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lunes, 17 de noviembre de 2014

Cómo el Che Guevara llegó a luchar (y a morir) en Bolivia

Detalles históricos relacionados con la decisión y llegada de Ernesto Che Guevara a Bolivia para iniciar su proyecto guerrillero que finalmente acabaría en su muerte.

Historical details related with the Ernesto Ché Guevara decision and arrival to Bolivia to begin their partisan war project that finally would end up in their death.

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Tras su experiencia en África y convencido de que la vía armada era el camino correcto de la revolución, Ernesto Che Guevara se propuso abrir un frente revolucionario en el mismo “patio trasero” del Imperialismo.
América Latina que hasta ese momento vivía experiencias avanzadas en la lucha guerrillera, Colombia, Guatemala, Perú, entre otros países, tuvo en Bolivia el escenario de una guerra dispareja donde un puñado de combatientes puso en juego su pellejo, tras su llegada a Ñancahuazú el 7 de noviembre de 1966 con la firme decisión de irradiar la revolución continental.
Pronto el Che y sus compañeros chocarían, en plena selva, con el dilema de ¡ Vencer o Morir!

El autor de este artículo es hijo del historiador Humberto Vázquez Machicado y hermano del guerrillero Jorge Vázquez-Viaña (El Loro). Apoyado en abundante documentación y como participante casi directo de los hechos guerrilleros, pues en 1967 fue integrante de su aparato urbano, escribió una tesis en el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Estocolmo, Suecia, de la cual las siguientes líneas son un fragmento.

LOS ANTECEDENTES.
Para comprender correctamente la guerrilla del Che en Bolivia que hoy ya se convierte en mito, es necesario remontarse a cuatro acontecimientos:

Primero: Las guerrillas del Ejército de Liberación Nacional, (ELN), del Perú, dirigidas por Héctor Béjar; y del Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), dirigidas por Ricardo Jorge Masetti, en la Argentina, ambas preparadas al mismo tiempo en Bolivia, en 1963, durante el segundo gobierno de Paz Estenssoro (MNR). El Che, tres años más tarde, repetirá el mismo esquema, con las mismas personas y casi en los mismos lugares.

Segundo: El golpe de estado del general Barrientos, la caída de Paz Estenssoro, noviembre de 1964, el pacto militar-campesino y las masacres de obreros mineros en mayo y septiembre de 1965. Sólo así podremos comprender cuál era la situación política del país donde se desarrollarían los nuevos acontecimientos, cuál era la situación de la clase obrera, sobre todo de los mineros. Y muy especialmente, comprender el rol político del campesinado y su estrecha relación con el Ejército.

Tercero: Las divergencias en el movimiento comunista internacional, la división de los partidos comunistas latinoamericanos, la Tricontinental de La Habana, en 1966. De esta manera entenderemos las razones que obligaron al Che a entablar relaciones políticas y, sobre todo, organizativas con el Partido Comunista de Bolivia y no con otras fuerzas.

Cuarto: La necesaria salida del Che del Congo en 1965 y de África en 1966. Qué razones indujeron a Ernesto Che Guevara a dejar el Congo, donde se encontraba luchando al mando de 200 voluntarios cubanos desde 1965, y trasladarse, de pronto, a Bolivia donde no había ninguna lucha armada guerrillera, ni organización dispuesta a hacerlo.

EL CHE EN EL CONGO.
El presidente Ben Bella, como respuesta a la intervención de los paracaidistas belgas en el Congo (hoy Zaire) y la participación de mercenarios blancos a sueldo de Moisés Tshombe y de las empresas mineras belgas; inició un puente aéreo entre Argelia y la frontera congo-sudanesa donde enviaba armamento, municiones y asesores militares; al mismo tiempo que entrenaban a los cambatientes congoleses.
En junio varios centenares de cubanos estaban en Congo-Brazzaville, entrenando a la milicia local. Pero, parece ser que no bastaba con entrenar, la debilidad de las tropas revolucionarias y la cantidad creciente de mercenarios blancos, a sueldo de las compañías belgas y de Tshombe, obligaron a los cubanos a participar directamente en los combates.

El capitán del ejército cubano, José María Martínez Tamayo, “Mbili”, le contó al autor de estas líneas, Humberto Vázquez-Viaña, en Camiri, poco antes de entrar a Ñancahuazú, que: “Los congoleses no sabían pelear. Muchos de ellos creían en la “dawa”: que porque su “brujo” les había hecho unos pases mágicos, habían bebido un brebaje “mágico”, o llevaban un amuleto, ya las balas no les entraban, y avanzaban sin protección. Los mercenarios blancos los cazaban como a conejos. Además, en el fondo, la guerra era de cubanos contra cubanos. Entre los mercenarios blancos habían varios “gusanos” (cubanos de Miami).
A medida que se iba desarrollando la campaña del Congo la participación cubana se hacía cada día más evidente.

El 29 de junio, el periódico Granma había reconocido ya que “El Gobierno Revolucionario envía armas e instructores para ayudar la capacidad militar del pueblo congolés”.
Si bien la presencia del Che era un secreto de Estado, alarmantes rumores afirmaban que el Che estaba en el Congo.
En esos días, el 3 de octubre, en ocasión de la presentación en el comité central del recién fundado Partido Comunista de Cuba, Fidel Castro había leído públicamente la carta de despedida del Che.
En el discurso de clausura de la Tricontinental, Fidel Castro dijo:
Los imperialistas quisieran saber dónde está el compañero Ernesto Guevara, “aparentemente no lo saben, y si lo saben, se lo callan”.
Evidentemente la CIA ya había detectado los pasos del Che y el Servicio de Inteligencia Cubano, (G2), también lo sabía.

SALIDA DEL CONGO.
Para entonces el mapa político de África había variado afectando la estrategia cubana. Una serie de golpe militares cambió la relación de fuerzas del continente. En septiembre, Boumedienne derrocó a Ben Bella en Argelia y Fidel Castro lo denunció como “contrarrevolucionario”. Sucesivos cambios en Nigeria, Dahomey, África Central, Sudán, comenzaron a cercar al Congo.
Pero lo más importante ocurrió en el propio Congo, el 25 de noviembre de 1965.
El general Mobutu dio un golpe de estado en Leopolville (hoy Kinshasa) y derrocó a Tshombe y a Kasavubu.
La nueva situación creó expectativas de paz y se inició una deserción masiva de los combatientes congoleses aliados de los cubanos. Los dirigentes le habían solicitado al Che abandonar el Congo para así facilitar la conclusión de un armisticio con el nuevo hombre fuerte, el general Mobutu.

EL CHE TIENE QUE IRSE.
Dos hechos, sin embargo, vinieron a cambiar definitivamente la estrategia del Che en África.
En parte, el golpe de estado en Indonesia y la masacre de cerca a 100.000 comunistas; pero sobre todo el golpe de estado en Ghana. El 24 de febrero de 1966, el general Joseph Ankrah derrocó al presidente Nkrumah.
La carta política de África había cambiado completamente y los dos aliados principales de los cubanos en África habían sido derrocados: Ben Bella y Nkrumah.

El éxito cubano en la Tricontinental comenzó a palidecer y había comenzado la cuenta regresiva de los intentos cubanos por encontrar una “tercera” vía entre los países socialistas. El eje La Habana-Hanoi-Pyongyang, estaba roto.
Los soviéticos, que no creían en un triunfo revolucionario en África a corto plazo, tenían otra estrategia: preferían apoyar más a los gobiernos moderados establecidos, que a los movimientos revolucionarios.
Las superpotencias se disputaban África, el Che tenía que irse.

Había comprendido que ya había llegado la hora de dejar de ser “Tatu”, “Tercero”, y se decidió por abrirle otro frente a los EE.UU., en su propia retaguardia, América Latina.

Además, y esto es lo más importante, dentro de Cuba también la relación de fuerzas había cambiado en detrimento del Che. Aníbal Escalante, ”exiliado” en la U.R.S.S. y en Checoslovaquia después de la lucha contra el sectarismo en 1962, hizo su “come back” oficial, el 25 de septiembre, poco antes de la salida del Che en gira por África, para ese entonces se había fundado un nuevo partido, y en la dirección del nuevo Partido Comunista de Cuba el Che ya no fue elegido.
Fidel Castro, entonces, leyó públicamente la carta de despedida del Che.
Como Hernán Cortés en la conquista de México, con la publicación de esa carta, el Che había quemado sus propias carabelas. No tenía retirada.
Vencer o Morir, era su única alternativa.

LA DISYUNTIVA.
¿A dónde ir, pues?
¿Por qué a Bolivia, donde ese momento no había condiciones para la lucha armada, y no a otro país donde ya se desarrollaba más o menos exitosamente y había cuadros experimentados y fogueados en la guerra, como por ejemplo: Guatemala, Venezuela o Colombia?
A nuestro entender, no sólo se trata de una inercia de la lucha en el Congo, al centro de África trasladada a Bolivia, centro de América del Sur, donde llegaron, incluso, con sus seudónimos africanos; sino que “la Operación Bolívar” se debe interpretar, como la última carta que le quedaba.

Una serie de hechos obligaron a que el Che tuviera que descartar las posibilidades de ir a Guatemala, Venezuela, Colombia o Brasil o Chile.
En la Argentina, aún era presidente electo Arturo Illía (el golpe militar fue recién, el 28 de junio de 1966). Además, el peso político de Perón, en el exilio, cubría todo el espectro político argentino.
¿Y en Bolivia?
Allí se preparaban elecciones presidenciales para el 3 de julio y el Partido Comunista participaba en ellas con candidatos propios.
Las perspectivas no eran muy halagüeñas.
El mismo Che había escrito: “Donde un Gobierno haya subido al poder por alguna forma de consulta popular, fraudulenta o no, y se mantenga al menos la apariencia de legalidad constitucional, el brote guerrillero es imposible de producir por no haberse agotado las posibilidades de lucha cívica.”

Es necesario observar que, contrariando al mismo Che, muchos de los focos guerrilleros se organizaron exactamente poco antes de una consulta electoral, e iniciaron sus acciones, precisamente luego de que ha sido elegido por votación general un presidente y un parlamento.

LA DECISIÓN ESTRATÉGICA.
El Perú era lo más favorable. Aunque las guerrillas del ELN y del MIR ya habían sido derrotadas, quedaban todavía algunos combatientes dispersos. Héctor Béjar, jefe del ELN, aun no había sido arrestado sino hasta el 1º de marzo, y los sobrevivientes del ELN estaban dispuestos a aceptar incondicionalmente la participación cubana.
Ricardo Gadea, dirigente de MIR y ex-cuñado del Che, aún no había sido apresado, sino hasta mayo de 1966, y no se sabía con certeza el destino de Lobatón y Portocarrero. Se tenía esperanzas que estuvieran aún deambulando en la Sierra con algunos hombres. En estas condiciones se podría reactivar y reorganizar la guerrilla teniendo una base exterior de organización y entrenamiento: Bolivia: (similar a lo que fue Tanzania para el Congo).

Bolivia, tenía una “ventaja”, que luego se demostró que era una desventaja: el PC (Partido Comunista) boliviano (como el uruguayo) era uno de los pocos PCs que “decía” estar dispuesto a apoyar una lucha armada guerrillera en otros países, precisamente porque en el suyo, afirmaban, no había condiciones. Argumento con el que muchos, dentro y fuera de estos partidos, coincidían.
El partido comunista boliviano, con el enunciado de “desarrollar todas las formas de lucha, incluso la vía armada”, había fomentado dentro de su partido tres líneas políticas: La electoralista, la guerrillera y la insurreccionalista.
De esta forma contentaba a todos: A los soviéticos, a los cubanos, y a las bases partidarias obreras que, por su propia experiencia revolucionaria y la historia del país, eran insurreccionalistas.

En esta práctica, se presentaron a las elecciones presidenciales de 1956 y 1964 primero, y de 1966 más tarde; entrenaron militantes comunistas en La Habana, y prometieron a las bases obreras estarse preparando, también, para la insurrección.
A raíz de la división del PC en 1965, los partidarios de la vía pacífica habían quedado en minoría. Las masacres de mineros en mayo y septiembre, más tarde, pusieron a la orden del día la inevitabilidad de la vía armada; parecían darle la razón a los pro-chinos y trotskistas, lo que debilitaba aún más al PC frente a las bases mineras. Por esta razón en la dirección del PC surgieron dos líneas: la puramente electoralista (León Kolle Cueto, militar boliviano) y la pro-cubana (Mario Monje, civil). Monje comenzó a pensar en la posibilidad de una insurrección y para ello había que prepararse. Por ello, continuó enviando cuadros a Cuba para entrenamiento militar.

Entre los militantes comunistas que entrenaban en La Habana, había un grupo de 17 jóvenes estudiantes que habían comenzado su entrenamiento en agosto de 1965. Algunos de ellos, más tarde, lucharon y murieron junto al Che como Lorgio Vaca Marchetty, Freddy Maimura Hurtado, Mario Gutiérrez Ardaya, Jaime Arana Campero.
Más tarde en 1968, Jorge Ruiz también se integró al ELN.
Después de la Tricontinental, un grupo de militantes del PCB llegó a La Habana para entrenamiento guerrillero, entre ellos estaban: Jorge “Loro” Vázquez-Viaña, Roberto “Coco” Peredo, Rodolfo Saldaña, Luis “Ñato” Méndez. Jefe de este grupo: Mario Monje. Entrenó y se “juramentó” con ellos para la lucha armada. En julio volvieron a Bolivia.
Al mismo tiempo, el resto del PC participaba en las elecciones de Barrientos. Entre los candidatos a diputación por el PC, pero en un puesto sin posibilidades de llegar al parlamento, estaban: Inti Peredo, Orlando Jiménez, Mario Chávez; todos ellos, luego guerrilleros.

LA ESTRATEGIA DEL CHE.
Si Tanzania fue la base de apoyo para saltar sobre el Congo, Bolivia sería el trampolín para saltar sobre el Perú, o la Argentina. Y esa nueva estrategia, impuesta por las circunstancias, comenzó a ser aplicada apresuradamente, era la última carta.
Los soviéticos no la aprobaban porque su estrategia en América Latina también era la misma que en África.
Después de su bautizo africano, el Che había dejado de ser “Tatu” y se había convertido en “Mongo”. Había adquirido como seudónimo el nombre de la etnia más importante del Congo. Con esta nueva identidad africana se aprestó a volver a América.
En mayo, Fidel Castro, en La Habana, tuvo una entrevista con Marlo Monje, para solicitarle su colaboración en esta operación estratégica. Monje aceptó y ofreció cuatro hombres para los preparativos del Perú o la Argentina. Los mismos que antes habían participado en la fracasada expedición de Puerto Maldonado y en la guerrilla de Massetti.
Con esta nueva perspectiva, en mayo llegó a Bolivia el capitán José María Martínez Tamayo (Ricardo, Papi); había combatido junto al Che en el Congo y vino aún con su pseudónlmo africano, “Mbili”, que en swahili quiere decir “Segundo”.

LOS PRIMEROS CONTACTOS.
“Mbili” tan pronto llegó a Bolivia tomó contacto con los cuadros peruanos que habían sido designados para esta tarea.
No bien “Mbili” había comenzado su trabajo de organización de la base guerrillera, retomando contacto con alguno de sus antiguos colaboradores del PC boliviano en la guerrilla de Puerto Maldonado y Massetti, donde también él mismo había participado cuando llegaron a Bolivia procedentes de Cuba, tomó contacto con los 4 bolivianos designados por el PCB para colaborarlo: Jorge “Loro” Vázquez-Viaña, Rodolfo Saldaña, Roberto “Coco” Peredo, y Julio “Ñato” Méndez.
También llegaron ese mes de julio, Humberto Vázquez-Viaña de Rumania, y los cubanos Pombo y Tuma.

El Che estaba todavía en África, cuando llegaron a Bolivia, desde Cuba, dos de sus compañeros de armas del Congo, el Capitán Harry “Pombo” Villegas y el Teniente Carlos “Tuma” Coello; “Pombo” y “Tuma”, o “Tumaini”, respectivamente.
Tampoco ellos tuvieron tiempo para quitarse el camuflaje africano, y llegaron a Bolivia con sus nombres de guerra del Congo.
Otro caso es el del médico cubano Octavio de la Concepción de la Pedraja , que llegó con el nombre de guerra africano de “Morogoro”.

Las nuevas Instrucciones que el Che envió a Cuba el 10 de julio y que las trajeron Pombo y Tuma a Bolivia fueron:
A) Tania, que no sabía ni debería saber nada de la participación del Che, no tiene que ser vista con los oficiales cubanos, porque sus tareas son otras. Tania “no debería participar en la fase organizativa ni en los contactos con el Partido ni con el grupo de Zamora (Oscar “Motete” Zamora).”
B) Comprar una finca al Norte (Alto Beni), cerca de la posible zona de operaciones, por el asunto de “Emiliano” (Juan Pablo Chang del ELN del Perú que venía preparando un nuevo foco guerrillero en la región de Ayacucho, Perú).
Como se puede apreciar por el Diario de Pombo, las nuevas instrucciones llevaron a malentendidos entre estos y Mbili, pero pronto fueron salvadas las diferencias.

LA NUEVA SITUACIÓN.
Poco antes de salir ellos de Cuba, un hecho inesperado podía complicar la estrategia del Che: El golpe militar en la Argentina. El 28 de junio, el Gral. Juan Carlos Onganía tomó el poder derrocando al Dr. Illía.
Las condiciones habían cambiado. Pero el Che no había enviado ninguna instrucción relacionada con este hecho tan importante, y los preparativos siguieron encaminados hacia el Perú.

Pombo y Mbili, sin embargo, quizás interpretando  la nueva situación en Argentina, se decidieron a enviar a Jorge “Loro” Vásquez-Viaña, Roberto “Coco” Peredo y Rodolfo Saldaña a buscar una finca en el sur de Bolivia para que sirviera como base hacia la Argentina
Al norte, en la región del Alto Beni, para el asunto del Perú, ya habían comprado una pequeña parcela de 10 hectáreas que dejaron al cuidado del militante comunista Orlando Jiménez Bazán, el “Camba”, y por intermedio de Tellería, del PCB, solicitaron al gobierno la concesión de 400 hectáreas de terreno junto al río Beni, concesión que fue denegada.

A todo esto, el general Barrientos había sido elegido como presidente constitucional de Bolivia. El 6 de agosto, el nuevo gobierno y el parlamento iniciaron sus actividades. El Partido Comunista Boliviano, PCB, había obtenido 33.018 votos. Es un éxito -dijeron- pero no alcanzaron para tener ni un parlamentario.

LA DECISIÓN FINAL.
El 12 de agosto, Mbili, Pombo y Tuma recibieron un mensaje de Cuba comunicándoles que el día 20 salía “Pacho” hacia Bolivia.
Este mensaje y esta fecha serían el punto “sin retorno” de la decisión estratégica de determinar la definitiva zona de operaciones guerrillera: al Sur.
El día 15 volvieron los bolivianos con los informes sobre las diferentes fincas posibles de comprar en el sur, una de ellas era “Ñancahuazú”, propiedad de Remberto Villa en la región del Pincal, en Santa Cruz. En plena Serranía de Incahuasi, donde los últimos combatientes del MNR habían resistido en la guerra civil del 49.

Pombo nos relata en su diario: “Agosto 15. Bigotes (Jorge Vazquez-Viaña) llegó con los datos de las granjas que han visitado indicando las más adecuadas para nuestros propósitos. Se decidió enviar a Camba y Tumaini a comprar la más adecuada porque Mongo probablemente venga con Pacho”.
¡Sin analizar cuidadosamente la zona, los cubanos se apresuraron en comprar la finca Ñancahuazú, pensando que el Che ya venía con Pacho!
El 20 de agosto, Bigotes salió para Santa Cruz con un cargamento de armas.
Entretanto, luego del “éxito” con las elecciones, las relaciones de Mario Monje y el PCB con los cubanos se fueron deteriorando, y Monje amenazó con retirar los cuatro hombres que había “dado” para el Perú o la Argentina.

El día 3 de septiembre llegó Pacho a Bolivia. El capitán Alberto Fernández Montes de Oca, “Pacho”, vino solo y trajo nuevas instrucciones:
1.- Se debía preparar la base en la zona del Alto Beni, al norte, cerca al Perú.
2.- Tomar contacto con el grupo de Moisés Guevara, disidente del PC (pro-chino).
3.- Danton (Debray) visitará la zona y discutirá los informes con (Moisés) Guevara.
4.- Mongo (Che) llegará sin avisar.
5.- Él (Mongo, el Che) se concentrará al grupo de (Moisés) Guevara.

La nueva situación confundió totalmente a los oficiales cubanos quienes ya habían trasladado parte del armamento (45 fusiles) a Ñancahuazú, a 1.500 kilómetros de distancia de la nueva zona elegida, y habían estrechado sus relaciones con el otro partido comunista, el pro-soviético; sus colaboradores bolivianos eran militantes de ese partido y reacios a trabajar con los disidentes pro-chinos.
Fue entonces cuando Pombo y Mbili enviaron a Cuba el informe sobre los preparativos hasta entonces hechos. Informe que, finalmente, hizo que el Che se decidiera por el sudeste, cerca a la Argentina.
Pombo y Mbili, en su informe sobre la zona, habían remarcado, dos veces, de las ventajas que había de poder desplazarse hacia la Argentina.

El Che volvió recién a Cuba en el mes de septiembre y visitó el campo de entrenamiento donde se preparaban desde el 11 de agosto los internacionalistas cubanos.
En ese tiempo, entre el 2 de octubre y su salida para Bolivia, el Che escribió su famoso Mensaje a la Tricontinental.
El 7 de noviembre de 1966, acompañado por Jorge Vázquez-Viaña, (que fue el primero en enterarse de la participación del Che); de los capitanes Martínez, Villegas y Fernández, y del teniente Coello, el comandante Ernesto Che Guevara llegó a la finca del sudeste boliviano denominada Ñancahuazú.

Autor: Humberto Vásquez Viaña.
Fuente: periódico “Presencia”. La Paz, 9 de diciembre de 1995.

domingo, 7 de julio de 2013

Fue Hitler un templario…? Parte final

Mucho antes que las modernas estrategias comunicacionales Hitler talvez inconcientemente empleaba la palabra como arma para convencer y manipular.

Very before the modern communicational strategies Hitler used the word as weapon to convince and to manipulate.

En la primera parte de esta historia se habló de la infancia hitleriana en relación a videntes, médiums y recintos llenos de esvásticas. En la segunda parte se vio que el Führer percibía una poderosa voz interior que le dictaba sus acciones. Ahora toca considerar su uso inexplicablemente eficaz de la palabra como recurso de convencimiento y manipulación.

LA PALABRA: UNA VARITA MÁGICA.
Pero la suya no era una oratoria al uso, ya que tenía mucho más que ver con el conjuro que con la dialéctica. Parece ser que a principios de la década de los años veinte Hitler tomó regularmente lecciones de oratoria y psicología de un individuo llamado Hanussen, que también era astrólogo y adivino; y es más que posible que Hanussen hubiera tenido algún contacto con los grupos de adivinos, videntes y profetas de Munich, tan activos en esa época.
En cualquier caso, se lo hubiera revelado Hanussen o lo hubiera aprendido por sí mismo, Hitler sabía que para que un conjuro sea eficaz debe estar alimentado por el fuego de la emoción más genuina. Por eso en sus discursos se inyecta con la morfina de su propia y emocionada verborrea y crece; el diminuto Hitler se transforma en el gran Führer, lo que fascina al público, y esa fascinación repercute, como una llamarada de fuego, en la autoestima del orador (“lo semejante atrae a lo semejante”, de acuerdo con la conocida ley de la magia). Cuanto más capaz era de convencer a la masa de la elevada antorcha de que era portaestandarte, más se convencía a sí mismo, basándose en la teoría de que ochenta millones de alemanes no podían estar equivocados.
En ese anillo mágico que encerraba al pueblo alemán alrededor de su jefe se encuentra la grandeza y la tragedia del III Reich. El poder y la fascinación del verbo de Hitler descansaron casi por entero en su capacidad de sentir lo que un público dado quería oír, y en manipular el tema de manera que excitara las emociones de la multitud. De esa magia tan particular y tan efectiva escribió Strasser: “Hitler responde a las vibraciones del corazón humano con la delicadeza de un sismógrafo... lo que le permite, con una certeza que ningún don consciente podría otorgarle, actuar como un altavoz que proclama los deseos más secretos, los sentimientos y rebeliones personales de toda una nación “.
Sus discursos, sin embargo, eran recurrentes y pobres de ideas. Antes de llegar al poder casi todas sus intervenciones se centraban en la defensa de la unidad e identidad de Alemania y en quebrar el imperio de los marxistas. Pero el pueblo estaba entusiasmado. Lo que atraía a su audiencia no era tanto lo que decía sino cómo lo decía, de acuerdo con un esquema, repetido hasta la saciedad, cuyas simples y efectivas reglas eran las siguientes:

Jamás admitir un fallo o error;
No reconocer que puede haber algo bueno en el enemigo;
No dejar lugar a las alternativas;
Nunca aceptar culpas;
Concentrarse en un enemigo cada vez y culparlo de todo lo que anda mal; y, finalmente,
No amilanarse ante el grosor de las falsedades o infundios que se levanten contra uno.

“El pueblo —afirmaba Hitler— creerá con más facilidad una gran mentira que una pequeña; si uno se la repite con bastante frecuencia, tarde o temprano el pueblo la creerá”.
El comienzo de sus discursos era lento, a la espera de “sentir” al público. Pero en cuanto descubría la naturaleza de ese sentimiento, el ritmo y el volumen aumentaban uniformemente hasta que, en el clímax, gritaba. La voz de Hitler se transformaba, para quien lo escuchaba, en la voz de Alemania. Todo eso estaba de acuerdo con la propia concepción de Hitler sobre la naturaleza secreta de las masas, tal y como puede leerse en su libro “Mi lucha”: “La psiquis de las masas —escribió Hitler— no responde a nada que sea débil o mediocre. Es igual que la de una mujer, cuya sensibilidad espiritual está menos determinada por razones abstractas que por un ansia emocional indefinible de satisfacción de poder y que, por tal razón, prefiere someterse al fuerte más que al débil... También la masa prefiere al dominante antes que al suplicante”.
Era tal el poder de fascinación de la oratoria hitleriana que muchos autores han comentado su capacidad para hipnotizar al público. Según Stanley High, “cuando en el punto culminante se balancea de un lado a otro, sus oyentes se balancean con él; cuando se inclina hacia delante, ellos también lo hacen; y cuando concluye, están reverentes y silenciosos, o de pie, en un delirio, según quiera Hitler”.
Las palabras, conforme enseña la tradición ocultista universal, desempeñan una función mágica, no por su significado, sino por la naturaleza de sus vibraciones sonoras. Eso Hitler lo sabía de sobra. Como también sabía —aseguró haberlo aprendido de la Iglesia Católica— que la repetición machacona de determinadas consignas tiene el poder de penetrar en los niveles más profundos de la psiquis. A propósito de ello, dijo en una ocasión: “Sólo hay una determinada cantidad de lugar en un cerebro, una determinada cantidad de paredes, por así decirlo, y si uno lo llena con sus consignas la oposición no tiene lugar donde poner después ningún cuadro o fotografía, porque el apartamento del cerebro ya está abarrotado con el mobiliario de uno...” Basta estar atento a las actuales campañas preelectorales o, simplemente, a los anuncios de la televisión, para darse cuenta de que estas tácticas hitlerianas han sido bien aprendidas por sus enemigos.
Pero lo que el poderoso mago Hitler no sabía, o no quiso tener en cuenta, es que una acción mágica puede ser muy eficaz, pero jamás puede ser muy duradera si obra a contrapelo de la naturaleza; y nada hay más alejado de la naturaleza —y del sentido común— que la idea de una “raza superior” dominando al resto de la Humanidad durante los “mil años” que iba a durar el III Reich.
¿No quiso tenerlo en cuenta o, simplemente, no pudo?
¿Cómo podía compaginarse el agua mansa del templario y el cátaro con el aceite hirviendo del racista?
¿Hasta qué punto no asistió el mundo, en la comedia del “mitad monje, mitad soldado”, al secreto drama de la esquizofrenia?

LA MENTE DE HITLER.
Durante la Segunda Guerra Mundial, en 1941, la Oficina de Servicios Estratégicos de los Estados Unidos encargó al psiquiatra freudiano Walter Langer un inusual y novedoso experimento: psicoanalizar a Adolf Hitler de acuerdo con la información que sobre su personalidad podía obtenerse entonces en su entorno, gracias al espionaje.
Aunque a distancia, era la primera vez que se aplicaban los descubrimientos psicológicos modernos no a una figura histórica distante, sino a una viva. Las conclusiones de su informe constituyen uno de los libros más apasionantes que todavía hoy puedan leerse; su título, “La mente de Hitler”.
Al examinar las pautas de conducta del Führer, tal y como las observan sus colaboradores inmediatos, Langer llega a la conclusión de que no se trataba de una sola personalidad, sino de dos, que habitaban el mismo cuerpo y que se alternaban. La imagen mística que ofrecía a la propaganda fue la del más humilde discípulo de sí mismo, el más severo de todos los disciplinarios; la de un monje moderno, en suma, con los tres nudos reglamentarios de la pobreza, la castidad y la obediencia. No comía carne, no bebía vino, no fumaba; y en repetidas ocasiones declaró que su “verdadero amor” era Alemania. No recibió salario del partido y vivía de los ingresos de su libro, “Mi Lucha”...
El templario Adolf Hitler era un individuo muy suave, sentimental e indeciso, que contaba con muy poca energía y que nada deseaba tanto como mostrarse agradable y ser entretenido y cuidado. Por el contrario, el soldado Hitler era una persona dura, cruel y decidida, con considerable energía, que parecía saber lo que quería y estaba dispuesto a buscarlo y obtenerlo sin detenerse ante nada...
Adolf lloró a raudales por la muerte de su canario y adoraba a los perros; pero era el mismo Hitler que gritó en pleno tribunal: “iRodarán cabezas!”
¿Era un psicópata? Posiblemente.
Pero la gran desgracia para Alemania fue que también era un mago que se las ingenió para convencer a millones de personas de que la imagen ficticia de su personalidad era verdadera. Supermán acabó destruyendo a Clark Kent y a todos los que creían que Clark Kent era Supermán.
Lo dice, con otras palabras certeras, su contemporáneo y antagonista en el mundo de lo oculto, Aleister Crowley, cuando sin nombrar expresamente a Hitler, nos hace un inigualable retrato del personaje: “La magia blanca opera discretamente. No necesita atraer la atención ni provocar miedo o aprensión entre la gente, puesto que no pretende dominar el mundo. Por el contrario, la magia negra adora simultáneamente el secreto y el espectáculo, algo así como las estrellas de Hollywood. El verdadero mago negro busca dominar a los otros y encerrarlos en sus alas de cuero. Utiliza la angustia, siembra el terror y procura la ruina del mundo. Cuando encuentres a un mago negro, estudia bien sus ojos. Son los de un fanático, los de quien pretende con avidez dominar y manipular. Su máxima aspiración es la de convertirse en un marionetista para mover los hilos de todos”.
Aprendamos, pues, a mirar a los ojos de la gente para desenmascarar a los marionetistas. Tal vez así logremos evitar que ciertas historietas demasiado truculentas vuelvan a repetirse. Y, además, no seremos marionetas de nadie.

Fuente: José León Cano, “Adolf Hitler, el templario negro”. Revista “Más allá de la ciencia”.

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sábado, 6 de julio de 2013

Fue Hitler un templario…? - Parte 2

Esta teoría apoyada por evidencias reales dice que Adolf Hitler fue iniciado en magia y artes ocultas que le ayudaron a llevar a su pueblo hacia una dolorosa guerra contra el mundo.

This theory supported by real evidences says that Adolf Hitler was begun in magic and hidden arts that helped him to push his nation toward a painful war against the world.

(En la primera parte de esta historia ya se mencionó que Hitler, durante su infancia, tuvo contacto con personas que pudieron haberle iniciado en el conocimiento del ocultismo).

DESDE VIENA, EL OCULTISMO SE DESPLAZA.
La misma mística, si bien deformada por un racismo delirante, aparecería cinco años después en Ostara, una revista esotérica quincenal que adoptó como enseña la cruz gamada, publicación que tendría en el ya adolescente Hitler a uno de sus más apasionados lectores desde su llegada a Viena, trocada ya su vocación sacerdotal por la pictórica. La revista la publicaría precisamente un tal Georg Lanz von Liebenfels, a quien ya conocemos como Adolf Joseph Lang.
El sedicente templario derramaría en la revista sus enfebrecidas elucubraciones: “los no arios son seres no-humanos y pueden situarse en la escala evolutiva apenas por encima del mono; la historia no es otra cosa que la eterna lucha del Bien, encarnado en la raza aria, contra el Mal, que representan semitas y jafeítas. Los arios son la “obra maestra” de los dioses, y están dotados de fantásticos poderes paranormales, emanados de “centros de energía” y ciertos “órganos eléctricos”. Estos “poderes” aseguran la supremacía absoluta de la “raza superior” sobre cualquier otra. Los templarios han sido depositarios de secretos guardados durante milenios en centros iniciáticos del Himalaya, técnicas ocultas que permiten el “despertar de los dioses” en el corazón del hombre ario, dormidos a causa de la negligente tendencia a mezclarse con otras razas “inferiores...”
La Viena de principios de siglo ardería en esa peculiar calentura ocultista que se propagaría por todos los países germánicos durante la Primera Guerra Mundial y que conocería su apogeo en el difícil e inestable clima de la República de Weimar. Astrólogos, videntes y profetas pulularon en la decadente capital de un imperio que se derrumbaba, cumpliéndose así, una vez más, el postulado de Goethe: “En el ocaso de las civilizaciones aparecen los fantasmas”.
También las sociedades secretas de carácter esotérico proliferaban como hongos. El barón Rudolf von Sebottendorf crearía en 1912 la Sociedad de Thule, obsesionada por los mitos de Sambala y el Reino de los hiperbóreos, de la que algunos destacados nazis, entre ellos Rudolf Hess, formaron parte. En 1918, en plena derrota alemana, Karl Haushofer, propagador de la llamada Sociedad del Vril y poco más tarde recaudador de contribuciones del Partido Nacional Socialista, haría apología de la kundalini al servicio de la raza aria mientras se encontraba en Munich, cuna del movimiento hitleriano, justo en el momento en que esta ciudad desplazaba a Viena como capital centroeuropea del esoterismo.
Hitler aspiró ese ambiente viciado directamente y a pleno pulmón, alimentando en él su poderosa imaginación, cualidad indispensable de todo mago, ya sea blanco o negro. La leche que nutrió a uno de los hermanos Schneider, por otra parte, tal vez le confiriera ciertas facultades mediúmficas. Según contó él mismo, durante la guerra mundial de 1914-1918, y mientras estaba cenando en una trinchera con varios camaradas, “repentinamente —explicó— pareció que una voz me decía: “levántate y ve allí”. La voz era tan clara e insistente que automáticamente obedecí como si se tratase de una orden militar. De inmediato me puse en pie y caminé unos veinte metros por la trinchera. Después me senté para seguir comiendo, con la mente otra vez tranquila. Apenas lo había hecho cuando, desde el lugar de la trinchera que acababa de abandonar, llegó un destello y un estampido ensordecedor. Acababa de estallar un obús perdido en medio del grupo donde había estado sentado; todos sus miembros murieron” (de una entrevista periodística con Janet Flanner).

UNA VOZ INTERIOR LE GUÍA.
En cualquier caso, la estructura de su pensamiento era mágica por antonomasia. Aunque Hitler había leído mucho sobre una amplia variedad de temas, de ningún modo atribuyó su infalibilidad y aparente omnisciencia a ningún esfuerzo intelectual por su parte. Por el contrario, desaprobaba esas fuentes cuando se trataba de guiar el destino de las naciones. Su opinión del intelecto era, de hecho, relativamente negativa. En varias ocasiones declaró, por ejemplo, que “la formación de la capacidad mental es de importancia secundaria... Gente educada en exceso, abarrotada de conocimientos e intelecto, pero desprovista de todo instinto sano...”
Y era eso, el “instinto”, lo que —como a todo mago— le guiaba. Su mano de pintor se mostraría mediocre, pero su alma de artista era genuina; y, como para todo artista —el arte y la magia son dos ramas del mismo tronco— tenía su daimon inspirador, su mediador con los dioses, que le dictaba en cada momento lo que tenía que hacer. En el momento de la reocupación de Renania, en 1936, Hitler emplearía una extraordinaria figura retórica para describir su propia conducta: “sigo el camino que me marca la Providencia con la precisión y la seguridad de un sonámbulo”.
Hitler creyó siempre que había sido enviado a Alemania por la Providencia y que debía cumplir una misión especial; que había sido escogido para redimir al pueblo alemán y rehacer Europa, aunque no supiera cómo iba a lograrlo; claro que ello no le importaba demasiado porque —afirmaba— una “voz interior” le iba comunicando los pasos que debía dar. Y sería esa guía mística la que le conduciría por su camino, como él mismo definiera, “con la precisión y la seguridad de un sonámbulo”.
Por eso, en medio de una tormentosa crisis política o cuando sus decisiones inmediatas parecían más necesarias, por ejemplo ante una batalla incierta que se estuviera librando en esos momentos, Hitler abandonaba todo y se iba a su Nido del Aguila del Kwhlstein, una especie de búnker de difícil acceso, donde se permitía el privilegio de quedarse sólo, entre los picos cubiertos de hielo de un paisaje impresionante; y, sencillamente, esperaba hasta escuchar su "voz interior”.
Poco importaba que esa voz se demorara poco, mucho o demasiado.
En una entrevista declararía: “Yo no juego a la guerra. No permito que los generales me den órdenes. La guerra la conduzco yo. El momento, preciso del ataque será decidido por mí. Sólo existirá un momento, que estará realmente auspiciado, y esperaré ese momento con inflexible determinación. Y no lo dejaré pasar... A menos que sienta la incorruptible convicción de que esa es la solución, no hago nada; ni siquiera si todo el partido intentara obligarme a proceder. No actuaré; esperaré, ocurra lo que ocurra. Pero si la voz habla, sé que habrá llegado el momento de actuar”.
Sin embargo, el verdadero poder de este templario negro estaba en su fe. Y la fe, como sabe cualquiera que esté mínimamente iniciado en las ciencias ocultas, es el auténtico motor de la magia. “Soy uno de los hombres más duros que ha tenido Alemania durante décadas —le diría a un periodista—, quizá durante siglos, dotado de la más grande autoridad que haya tenido cualquier líder alemán... Pero, sobre todo, creo en mi éxito. Creo en él incondicionalmente”.
Quien puso bajo el retrato de Hitler la leyenda “En el principio era el Verbo” le hizo, sin saberlo, la mejor definición. Hitler creía incondicionalmente en sí mismo porque tenía una fe ciega en su varita mágica; y la varita mágica de aquel artista no era el pincel, sino la palabra. Hitler ha sido, sin duda alguna, el más fascinante y fascinador orador de Occidente desde los tiempos de Temístocles.

Fuente: José León Cano, “Adolf Hitler, el templario negro”. Revista “Más allá de la ciencia”.

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jueves, 4 de julio de 2013

Fue Hitler un templario…? - Parte 1

Esta teoría apoyada por evidencias reales dice que Adolf Hitler fue iniciado en magia y artes ocultas que le ayudaron a llevar a su pueblo hacia una dolorosa guerra contra el mundo.

This theory supported by real evidences says that Adolf Hitler was begun in magic and hidden arts that helped him to push his nation toward a painful war against the world.

Jamás otro hombre despertó tanto amor y tanto odio en tanta gente. Las masas se enfervorizaron con él como con nadie, dicen que gracias a los secretos de alta magia que el Führer conocía como pocos; sin embargo, ¿pudo llevarse su secreto a la tumba?
Muchas décadas después de su crepúsculo wagneriano todavía no han podido apagarse las llamas que provocó en los corazones de media Europa. Y ahora que el nazismo intenta resucitar de aquellas cenizas, el espectro de Adolf Hitler nos revela la naturaleza mística en que se basaba su inmenso poder y los medios de que podemos disponer para exorcizarlo.
“Nos comunicamos directamente con Dios a través de Adolf Hitler. No necesitamos clérigos ni sacerdotes”. Así se expresaba el alcalde de Hamburgo durante el congreso del partido nazi celebrado en Nüremberg en 1937, presidido por una enorme fotografía del Führer bajo la cual podía leerse: “En el principio fue el Verbo”.
El ministro de Asuntos Eclesiásticos del III Reich, por su parte, aseguraba a un periodista: “Ha surgido una nueva autoridad en lo que a Cristo y la Cristiandad se refiere. Esa autoridad es Adolf Hitler... Adolf Hitler es el verdadero Espíritu Santo”. Y, sin embargo, Hitler siempre afirmó: “No soy yo todavía el que ha de venir”. “Nuestro movimiento —comentaría también en privado a Leni Riefestal— no pretende inmiscuirse en ningún tipo de reforma religiosa”.
En cualquier caso, lo escalofriante es que millones y millones de alemanes sí creyeron que el Führer era una suerte de enviado. Y era una creencia que se extendía no sólo entre el pueblo, sino igualmente entre los intelectuales y científicos, entre los ministros y correligionarios del partido. Lo creyeron, incluso, hasta muchos de sus propios adversarios políticos. En Berlín, una prestigiosa galería de arte exponía un enorme retrato de Hitler totalmente rodeado, como por un halo, de copias de una pintura de Cristo.
En la prensa se podían leer comentarios como el siguiente: “Mientras hablaba (Hitler) se oía crujir el manto de Dios por el salón”. Y a principios del otoño de 1936 se pudieron ver en Munich cuadros en los que se retrataba a Hitler vestido con la armadura de plata de los Caballeros del Santo Grial.
Claro que demasiada fidelidad podía acercarse peligrosamente a la caricatura...
Lo cierto es que Hitler no se creía Dios, pero sí un predestinado suyo. Se veía como depositario de los secretos del Temple, llegados a sus manos por intercesión divina al haber sido elegido —tal era su firme convencimiento— para llevar a cabo una misión destinada a cambiar definitivamente el rumbo de la Humanidad.
E independientemente del rotundo y negativo veredicto que predomina en la Historia actual, la figura de Hitler ha sido objeto de una propaganda tan torpe, al menos, como la que él mismo difundió contra los judíos. Y es que, al limitarnos a ridiculizar al personaje, se nos ha escapado lo esencial de su personalidad y muchas cosas han quedado inexplicadas. Porque ¿cómo un tipo aparentemente insignificante y sin estudios superiores fue capaz, en pocos años, de introducirse en los más altos niveles políticos, burlar a los líderes experimentados de las grandes potencias, convertir a millones de personas altamente civilizadas en enfervorizados seguidores, y levantar el más poderoso aparato bélico del mundo consiguiendo ser obedecido hasta el final?
No cabe duda de que además de creerse un avatar, todo esto sólo se explica si Hitler fue un “mago negro”, conocedor de los resortes secretos que son capaces de modificar la realidad hasta convertirla en el delirio adecuado a sus más íntimos y poderosos deseos. Tras la fachada de los hechos históricos se esconden los hilos de una trama oculta que pocos de sus contemporáneos conocen. Y es preciso que el paso del tiempo y las sucesivas revelaciones ofrezcan una perspectiva desde cuya altura pueda verse con nitidez lo que ocultaba esa fachada.
Hoy, sin embargo, estamos en disposición de conocer todo aquello que de haber sabido el ingenuamente entusiasmado pueblo alemán lo hubiera sumido en el más gélido de los estupores: Adolf Hitler no era un semidiós, sino un personaje de tebeo que se había creído su propia historieta. Lo que sucede es que su creencia era tan inconmovible que la epopeya dibujada en las viñetas pudo llegar a hacerse realidad, sin duda por un acto de magia genuina. Y fue así como el mundo, este mundo nuestro, fue llevado hacia la más espantosa de las tragedias.
Mickey Mouse fabricando descontroladamente millones de escobas en la película Fantasía. Con la diferencia de que en la película del III Reich no hubo un mago verdadero con suficiente poder como para detener a tiempo la descontrolada mancia del aprendiz de brujo y de la secuela de millones de muertos que dejó a su paso.

CONSEJO CONTRA LA ESVÁSTICA.
El único contemporáneo de Hitler que advirtió en toda su monstruosidad la magia negra como fuente de los asombrosos poderes de Hitler fue otro mago, injustamente vilipendiado, llamado Aleister Crowley, miembro de la sociedad secreta Alba Dorada, quien cuando fue juzgado por un tribunal inglés de justicia llegó a ser declarado por el juez “el hombre más perverso de Inglaterra”.
Pero la verdad es que Aleister Crowley conocía de sobra el paño que se cortaba. Y así se lo hizo saber en 1940 al entonces inseguro y confuso Winston Churchill, en un momento en que la posible invasión nazi de Inglaterra gravitaba como una espada de Damocles sobre la cabeza de todos los británicos. Y Churchill le creyó; hasta un punto tal que llegó a aceptar y poner en marcha una sugerencia de Crowley: aquella, según la cual, era necesario adoptar, frente al poder místico de la esvástica, la famosa “uve” de la victoria, lo cual no era otra cosa que un antiguo signo satánico (los cuernos del demonio).
Con un emblema de tal magnitud —pensaba Crowley— se podría derrotar a Hitler. Y Churchill lo aceptó. El pragmatismo inglés del líder conservador británico le llevó a estar dispuesto a aliarse con el mismo diablo con tal de vencer al temible enemigo. Literalmente.

MONSTRUOS DE LA RAZÓN.
Es otra historia engarzada en la misma Historia: la de las oscuras influencias ocultas de que fue beneficiario —y a la vez víctima— Occidente desde principios de siglo XX y, en especial, desde 1918.
Finalizada la Primera Guerra Mundial, Europa despertaba de una pesadilla poblada por los monstruos de la Razón y abría las esclusas, indiscriminadamente, al misterioso río del inconsciente freudiano y a todas las corrientes irracionalistas, desde el refrescante surrealismo a los otros “ismos” del brazo en alto, mucho menos salutíferos. Una tormenta mística que se enreda con los últimos coletazos del romanticismo nacionalista del siglo XIX y que afecta por ello especialmente a los últimos países donde arraiga el sentimiento nacional: Rusia, Italia y, en particular, Alemania.
El “retorno” de los brujos no es cosa de hoy, sino de las primeras décadas del siglo XX. Y fue así como el destino quiso que Hitler fuera el catalizador de sus manifestaciones tenebrosas. Lo quiso hasta el punto de hacerlo nacer —un 20 de Abril de 1889— en el pueblo austriaco de Braunau-am-lnn, cercano a la frontera bávara, tradicionalmente considerado un centro de médiums y videntes.
Poca gente sabe que dos famosos médiums, los hermanos Schneider, nacieron en el mismo pueblo, y que uno de ellos tuvo la misma ama de cría que Hitler.
Los que creen, como Jung, que ciertas “casualidades” tienen sentido, no dejan de subrayar esta coincidencia, ni tampoco el hecho de que un niño de diez años llamado Adolf Hitler formara parte del alumnado de una peculiar abadía benedictina, la de Lanbach, cuya singularidad consistía precisamente en estar plagada de cruces gamadas.
El nacionalismo alemán se solidificaría, “manu militari”, bajo la férula del canciller Bismarck, pero necesitaba recurrir al mito para aglutinarse en la conciencia del pueblo. Las precoces cruces gamadas de la Abadía de Lanbach fueron fruto de esa afanosa búsqueda del mito que había emprendido, como algunos otros iluminados, el abad Théodorich Hagen. El catolicismo de éste no le impediría ser un profundo conocedor de la astrología y las ciencias ocultas, ni interpretar el Apocalipsis de San Juan en un sentido mesiánico y milenarista. De hecho, formaría parte de un número creciente, el de los que empezaron a preconizar la llegada de un “Mesías” que salvaría al pueblo alemán —depositario genuino del legado ario—, tanto de sus enemigos interiores como exteriores.
Las cruces gamadas de la abadía de Lanbach, donde al niño Adolf Hitler le nace la fervorosa vocación del sacerdocio, son consecuencia de un viaje “iniciático” que al parecer emprendió el abad Hagen en 1856 al Próximo Oriente. En su itinerario se incluiría una visita a Jerusalén, antigua ciudad-estado de los caballeros templarios, y a ciertas zonas del Cáucaso, presumible “cuna” de la raza aria y donde la esvástica, al igual que en la India, estaba considerada el estandarte solar de un pueblo emprendedor de conquistas por naturaleza.
La abadía de Lanbach fue, asimismo, un poderoso foco de atracción para los iniciados en los secretos del templarismo, esa mística del “mitad monje, mitad soldado”, cuyas reminiscencias, siquiera formales, tanto eco obtuvieron en la España franquista. No era extraño, por tanto, que otro peculiar monje, cisterciense en este caso, visitara allí a sus hermanos benedictinos. Hablamos de Adolf Joseph Lang, a quien el pequeño Adolf Hitler tendría ocasión de ver transitar muchas tardes paseando por el claustro de la abadía con un libro en las manos.
Lang, rubio y de ojos azules, era un ario frenético y fanático que había encontrado en la Orden del Cister —reformada en la Edad Media por Bernardo de Claraval, el autor de la regla templaria— un impensable abrigo místico para sus delirios racistas. En 1900, poco después de su paso por Lanbach, se trasladaría a Viena, donde fundaría la Orden del Nuevo Temple, de la que se proclamaría Gran Maestre, asegurando que había recibido la iniciación nada menos que de un sucesor clandestino de Jacques de Molay.
Como se sabe, el último Gran Maestre del Temple murió en 1314 en una hoguera levantada en París por Felipe IV el Hermoso. En todo caso, hay evidencias de que no por ello desapareció la mística templaria, lo que explicaría, por ejemplo, que al rodar en el cadalso la cabeza de Luis XVI, una voz anónima gritase entre la multitud revolucionaria: “¡Has sido vengado, Jacques de Molay!”.

Fuente: José León Cano, “Adolf Hitler, el templario negro”. Revista “Más allá de la ciencia”.

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jueves, 27 de junio de 2013

Acta de la Independencia Boliviana

Texto original y completo de la Declaracion de Independencia de Bolivia firmado en Chuquisaca el 6 de agosto de 1825 luego de la Guerra de los Quince Años contra el imperio español.

Original and complete text of the Bolivian Independence Declaration signed in Chuquisaca August at august 6 of 1825 after the Fifteen Years War against the Spanish empire.

Lanzándose furioso el León de Iberia desde las columnas de Hércules hasta los imperios de Moctezuma y de Atahuallpa, es por muchas centurias que ha despedazado el desgraciado cuerpo de América y nutrídose con su substancia. Todos los Estados del continente pueden mostrar al mundo sus profundas heridas para comprobar el dilaceramiento que sufrieron; pero el Alto-Perú aun las tiene más enormes, y la sangre que vierten hasta el día, es el monumento más auténtico de la ferocidad de aquel monstruo.
Después de diez y seis años que la América ha sido un campo de batalla, y que en toda su extensión los gritos de libertad, repetidos por sus hijos, se han encontrado los de los unos con los de los otros, sin quedar un ángulo en toda la tierra, donde este sagrado nombre no hubiese sido el encanto del americano, y la rabia del español; después de que en tan dilatada lucha las naciones del mundo han recibido diferentes informaciones de la justicia y legalidad con que las regiones todas de América han apelado, para salvarse, a la santa insurrección; cuando los genios de Junín y de Ayacucho han purgado la tierra de la raza de los déspotas; cuando en fin grandes naciones han reconocido ya la independencia de México, Colombia y Buenos Aires, cuyas quejas y agravios no han sido superiores a las del Alto Perú; sería superfluo; presentar un nuevo manifiesto justificativo de la resolución que tomamos.
El mundo sabe que el Alto-Perú ha sido, en el continente de América, el ara donde se virtió la primera sangre de los libres, y la tierra donde existe la tumba del último de los tiranos: que Charcas, Potosí, Cochabamba, La Paz y Santa Cruz, han hecho constantes esfuerzos para sacudir el yugo peninsular; y que la irretractibilidad de sus votos contra el dominio español, su heroica oposición, han detenido mil veces las impetuosas marchas del enemigo sobre regiones que, sin esto, habrían sido encadenadas, o salvádose sólo con el último, y más prodigioso de los esfuerzos.
El mundo sabe también, que colocados en el corazón del continente, destituidos de armas, y de toda clase de elementos de guerra, sin las proporciones que los otros estados para obtenerlos en las naciones de ultramar, los altoperuanos han abatido el estandarte de los déspotas de Aroma y la Florida, en Chiquitos, Tarabuco, Cinti, Tumusla, en los valles de Sicasica y Ayopaya, y en otros puntos diferentes; que el incendio bárbaro de más de cien pueblos, el saqueo de las ciudades, cadalsos por cientos levantados contra los libres, la sangre de miles de mártires de la patria ultimados con suplicios atroces que estremecerían a los caribes, contribuciones, pechos y exacciones arbitrarias e inhumanas, la seguridad absoluta del honor de la vida, de las personas y propiedades, y un sistema, en fin inquisitorial, atroz y salvaje, no han podido apagar en el Alto-Perú el fuego sagrado de la libertad, el odio santo al poder de Iberia.
Cuando, pues, nos llega la vez de declarar nuestra independencia de España, y decretar nuestro futuro destino de un modo decoroso, legal y solemne, creemos llenar nuestro deber de respeto a las naciones extranjeras, y de información consiguiente de las razones poderosas y justos fundamentos impulsores de nuestra conducta; reproduciendo cuanto han publicado los manifiestos de los otros estados de América con respecto a la crueldad, injusticia, opresión y ninguna protección con que han sido tratados por el gobierno español; pero si esto, y la seguridad con que protestamos a presencia del gran padre del Universo, que ninguna región del continente de Colón ha sido tan tiranizada como el Alto-Perú, no bastase a persuadir nuestra justicia, apelaremos a la publicidad con que las legiones españolas, y sus jefes más principales, han profanado los altares, atacado el dogma, e insultado el culto al tiempo, mismo, que el gabinete de Madrid ha fomentado desde la conquista, la más hórrida y destructora superstición: les mostraremos un territorio con más de trescientas leguas de extensión de norte a sur y casi otras tantas de este a oeste, con ríos navegables, con terrenos feraces, con todos los tesoros del reino vegetal en las inmensas montañas de Yungas, Apolobamba, Yuracaré, Mojos y Chiquitos, poblado de los animales los más preciosos y útiles para el sustento, recreo e industria del hombre, situado donde existe el gran manantial de los metales que hacen la dicha del orbe, y le llenan de opulencia, con una población, en fin, superior a las que tienen las repúblicas Argentina, y la de Chile; todo esto les mostraríamos y diríamos: ved que donde ha podido existir un floreciente imperio, solo aparece, bajo la torpe y desecante mano de Iberia, el símbolo de la ignorancia, del fanatismo, de la esclavitud e ignominia, venid y ved, en una educación bárbara calculada para romper todos los resortes del alma, en una agricultura agonizante guiada por sola rutina, en el monopolio escandaloso del comercio, en el desplome e inutilización de nuestras más poderosas minas, por la barbarie del poder español, en el cuidado con el siglo XIX se ha tratado de perpetuar entre nosotros solo los conocimientos, artes y ciencias del siglo VIII; venid en fin, y si cuando contempláis a nuestros hermanos los indígenas hijos del grande Manco-Cápac, no se cubren vuestros ojos de torrentes de lágrimas, viendo en ellos hombres los más desgraciados, esclavos tan humillados, seres sacrificados a tantas clases de tormentos, ultrajes y penurias, diréis, que respecto de ellos parecerían los Ilotas ciudadanos de Esparta y hombres muy dichosos los níjeros ojandalams del Indostán concluyendo con nosotros, que nada es tan justo como romper los inicuos vínculos con que fuimos uncidos a la cruel España.
Nosotros habríamos también presentado al mundo una necesaria y grande manifestación de los sólidos fundamentos con que después de las más graves, prolijas y detenidas meditaciones, hemos creído interesar a nuestra dicha, no asociarnos ni a la república del Bajo Perú ni a la del Río de la Plata, si los respetables congresos de una y otra, presididos de la sabiduría, desinterés y prudencia, no nos hubiesen dejado en plena libertad para disponer de nuestra suerte. Pero cuando la ley del 9 de mayo del uno, y el decreto de 23 de febrero del otro, muestran notoriamente un generoso y laudable desprendimiento, relativamente a nuestro futuro destino, y colocan en nuestras propias manos la libre y espontánea decisión de lo que mejor conduzca a nuestra felicidad y gobierno; protestando a uno y otro estado eterno reconocimiento, junto con nuestra justa consideración, y ardientes votos de amistad, paz y buena correspondencia hemos venido por unanimidad de sufragios en fijar la siguiente:
DECLARACIÓN: La representación soberana de las provincias del Alto-Perú, profundamente penetrada del grandor e inmenso peso de su responsabilidad para con el cielo y la tierra, en el acto de pronunciar la suerte futura de sus comitentes, despojándose en las aras de la justicia todo espíritu de parcialidad, interés y miras privadas; habiendo implorado, llena de sumisión y respetuoso ardor, la paternal asistencia del Hacedor santo del orbe, y tranquila en lo íntimo de su conciencia por la buena fe, detención, moderación, justicia y profundas meditaciones que presiden a la presente resolución, declara solemnemente a nombre y absoluto poder de sus dignos representados: Que ha llegado el venturoso día en que los inalterables y ardientes votos del Alto Perú, por emanciparse del poder injusto, opresor y miserable del Rey Fernando VII, mil veces corroborados con la sangre de sus Hijos, consten con la solemnidad y autenticidad que al presente, y que cese para con esta privilegiada región la condición degradante de colonia de la España, junto con toda dependencia, tanto de ella, como de su actual y posteriores monarcas: que en consecuencia, y siendo al mismo tiempo interesante a su dicha, no asociarse a ninguna de las repúblicas vecinas, se erige en un Estado soberano e independiente de todas las naciones, tanto del viejo como del nuevo mundo; y los departamentos del Alto-Perú, firmes y unánimes en esta tan justa y magnánima resolución, protestan a la faz de la tierra entera, que su voluntad irrevocable es gobernarse por sí mismos, y ser regidos por la constitución, leyes y autoridades que ellos propios se diesen, y creyesen más conducentes a su futura felicidad en clase de nación, y el sostén inalterable de su santa religión Católica, y de los sacrosantos derechos de honor, vida, libertad, igualdad, propiedad y seguridad. Y para la invariabilidad y firmeza de esta resolución, se ligan, vinculan y comprometen, por medio de esta representación soberana, a sostenerla tan firme, constante y heroicamente, que en caso necesario sean consagrados con placer a su cumplimiento, defensa e inalterabilidad, la vida misma con los haberes, y cuanto hay caro para los hombres.
Imprímase comuníquese a quien corresponda para su publicación y circulación.
Dada en la sala de sesiones en 6 de agosto de 1925, firmada de nuestra mano, y refrendada por nuestros diputados secretarios.

REPRESENTANTES DE LAS PROVINCIAS:
DIPUTACIÓN POR CHARCAS: José Mariano Serrano, PRESIDENTE, Casimiro Olañeta, Manuel María Urcullo, José María Dalence, Francisco Palazuelos, Ambrosio Mariano Hidalgo, Ángel Mariano Moscoso.
DIPUTACIÓN POR POTOSÍ: Melchor Daza, Manuel José Calderón, Manuel Antonio Arellano, Manuel Anselmo Tapia, Manuel Martín Cruz, Manuel Argote, José Antonio Pallares, José Eustaquio Gareca, Manuel María García, José Mariano Enríquez, Isidoro Trujillo, Juan Manuel Montoya, Martiniano Vargas, José Ignacio Sanjinés, SECRETARIO.
DIPUTACIÓN POR SANTA CRUZ: Antonio Vicente Seoane, Vicente Caballero.
DIPUTACIÓN POR LA PAZ: José María Mendizábal, VICE-PRESIDENTE, José María de Asín, Miguel Casimiro Aparicio, José Miguel Lanza, Fermín Eyzaguirre, José Ballivián, Martín Cardón, Juan Manuel Velarde, Francisco María Pinedo, José Ignacio Calderón y Sanjinés, Rafael Monje, Eusebio Gutiérrez.
DIPUTACIÓN POR COCHABAMBA: Miguel José Cabrera, Francisco Vidal, José Manuel Pérez, Nicolás de Cabrera, Manuel Mariano Centeno, Dionisio de la Borda, José Manuel Tames, Pedro Terrazas, Melchor Paz, Miguel Vargas, Marcos Escudero, Mariano Mendes, Manuel Cabello.

Fuente: Archivo de la Casa de la Libertad, Sucre, Bolivia.

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El primer presidente argentino era boliviano de nacimiento.

Literatura Boliviana.

Boquerón: diario de guerra.

Vida y muerte de José Manuel Pando.

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miércoles, 9 de enero de 2013

El celular como recurso de pago

Muy aparte de los intentos tecnológicos para hacer posible el uso del celular como herramienta financiera el ingenio criollo ya lo hace desde antes.

Si bien la escolarización de la niñez a nivel mundial va tardando siglos con penosos avances, igual que la denominada “bancarización” para hacer posible el acceso de opciones financieras a los sectores tradicionalmente marginados, en especial en los países y regiones con menos desarrollo; al contrario, la “celularización” mundial es exitosa y explosiva. En algunos países, incluso, hay más celulares que habitantes, lo cual no significa que absolutamente todos los tengan, sino que se va por ese rumbo, incluyendo que miles de personas tienen más de uno (para la casa, para el negocio, para el trabajo, etc.).
Entre bancos y teléfonos (también computadoras e Internet) se está profundizando una alianza, mejor una revolución tecnológica sin precedentes. Desde hace algunos años se pueden hacer operaciones bancarias por teléfono, incluyendo el celular, aunque sólo entre el cliente o dueño de una cuenta y el banco.
Lo que ahora se intenta es hacer transacciones mucho más directas entre personas, incluso sin bancos de por medio. PayPal es uno de los logros más cercanos a este ideal, Google también ensayó con Google Wallet, pero, como quien dice, las cosas están “por ahí no más”…
A ver…
En varios lugares del mundo y sectores de la sociedad ya se usa el celular como billetera o caja de cobranzas. Es resultado del ingenio o aplicación tecnológica criolla. Cómo? Fácil.
En casi todos los países (lo de casi es por las dudas) se ofrecen servicios de telefonía celular post-pago y pre-pago. El post-pago consiste en una tarifa fija con derecho a un cierto tiempo de comunicación saliente (llamadas que uno haga), mientras que el pre-pago es un crédito que se compra por adelantado para un cierto tiempo de llamadas por hacer.
Lo distintivo del pre-pago es que el saldo o crédito de un celular se puede transferir a otro; por ejemplo, el hijo le puede pedir al padre que le pase “un poquito de crédito” para llamar a sus amiguitos, o que el enamorado le obsequie a su novia “unos minutitos de celu” para que ésta no tenga pretexto de desentenderse en ausencia…
Este mecanismo se conoce con muchos nombres: transfusión, chisguete, “dame saldo”, etc., según el folklore que las empresas o la misma gente lo bautiza en los diferentes países; y casi todas las empresas lo habilitan para estimular el consumo del servicio, y la lealtad de sus abonados.
¿Y si este fuera un mecanismo para hacer pagos pequeños?
La idea no es mala, y de hecho mucha gente lo hace, al menos los adolescentes y jovenzuelos…
Si un deudorcillo quiere saldar una cuenta con su compañero de colegio, de esas que se contraen en los recreos o frente al kiosoko de golosinas, y no tiene efectivo, puede hacerlo en “crédito telefónico”. Total, al fin y al cabo es dinero también, que el acreedor lo usará en algún momento, más aun considerando que los jóvenes usan celular para hablar o intercambiar SMSs hasta con sus amigos que viven en el departamento de enfrente.
(Al mal deudor, aunque sea en piedras…!)
Lo bueno es que nuestro celular ni siquiera tiene que ser inteligente ni mucho menos, basta y sobra con que pueda hacer y recibir llamadas y SMSs…!
Pero hay más…
Siempre que sea en montos pequeños, y sumas fijas (1, 2, 5, 10 pesos por ejemplo), se pueden hacer mini-pagos de un celular a otro, en forma de transferencia de crédito, claro, previo acuerdo, en que la conversación o intercambio de SMSs pueden considerarse “cargos” o costo de la operación. Y ya está: el concepto y operatividad del sistema funcionan, mientras las empresas telefónicas lo permitan…, pero además estas empresas no se perjudican en nada, ya que cuanto más crédito telefónico vendan, mejor para ellas, el consumo está garantizado, más temprano que tarde, por cierto… Más bien saldrían ganando…!
Síntesis: de modo algo similar a PayPal, pero sin ninguna empresa ni portal ni intermediario, una persona puede transferir, girar a otra sumas moderadas de dinero: si quiere enviar, por ejemplo, 37 pesos (o dólares, o lo que sea), luego de acordarlo previa y rápidamente, puede hacer tres transferencias de 10, una de 5 y otra de 2. Sólo es cuestión de conocer y manejar bien el protocolo de “pasar” crédito de un celular a otro.
Pero si no se quiere complicarse, hay un modo más fácil todavía: se aproxima a cualquier puesto callejero de carga, o recarga de crédito para celular, y solicitar una de 37 pesos para el teléfono destinatario.
Dinero real o no, el destinatario cuenta con una disponibilidad a su cargo, que lo puede usar consumiendo el servicio o, si se avispa un poco más, monetizándolo al vender ese crédito a quien lo necesite, usando el mismo procedimiento.
Posiblemente este artículo no refiere ninguna novedad, pero ratifica que esta “tecnología criolla” de hacer transacciones tiene sentido, tanto así que cada vez más adolescentes y jóvenes la usan en todas partes del mundo en que los servicios de telefonía celular lo hacen posible. Todo un mundillo micro-micro-financiero…

Qué tal, metal?

Otros artículos:






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Lo bueno de tener PayPal

Este sistema para enviar y recibir dinero por Internet ha revolucionado el flujo monetario mundial haciendo posible todo tipo de transacciones virtuales.

Tan fácil y útil como tener e-mail. Sin embargo, esta forma de manejar dinero no hubiera sido posible sin los adelantos de Internet en virtualización financiera y seguridad electrónica.
Cuánta desconfianza debieron causar los primeros billetes de banco en quienes estaban acostumbrados a negociar con metálico real, o cuando en lugar de billetes se comenzó a usar cheques, o luego las tarjetas de crédito, llamadas también “dinero de plástico”. Esa misma desconfianza es la que PayPal tuvo que superar al popularizar su forma de desplazar dinero de un lado a otro del mundo.
Sin embargo, Paypal no fue el primer emprendimiento de su clase, aunque sí el más cercano a la gente común, habiendo logrado gran popularidad. Ya desde antes las finanzas bursátiles desarrollaron sus formas sofisticadas, aunque muy complejas y especializadas, de mover capitales para tenerlos trabajando “around of the world” sin importar horarios ni distancias. Lo que sí logró PayPal es un sistema tan simple que esa misma simplicidad fue principal motivo de escepticismo inicial.
Cómo enviar 5 dólares de Buenos Aires a Madrid, al instante y sin los afanes bancarios, y talvez más costosos que el mismo monto enviado? Con PayPal, por supuesto.
Ahora es posible todo eso y mucho más:
Pagar 2.99 dólares por descargar una canción de moda, directamente desde un portal, al instante, a cualquier hora y desde cualquier lugar del mundo.
Hacer un donativo de 1 dólar para una causa conservacionista.
Cobrar 0.50 dólares por cada cibernauta conectado a una tele-clase de matemáticas vía Skype.
Pagar desde Santiago los 9 dólares por una camiseta, para que la entreguen a nuestra novia en Miami.
Comprar de eBay, Mercado Libre, etc.…
Todo ello es posible con PayPal, mucho más fácil e inmediato que con un banco tradicional.

QUÉ ES PayPal?
PayPal es un servicio de pago en línea que permite a individuos y empresas hacer transferencias monetarias de forma electrónica. Uno lo puede usar para pagar subastas en línea, comprar mercancías o servicios, o para donaciones. Incluso se pude usar para enviarle dinero a alguien, como si fuera un giro postal, pero al instante.
Wikipedia dice que PayPal es una empresa estadounidense perteneciente al sector del comercio electrónico por Internet que permite la transferencia de dinero entre usuarios que tengan correo electrónico, una alternativa al tradicional método en papel como los cheques o giros postales. PayPal también procesa peticiones de pago en comercio electrónico y otros servicios web, por los que cobra un porcentaje. La mayor parte de su clientela proviene del sitio de subastas en línea eBay.
PayPal es un sistema que permite a cualquier persona que tenga una dirección de e-mail enviar o recibir dinero en línea de manera totalmente segura, fácil, rápida y de coste totalmente gratuito para el remitente.

CÓMO INGRESAR AL SISTEMA?
La cuenta PayPal básica es gratis. Uno puede enviarle fondos a cualquiera con una dirección de correo electrónico, tenga o no una cuenta PayPal. Ellos recibirán un mensaje de PayPal sobre los fondos, y lo único que tienen que hacer es crear su propia cuanta para retirarlos.
La transferencia de fondos vía PayPal reside en una cuenta PayPal, hasta que el dueño de los fondos los retira o utiliza. Si el usuario ingresa y verifica su cuenta bancaria, los fondos pueden ser transferidos directamente a ella.
O sea, se puede abrir gratis una cuenta PayPal sin saldo, vacía, y recibir fondos de nuestros acreedores, clientes, familiares, etc. Incluso, para nuestras transacciones iniciales, podemos “cargar saldo” desde una cuenta bancaria real. Muchos bancos en nuestro país o ciudad ya trabajan interactuando con PayPal, sólo es cuestión de preguntar.
Inscribirse a PayPal es rápido y no requiere que se ingrese una cuenta de banco, aunque una cuenta de cheques o una tarjeta de crédito son necesarias para utilizar muchas de las características de PayPal. En la página principal de PayPal, sólo hay que hacer clic en el botón para registrarse como usuario nuevo, luego uno selecciona si quiere una cuenta “personal”, “primeir” o “business”.
Si uno piensa usar PayPal para una subasta ocasional o para comprar un producto en línea la cuenta “personal” es la elección correcta. Si uno necesita aceptar pagos para su negocio, entonces una cuenta “premier” o “business” sería conveniente. De todos modos, si uno selecciona una cuenta “personal” puede cambiarla a otra más avanzada en cualquier momento.
De ahí, uno llega a una página que le pide información personal, (nombre, dirección, número de teléfono y correo electrónico). También es necesario ingresar dos preguntas de seguridad en caso de que se pierda la contraseña, y es necesario ingresar una serie de letras generadas aleatoriamente para evitar el fraude. Una vez que uno confirma los datos ingresados, se recibirá vía correo electrónico la confirmación de que el proceso de alta ha sido completado.

Y LA RELACIÓN DINERO-REAL versus DINERO VIRTUAL?
Parecen dos mundos diferentes, pero PayPal ha logrado interconectarlos. Y el elemento de contacto son las tarjetas de crédito o las cuentas bancarias corrientes.
Mientras el dinero real está en la billetera o el banco es muy poco lo que se puede hacer con él en Internet, y viceversa.
Se puede cobrar, acumular, enviar y recibir dinero sin problemas en el mundo Paypal, y todo es gratis (excepto el cambio de moneda, o cuando se convierte a dinero real).
El principio es que todo flujo o movimiento corriente de dinero dentro del mundo PayPal es gratis, paga quien lo recibe y quien lo convierte en dinero real, aunque en este último caso las comisiones son bajas, tanto así como el 3% a 4%, nada escandaloso comparado con los cargos bancarios reales, incluso sin mencionar ir al banco, ordenar un giro, llenar formularios, cumplir toda la burocracia y afanes así. Además, ningún banco ni agencia de giros aceptará procesar envíos de, por ejemplo, 2.50 dólares desde México a Tucumán, o de hacerlo, los cargos serán mucho mayores al monto enviado.

CÓMO HAGO QUE MI CUENTA NUEVA (VACÍA) PayPal TENGA SALDO PARA MIS PRIMERAS TRANSACCIONES?
Hay dos maneras de cargar saldo a una cuenta nueva o vacía: la tarjeta de crédito, o un depósito mediante un banco que trabaje con PayPal.
El asociar una tarjeta de crédito válida y vigente a la cuenta permitirá a PayPal confirmar nuestra dirección (si coincide con la que recibe sus estados de cuenta). El tener una dirección confirmada muestra a compradores, vendedores y al mismo PayPal nuestra seriedad como usuarios. Uno también puede usar la tarjeta de crédito para utilizar el servicio extendido de PayPal, que permite retirar dinero de la tarjeta en vez de una cuenta de banco.
Si uno quiere agregar fondos a una cuenta PayPal desde una cuenta corriente (de cheques) o viceversa, se necesita ingresar y verificar la cuenta de banco con PayPal. Cuando uno ingresa el número de cuenta y algunos datos más que se requieran, PayPal realiza dos micro pagos que usualmente son de 5 centavos de dólar, que después se los solicita para verificar la cuenta (se muestra en el estado de cuenta), es para comprobar que la cuenta bancaria es real y está funcionando. Después, dicha cuenta queda lista para su uso.
La ventaja de todo ello es que, aparte de interactuar entre dinero-real y dinero-virtual, toda transacción con PayPal se hace sin que “la otra parte” conozca nuestros demás datos financieros, sólo nuestra cuenta PayPal y e-mail, y eso es todo. Más confidencial, imposible.

QUÉ TIPOS DE CUENTAS PayPal EXISTEN?
Hay cuentas Personal, Premier y Bussines, que difieren en formas significativas. Todas tienen accesos a las características base de PayPal, que incluyen:
Enviar dinero.
Solicitar dinero.
Herramientas de subasta.
Pagos a través de páginas Web
Mercado de dinero.
Tarjeta de débito virtual.
Seguro de cuenta.
Servicio a cliente vía correo electrónico
La cuenta tipo “Personal” da acceso a las características base, pero eso es todo. El servicio al cliente se basa casi en su totalidad vía correo electrónico. No hay cargos por transacción, aunque hay cargos para algunas de las otras características, como cambio de moneda. Las cuentas “Personal” tienen un límite de 500 dólares al mes. Si uno recibe más que eso tiene que cambiarse a la cuenta “Premier” o “Business” o denegar la transferencia que lo pondría sobre el límite.
Las cuentas “Premier” y “Business” son casi lo mismo. La diferencia más importante es que una cuenta “Business” tiene que estar registrada a un negocio o nombre de grupo, mientras que una cuenta “Premier” puede ser registrada a un negocio, grupo o individuo. Una cuenta “Business” puede ser montada también para varios usuarios.
Aparte de otras funciones más complejas, propias de transacciones de mayor magnitud, estas cuentas también tienen una línea telefónica gratuita en servicios al cliente, y mayor numero de horas de atención.
Pero esto último ya es “volar alto” y se aprende poco a poco.

Ahora que ya se sabe lo más importante y favorable de esta novedosa forma de manejar dinero en Internet, es momento de abrir una cuenta propia enPayPal.

Felicidades…

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