequeño diccionario médico etimológico (con preferencia, etimologías griegas) se compone de dos secciones principales, una de términos médicos (más de 1300 en total) y otra de lexemas (más de 500, griegos en su mayoría) que entran en su formación, a la que se añade un apéndice de sufijos. No pretende ser un diccionario de términos médicos usuales, sino sólo un instrumento pedagógico para facilitar la comprensión del vocabulario médico. En efecto, se han conformado estos listados a partir de las necesidades docentes de la asignatura de libre elección Etimologías griegas del vocabulario médico impartida en la Universidad (…) y recogen también algunos de los que propusieron para su explicación los alumnos de dicha asignatura. Debido al título de la mencionada asignatura las etimologías que se estudian son fundamentalmente las griegas, sólo aparecen otras lenguas como latín o árabe en cuanto que entren en la formación de híbridos de dos lenguas. (…) Se han incluido, además, todas las palabras que en el Diccionario de la Real Academia figuran como médicas y griegas”.

Para descargar este recurso, hacer click aquí -----> : http://www.mediafire.com/?jameyeynwyf

Vida y muerte de José Manuel Pando

José Manuel Pando es, dentro de la historia boliviana, uno de los personajes más representativos e influyentes del período de transición del siglo XIX al siglo XX, encarna el protagonismo y carisma propios de una época en que este país trataba de encontrar su personalidad nacional al mismo tiempo que se debatía entre las secuelas lamentables de dos guerras internacionales que redujeron gran parte de su territorio además de su única salida marítima. A este militar, de verdadera gran talla que la historia posterior no ha podido discutirle, le tocó participar como soldado combatiente, diplomático y gobernante en dichos conflictos. Su impronta abarca un período activo, y casi siempre determinante, de hasta medio siglo, desde los años 1860 hasta su misteriosa muerte, a finales de la primera década del siglo XX. Por lo tanto, conocer su vida es enterarse también de, digamos, una cuarta parte de la historia republicana de Bolivia.
Misteriosa muerte…? Precisamente el libro “Vida y Muerte de José Manuel Pando”, escrito por su sobrino-nieto, el abogado Ramón Salinas Mariaca, hace, además de una apasionante semblanza documentada del Presidente, una verdadera revelación que refuta dramáticamente la versión “oficial” del asesinato político que tanto conmocionó la opinión popular y que condujo al fusilamiento de un –en este caso- inocente que a tiempo del suceso tenía nada más que 16 años…
En fin, son las luces y sombras históricas de un país cuya vida republicana no ha sido necesariamente de las más felices.
Este libro, abundante en detalles sobre el tema, y que no se encontrarán en otras obras históricas similares, guarda detalles que serán interesantes de conocer para quienes tengan interés, aunque sea sólo con afán informativo, la historia boliviana en especial y latinoamericana en general.
El prólogo está escrito por el muy meritorio intelectual Mariano Baptista Gumucio, en estos términos:

“El Dr. Salinas es descendiente del General Pando y no solamente ha tenido acceso a archivos privados sino que, hace muchos años, y ya con la idea de escribir sobre su célebre antepasado, recorrió por tierra y agua, las mismas regiones del noroeste que fueron escenario de las hazañas bélicas y las exploraciones de Pando. Pocas personas pues, tan calificadas como él para escribir sobre el vencedor de la revolución ‘federal’. (…) Me une al Dr. Salinas Mariana una antigua amistad y era yo depositario de una confidencia que él me hizo dos años atrás: la causa verdadera de la muerte del Gral. Pando. Dada su irreprochable honorabilidad y hombría de bien, avalada por toda una vida sin mácula, no tuve duda alguna sobre la veracidad de la confidencia que me confió el Dr. Salinas y en el libro “Yo fui el orgullo” -vida y pensamiento de Franz Tamayo- aludí al asunto sin dar el detalle de los hechos que conocía el Dr. Salinas. La simple mención del tema provocó, como era previsible, la atención de los lectores de esa obra. No era para menos. El llamado “crimen del Kenko” es uno de los misterios que provocó mayor polémica en las primeras décadas del siglo XX boliviano y fue, en buenas cuentas la peor acusación que se esgrimió contra el liberalismo, hasta causar su caída del poder. El juicio, lejos de ser Imparcial, estuvo mancillado por la pasión política y hubo ciudadanos que profesaban hondas convicciones cristianas y que sin embargo buscaron la vindicta implacable y no descansaron hasta ver a un chivo expiatorio frente a un pelotón de fusilamiento: un hombre, que en el momento de la muerte de Pando apenas había ingresado a la adolescencia...
Al comentar mi libro, Don Augusto Guzmán se refirió a la página 348 con estos términos: “En unas cuantas líneas todo un tema para la novelística boliviana. ¿De modo que el general Pando había fallecido por un ataque cerebral y no por los garrotazos del Kenko? Es cosa de quedarse lelo, turulato, afásico, afónico y estupefacto después de haber seguido, hace un montonazo de tiempo, los pasos del escándalo liberorepublicano, las instancias del proceso judicial y las escenas del fusilamiento de Jáuregui, marcado por la muerte a los veinte años en una película especial de cine mudo. Cómo duele este episodio tan siniestro y tan cruel, habida cuenta que nosotros seguimos escribiendo historia con la noticia de que Pando murió víctima de un atentado criminal de móviles oscuros”.
(…) Concluyamos recordando que en la biografía de Abel Iturralde, escrita por Don. Moisés Alcázar, el autor señala que, actuando con el convencimiento del crimen político y dispuesto a que este no quedara impune, Iturralde fue quién volcó la opinión del Congreso y de la opinión pública, hasta conseguir que alguno de los inculpados llegara al paredón.
¿Qué podemos pensar del juez y el fiscal después de conocer las tremendas revelaciones que les hizo el inculpado Villegas y que reiteró en su lecho de muerte al Dr. Salinas Mariaca? Cómo pudieron dejar que un inocente pagara por un supuesto crimen? La muerte se los llevó hace tiempo y esperemos que descansen en paz.
Esta obra esboza la figura de uno de los militares más distinguidos de la historia de Bolivia y cuya vida, sin embargo permanecía en la obscuridad. Uno de los méritos de este libro es precisamente el de traer a las generaciones jóvenes, el recuerdo de quién sirvió a la Patria en los campos de batalla del Pacífico y del Acre, en lides diplomáticas y en las tareas de la administración pública al más alto nivel, y cuya muerte sirvió lamentablemente, de menguada bandera para una parcialidad política.”

Para acceder al libro completo, hacer click aquí ----->: http://www.mediafire.com/?jtminzyvmwy

El tabú bolivarista

Fue Simón Bolívar realmente el Padre fundador de Bolivia…? La “historia oficial” así lo señala. Hugo Chávez, seguramente dirá que sí “a capa y espada”; Evo Morales tendría que negarlo, pero quién lo sabe. Entre los historiadores, bolivianos o no, hay opiniones diversas, aunque inclinadas a no discutir demasiado dicha paternidad…
El profesor Marcos Beltrán Ávila, boliviano nacido en Oruro, es de los pocos que desafían esta tendencia que, por lo que se suele enseñar en las escuelas del país Alto Perú hoy Bolivia, realmente se ha convertido en algo intocable, fuera de discusión, en tabú, el Tabú Bolivarista…
Beltrán Ávila, maestro sencillo, humilde pero talvez por eso mismo transparente y valiente en sus ideas, con la valentía de quien no está interesado en que le crean sino en escudriñar la verdad, la verdad ante todo, con todo lo sorpresiva o insólita que pudiera resultar, sobre la base de muchos documentos y fuentes cuya autenticidad no da lugar a dudas, plantea una tesis que hasta hoy, en el país andino se ha preferido pasarla por alto, talvez por pereza analítica o comodidad intelectual. Beltrán plantea que, lejos de ser un Padre, Bolívar fue la mayor barrera para el nacimiento de este país en 1825, planteamiento que no se sabe que haya sido rebatida hasta hoy.
“El Tabú Bolivarista” muestra, como muy pocos libros relacionados con Bolívar, al Libertador de cuerpo entero, con su genio militar y visionario; pero al mismo tiempo con sus vacilaciones, ambigüedades y egoísmo, que a momentos invita a exclamar irónicamente, junto con Fernando Diez de Medina: “Qué pequeños son las grandes hombres…”
Si, más allá de la imagen estereotípica que se tiene, merecidamente por cierto, de Bolívar, se quiere ahondar en su naturaleza humana, si se quiere escudriñar en la maraña de intereses ocultos que, como movimientos subterráneos, remecieron los días en que Bolivia nació como país contra la voluntad de casi todos, incluso del que ahora funge como su padre, es indispensable, urgente, leer este libro casi desconocido aun en la misma Bolivia.
Su prólogo es una muestra adelantada de su apasionante contenido:

“El presente estudio es un ensayo de una nueva comprensión histórica a través de muy conocidos documentos, interpretados desde el punto de vista del hombre boliviano. Es una tentativa de acercamiento a la Verdad y un alegato a favor de Bolivia que tiende a reconstruir principalmente la participación del Dictador Bolívar en el Alto Perú, en los momentos en que se estructuraba como república libre y soberana, bajo la denominación de Bolivia.
El plan que nos habíamos propuesto al emprender la investigación histórica de la nacionalidad boliviana, contenía grandes grupos definidos. En la parte realizada, nuestra labor ha sido paulatina y pesada, por el afán de documentarnos frente a la falta de archivos organizados y otros elementos indispensables, y porque no somos escritores profesionales y tenemos obligaciones que cumplir a diario. De ahí que este ensayo tenga irregularidades pero no mentideros. Hecho con el propósito de mostrar aquellos tiempos gloriosos de la contienda separatista y de las zozobras cívicas al nacer Bolivia, se sigue los pasos de don Simón Bolívar en el suelo altoperuano, muy de cerca, guiados por la mano de él mismo, sin recurrir a expedientes foráneos. Se prescinde aquí de la fama de Bolívar americano, de la trayectoria magnífica del Libertador en parte de Sur América, para colocarlo tan sólo en el marco altoperuano. Son campos, teatros y escenas diferentes que no hemos querido abarcar en su totalidad.
Hay pueblos e individuos que miran a Bolívar a manera de un TABÚ, como consideran los salvajes aquello que para ellos es divino, intocable, INJUICIABLE. Hubo algo de esto en nosotros. Pero al sentir una desesperante confusión entre Bolívar americano y Bolívar boliviano, al verle actuar contradictoriamente en uno y otro escenario, nos pusimos ansiosos a discriminar y valorizar según nuestro propio criterio todos los actos bolivarianos. Proceso profundamente penoso porque del suceso al documento emanado de Bolívar, o de la idea al hecho, había una zona de oscuridad, de contradicción, de conceptos predicados y no vividos; mas la verdad pugnaba por imponerse y era urgente investigar y llamar a las cosas por sus nombres, aunque en este cometido tuviéramos que examinar y criticar la actuación de Bolívar en los minutos aurorales de la fundación de la República.
Modernamente parece que la palabra TABÚ se la entiende como algo que produce temor, miedo y acaso cobardía. El libro escapa a estas influencias absurdas y desconoce todo Tabú, sea bueno o malo; encara los hechos de frente, no como los presentan otros historiadores, y los califica sin vacilar con el adjetivo que parece el más cabal.
No puede haber ninguna limitación para juzgar a Bolívar, pera criticar su actuación llegado el caso. Todo juicio pensado con honradez es factible, mayormente si como en el presente libro se ha comentado los sucesos al margen del documento mismo y con el exclusivo objeto de restablecer la Verdad Histórica, tribunal de honor que está por encima de cualquier grandeza humana.”

Para leer el libro por completo se debe cliquear aquí ----->: http://www.mediafire.com/?z5i3fymz2fm