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miércoles, 2 de diciembre de 2015

Tsu

La red social que paga a sus usuarios por sólo hacer lo que hacen naturalmente cada día en las redes sociales.

Así se llama esta nueva red social, que se parece casi en todo a Facebook (aunque de momento está sólo en inglés pero eso no es problema), con la diferencia de que Tsu paga a sus usuarios, o sea a ti, por los contenidos que produce, por lo que publica, por animar a otros a activarse o darse de alta, por conseguir seguidores, por conseguir Likes, por marcar Likes, en fin, por todo lo que normalmente se hace a diario en una red social.

Te interesa? Te interesa saber cómo ganar dinero haciendo todas esas cosas que hasta ahora haces gratis? Entonces, pulsa en este enlace para seguir leyendo… No te arrepentirás…

Ahora bien, si te animas inmediatamente a activar tu cuenta, y comenzar a ganar tus primeros centavos nada más por eso, haz clic en este enlace:
 http://www.tsu.co/qdquasar
Suerte, y nos vemos en esta red social que -ya era hora- valora a los usuarios y les reconoce por producir sus contenidos.

miércoles, 18 de noviembre de 2015

La primera red social que paga a sus usuarios

Tsu te paga dinero por navegar mirar imágenes marcar el contenido que te gusta escribir subir fotografías interesantes e incluso por tener amistades.

Tsu pays you money to navigate, to look at images, to mark the content that you like, to write, to upload interesting pictures, even to have friends.

Talvez no has leído todavía:

Yodel, la red social totalmente anónima.

Lavabit, el e mail ultra super inviolable.

Google y Facebook, no culpables?.

Cualquier precio por un Me Gusta.

Mi ciber amiga de sexo masculino.


Las redes sociales comenzaron como curiosidad informático-tecnológica y terminaron siendo una casi necesidad, especialmente para quienes hacemos de la interacción personal virtual nuestro ambiente de actividad diaria. Aunque la mayoría las usa más para relacionarse o distraerse, otros las ven como un verdadero ecosistema en el que cultivar contactos profesionales, de negocios, o incluso expresarse artística, intelectual, ideológica o culturalmente; su versatilidad da para todo.
Por su parte, unas más y otras no tanto, estas redes sociales se desarrollan como un negocio global, multimillonario en algunos casos, sobre la base de lo que somos, decimos y hacemos, mercadeando nuestras preferencias y lo que producimos deliberada o involuntariamente.

Pero, hasta ahora, nada de lo que los propietarios ganan mediante esas redes sociales le llega al usuario, la persona, a ti, a mí… hasta ahora…

Pero hay algo que está comenzando a cambiar, y Tsu “tiene la culpa”…
Tsu (el vocablo que también se escribe como Tsú) es una nueva red social que, a diferencia de las demás, PAGA a sus usuarios por lo que hacen, sí, literalmente: habilitar su cuenta, subir texto, imágenes o video, ver lo que está publicado, expresar sus ideas, acumular contactos, atraer nuevos usuarios… todo. Y si bien son montos inicialmente muy pequeños, según la actividad que se tenga, especialmente logrando de nuestra parte nuevos usuarios, llega a ser algo considerable.

Tsu se parece mucho a Facebook, quien la ve como un auténtico riesgo, al extremo de que la sola palabra “Tsu” está prohibida en su “territorio”, vaya uno a saber por qué realmente. Quien “tenga Facebook” puede moverse cómodamente en Tsu, eso sí, con la pequeña diferencia de que cada acción que realice implica algún “centavito de dólar” que se le acumula a favor, y que puede cobrar (mediante cheque por correo) cuando llega al mínimo de 100 dólares.

Para quien “vive” en las redes sociales (que los hay, y muchos), esto es “música a los oídos”, “dinero”.

Además, Tsu tiene un sistema de red de afiliación que permite ganar dinero también por lo que hagan las personas a quienes sigues, quienes te siguen, y principalmente quienes se hayan unido a Tsu a causa de tu invitación, porque sólo te puedes dar de alta si alguien “de adentro” te invita, incluyéndote además en su grupo (digamos “árbol familiar”). A tu vez, tú, con tu cuenta personal, podrás también invitar a otras personas que pasarán a formar tu propio “árbol familiar”, haciendo crecer una red multinivel que no es sólo una forma de organizar a los usuarios sino que tiene mucho que ver con la forma como se les paga. O sea, cuantas más personas hayas logrado que se den de alta gracias a tu invitación, terminarás ganando más dinero.

O sea, inicialmente no puedes entrar y ya; necesitas que alguien con cuenta en Tsu te invite… Y ese alguien soy yo, porque desde ya te invito a que te registres en Tsu…

Una vez dentro, comienzas a ganar dinero por casi cada cosa que hagas (parece mentira pero es cierto), mucho más si consigues nuevos afiliados o produces contenido interesante (subir fotos bonitas, escribir pensamientos inspiradores, comentar las noticias de actualidad, marcar “likes” en lo que te gusta, conseguir nuevos usuarios (ya lo dije), seguir a personas que te parecen interesantes, que te sigan otras, y un largo etcétera…

De dónde y cómo paga Tsu a sus usuarios?

Como Google Adsense, Facebook y varios otros portales, Tsu añade publicidad en sus páginas. Lo que escribes, subes o marcas al navegar se asocia y produce un tipo de publicidad (de industrias, marcas famosas, etc., que pagan por esa publicidad) que la gente ve en pantalla. Además, tus datos y todo (digo “todo”) lo que haces en estos sitios forman un historial que se vende con fines publicitarios (esperemos que sólo publicitarios). A diferencia de ello, Tsu asegura que no hace ni hará esto, lo cual marca una diferencia en el aspecto de la privacidad virtual.
Google y Facebook, por ejemplo (y no son los únicos), suelen quedarse con todo lo que pagan esos anunciantes. Se dice que Google Adsense se queda con más de la mitad, pagando a los “blogueros”, “youtubers”, etc. el resto. A diferencia de ellos, Tsu dice quedarse con sólo la décima parte de lo que cobra, mientras que el resto lo distribuye entre los usuarios que generan esos pagos por publicidad, y su “árbol familiar” (ahora se comprende esta forma de organizar a los usuarios, y la importancia de conseguir nuevos a quienes por nuestra parte, verdad?).
Pero hay más, y para ello un ejemplo: si yo produzco un post, foto, en sí, un contenido interesante que luego se asocia con un anuncio publicitario que “paga bien” (digamos Samsung, Toyota o Nestlé, por mencionar algo), no sólo gano yo sino también tú porque estás en mi “árbol familiar” (árbol genealógico dentro de Tsu), y también las personas a quienes tú invitaste de tu parte, y las que ellas a su vez invitaron a otras, y así sucesivamente.

El mecanismo completo de este sistema de pagos es amplio de explicar, pero si quieres saber más al respecto hay mucho que leer y enterarse en Internet, sólo es cuestión de poner “Tsu” en el buscador, y listo…

Por ahora, como Tsu es una red social con apenas unos meses de vida, su portal y entorno son todavía algo lentos de cargar y usar, parece que están sobresaturados de imágenes y rutinas internas, aparte de que aun están sólo en inglés (aunque supe que ya están desarrollado su interface en francés y español, esperemos que se apuren). Pero por lo demás, se parece mucho a Facebook, de modo que no debería haber ninguna complicación para un “facebookero” promedio.

Ahora que sabes a grandes rasgos lo que es Tsu, cómo funciona y cómo paga a sus usuarios, y también que sólo se puede uno dar de alta previa invitación de un usuario ya existente, ¿quieres formar parte, o aunque sea sólo probar por un tiempo? Anímate, te invito…

Haz clic en la imagen de abajo para ver mi cuenta, y desde allí podrás usar la opción de darte de alta (botón Join, en la parte superior derecha de su pantalla). Luego, escribe lo más básico de tu perfil (nombre de usuario, correo electrónico, etc.), y comienza a ganar tus centavos iniciales, simplemente navegando, viendo lo que hay y marcando algo que te gusta. Luego podrás escribir algo interesante, subir fotos, etc., con la seguridad de que tus centavos se convertirán en dólares, y así, sucesivamente.

Anda, ingresa, haz la prueba… Y si después de un tiempo la idea no te convence, te das de baja, te sales y listo… Qué puedes perder…?
http://www.tsu.co/qdquasar

sábado, 13 de julio de 2013

Lavabit el e mail ultra super inviolable

Lavabit es un servicio de correo con encriptado tan seguro que solamente el destinatario puede abrirlo y lo mejor es que podemos tenerlo gratis.

Lavabit is a mail service with encripted so for sure only the addressee can open it and the best thing is that we can have it free

Todos deseamos privacidad en nuestras comunicaciones: pero es casi imposible. Las cartas se pueden abrir, las llamadas se pueden interceptar, mucho más los mensajes por celular o Internet. Pero empresas como Lavabit, Firefox y algunas otras más dicen tener la vocación de respetar el anonimato.
Google, Facebook, Microsoft y una larga lista de empresas informáticas globales también dicen lo mismo. Pero ya todos sabemos que hurgan en nuestros datos, coleccionan pistas que dejamos en nuestros mensajes. En una palabra, “fizgonean”.
Su argumento es que buscan “mejorar” nuestra experiencia personal con ellos. Y en gran parte es cierto: Google trata de adaptarse a lo que más buscamos en la Red, sus doodles son encantadores y nos muestra publicidad que poco a poco se enfoca en nuestras preferencias. Facebook analiza nuestro perfil, y el de nuestras “amistades” y nos sugiere otras nuevas, y desde que tiene publicidad hace lo mismo que Google. Microsoft y su Hotmail (ahora Outlook), al ofrecernos centralizar en una misma cuenta nuestro Twitter, Face, etc., nos tienta a que “les avisemos” nuestras “señas y contraseñas” en redes sociales, ¿para qué?... La respuesta es obvia.
Hasta se hacen la guerra, parece que con trampas y todo, por captar nuestra atención, y nuestros datos.
Sin aprobarlo totalmente, se podría pensar que talvez no está tan mal que lo hagan, ya que esas empresas “deben comer”, pagar empleados, impuestos, hacer marketing, complacer a sus accionistas, etc., y como sus ingresos principales son por publicidad, deben posicionarse y ofrecer buenos resultados de marketing a sus clientes (empresas, bancos, aerolíneas, etc.). No se debe caer en la actitud de comenzar pensando siempre por lo malo, también hay mucho de bueno… A propósito, bien por Google y su proyecto de Internet usando globos.
Las tiendas y kioscos de barrio también hacen lo mismo: convidan dulces a los niños que van a por el pan, obsequian llaveros a los adolescentes, espejitos a las teenagers, invitan algún café a nuestros tíos o chocolates a las abuelitas (todo con cargo a “markentign”), hablan minutos y minutos con clientes para averiguar sus preferencias, entregan compras en casa para “fizgonear” nuestra forma de vida, poder adquistivo… y por las noches, luego de cerrar, los dueños analizan “a la antigua” la información y piensan en cómo captar más nuevos clientes manteniendo cautivos a los actuales.
Yo mismo, con este blog, trato de captar notoriedad y clientes para mi dizque negocio de subsistencia. ¿Hay algo malo en ello?, díganmelo…
Los gigantes de Internet hacen lo mismo, sólo que a escala planetaria, y no a la antigua sino con lo más sofisticado que tienen, y vaya si tienen lo último de lo último.
Por eso debemos asumir, por anticipado, que en Internet nada, o casi nada, es totalmente privado… Ni gratis.
Moraleja: la moderación y mesura (pocas palabras) es el mejor lenguaje a usarse en Internet, porque en este “país o planeta virtual” nada, literalmente nada, es secreto.
Incluso, este blog y estas líneas están siendo analizadas, así como lo que escribió desde que se conectó a la Red quien las está leyendo, o sea, tú.
¿Paranoia? No; solo realidad.
Hasta aquí, si se ha de ser sinceros, no hay nada realmente malo ni reprochable. La gratuidad se compensa con esos rastros que dejamos al navegar, y si a cualquier cibernauta le parece irrelevante, para quien sabe destilar lo útil de tanta información casi caótica, de ella puede obtenerse “casi oro puro”.
Lo malo comienza con la delación, es decir, cuando la ciber-empresa que para afiliarte, abrir una cuenta, darte de alta o usar su servicio, te hace leer un documento tan largo y complicado sobre “condiciones del servicio”, “políticas de privacidad”, etc., incluyendo que tus datos personales serán confidenciales (bla, bla, bla…), y luego te vienes a enterar que talvez no a ti (por ahora) sino a otros (en realidad miles de otros) usuarios iguales a ti, los entregan enteros, “como vinieron al mundo”, a sus gobiernos o ciber-policías, contra lo que dice la Constitución de su país, sus libertades, su derecho a la privacidad, su “derecho a ser olvidado”, incluso contra lo que dice ese “contrato” o “condiciones del servicio” que, por cierto, casi ninguno de nosotros acaba siempre de leer, y sin importar de qué país seas en realidad…!
Uno podría tranquilizarse pensando que sólo les ocurre a quienes fundadamente están contra las leyes y la sociedad; pero quién nos asegura que por alguna ciega o aleatoria asociación analítica, nombres parecidos, mensajes irreflexivos (de esos que gustan escribir en su Face los jovenzuelos que hacen cualquier cosa por un Me Gusta), o hasta por error o fatal coincidencia, se enfocan precisamente en cualquiera de nosotros?
Otra moraleja: asumir desde un principio que lo que se dice, escribe y cuelga en Internet lo ha de ver y saber todo el mundo, y en Internet, “todo el mundo” significa eso mismo, literalmente…
Luego de esta perorata, algo que puede servir: un servicio de correo que dicen es inviolable y súper seguro: Lavabit.
Dicen que lo usa Edward Snowden desde cuando comenzó a huir de su país por revelar el espionaje estatal de su país contra sus propios ciudadanos y países amigos.
Pero al punto:
Según se publica en el sitio alt1040.com,  Lavabit es…

“…un servicio de correo electrónico que ofrece cifrado extremo a extremo y, por tanto, seguridad en las comunicaciones. Este servicio, nacido en 2004, surgió como respuesta a las condiciones del servicio de Gmail que, aunque fuese mediante un algoritmo, escudriñaba los mensajes en busca de palabras clave que eran usadas para mostrar publicidad en el servicio (una práctica que los fundadores de Lavabit consideraron una violación de la privacidad de los usuarios).
¿Y qué ofrece Lavabit? Desde el año 2005, fecha en la que se fundó Nerdshack LLC (la empresa que opera el servicio), Lavabit ofrece un servicio de correo (incluyendo acceso POP e IMAP) cifrado que requiere el uso de la contraseña del usuario para poder ser descifrado (usando cifrado asimétrico).
Cada vez que entra un correo al buzón del usuario, éste es cifrado antes de ser almacenado en los servidores y, por lo que cuentan en su web, el algoritmo de cifrado que se utiliza hace inútil un ataque por fuerza bruta por la cantidad de tiempo que sería necesario para romper el cifrado (aunque se tenga gran cantidad de capacidad de computación).
Según los datos expuestos por el servicio en su web, Lavabit es utilizado por unos 400.000 usuarios y maneja alrededor de 200.000 mensajes de correo al día, disponen de una red de servidores redundada y dispersa por varios centros de datos y usan un servicio de correo realizado por ellos mismos (en lenguaje C) sobre sistemas basados en Linux (concretamente CentOS 4.8)”.

Aunque Lavabit funciona principalmente de pago, también tiene su opción gratuita, que no está nada mal que se diga:

Almacenamiento: hasta 128 Megabytes.
Publicidad al revisar nuestro correo: No.
Protección antivirus: Sí.
Filtro anti-spam o correo no deseado: No, en esta modalidad gratuita.
Límite de mensajes entrantes: 1024 por día, mucho más de lo que solemos recibir nosotros, “el pueblo”.
Límite de mensajes salientes: 256 por día, (el mismo comentario anterior).
Tamaño máximo de cada mensaje: 32 Megabytes, quién escribe un mensaje corriente “tan así”?
Costo: GRATIS.

Si quieren un correo electrónico totalmente seguro, confidencial, secreto, inviolable, talvez Lavabit sea la solución, al menos por ahora.
Por mi parte, como no tengo nada que ocultar, y lo que hago y digo en Internet sé por anticipado que va a ser “fizgoneado”, seguiré usando los servicios de siempre; pero, para lo que se ofrezca, también acabo de abrirme otro en Lavabit, sólo “por si acaso”.

Cualquier otra persona también puede tener su e-mail gratis y súper seguro en Lavabit.

Ukamau la cosa.

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lunes, 17 de junio de 2013

Quo vadis Microsoft Xbox One?

Cuando en la E3 2013 Microsoft mostraba su Xobox One alguien hizo una muy discutida foto que la pone en desventaja frente a su competidor Play Station 4 de Sony.

When in the E3 2013 Microsoft their Xobox One showed somebody made a very discussed picture that puts it in disadvantage in front of its adversary Play Station 4 of Sony.

Una imagen dice más que mil palabras, es cierto, pero por eso mismo esas mil palabras pueden significar muchas cosas.

Lo que se ve en la foto de la polémica es a alguien en posición de armar, o arreglar, o revisar, o retirar un equipo electrónico. Ese equipo puede ser un ordenador o cualquier otro. La imagen de Windows en la pantalla hace deducir que es un ordenador con ese sistema operativo, que al parecer la persona de camiseta negra está verificando.

Lo que dicen muchos en Internet es que Microsoft, por razones que sólo sus ejecutivos y técnicos saben, en realidad usó PCs para demostrar su Xbox One, infiriendo vulnerabilidades y desventajas que la mentada consola no puede superar, o conviene ocultar, frente a su rival Play Station 4.

Será…? Vaya uno a saber.

Claro que la foto da para sospechar, conjeturar y opinar; pero más allá de eso, también es cierto que si bien una foto dice mucho, tampoco es para exagerar, y lo digo con el más absoluto respeto.

A no ser que hayan además otras evidencias, más allá de las sospechas de que se hubieran utilizado computadoras con Windows 7 (cuya imagen inconfundible es cierta) con una tarjeta de gráficos NVIDIA GeForce 700-series GTX (que no se ven en la foto), resulta un señalamiento, cuando menos, bastante necesario de fundamentar, y demostrar.

Por otro lado, y aunque la hipótesis de la suplantación es posible, y para muchos probable, hubiera sido algo imperdonable que alguien de Microsoft, sabiendo cómo está eso del espionaje entre gigantes, y la imagen de cada cual, haga maniobras a vista y paciencia de quienes pudieran delatarlas, o develarlas. Un acto sería motivo de unos cuantos despidos, o ser parte de un marketing precisamente para dar que hablar, como en el caso de algunos actores de cine para atraer la mirada pública antes de una gran premiere.

En fin, como sea, el debate está caliente, y hay para toda opinión.

Y a todo esto, qué dice Microsoft? Quizás tuviera que explicarlo...

Y en cuanto a su Xbox One, hacia dónde apunta en esta guerra sin pausa contra PS4?

Habrá que seguir viendo.

Ukamau la cosa.

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sábado, 15 de junio de 2013

Google y Facebook no culpables?

Estos y otros gigantes coleccionistas de datos ahora han comenzado a experimentar el otro lado de la moneda que implica poseerlos y talvez sea su Talón de Aquiles.

These and other giant collectors of data now have begun to experience the other side of the coin that implies to possess them and maybe is its Achilles’s heel

Hay un tanto de realidad y otro de leyenda urbana acerca de la voracidad con que los gigantes de Internet acumulan los datos de quiénes son y lo que hacen (hacemos) los usuarios de Internet. Muchos portales, canales y recursos de la Red son gratuitos, y casi todos los apetecemos.

Pero en la vida nada es realmente gratis.

Hay sospechas por todas partes, pero las revelaciones de un ex experto analista ahora refugiado en Hong Kong destaparon la Caja de Pandora: el gobierno de los Estados Unidos logró que, al menos, Google y Facebook les facilitaran datos sensibles acerca de ciertos usuarios y tráfico en sus “territorios”.

Es lo que se sabe…, y una atmósfera de incertidumbre y desconfianza comenzó a diseminarse por todo Internet.

Se podría pensar que sólo se requirieron datos de ciertos sujetos a quienes el Tío Sam se interesa “tenerlos vigilados”. Pero cuánta distancia hay entre que los gobiernos necesiten los datos de quienes, por el motivo que sea (seguridad nacional, lucha contra el crimen, etc.) son monitoreados, y los de gente común y corriente como cualquiera de nosotros?

Con tanto que hacemos cuando navegamos en la Red, más suficiente paciencia, equipos veloces, software de análisis casi mágico, y alguna otra cosa más, fácilmente se revelaría nuestro perfil: lo que nos gusta, lo que buscamos, las noticias que preferimos, los e-mails que enviamos, lo que dicen esos e-mails, y un largo etcétera…

Ya nadie se esfuerza en dudar unos, o negar otros, que eso mismo han venido haciendo los gigantes que por el motivo que sea (adaptarse a nuestras preferencias, ofrecernos búsquedas a medida, orientar marketing, etc.). y ahora se añade gobierno, uno por ahora (lo que no significa que siempre será uno) que echa mano a esos datos para aplicarlos a sus “quehaceres”.

Google y Facebook ya han reconocido que tuvieron que proporcionar datos, y con ello se prueba el “doble filo” que tiene acumularlos. Estos días, al menos alguien en dichas compañías, y alguna otra más, íntimamente habrá deseado no haber motivo para que haya ocurrido porque, sólo para muestra, casi inmediatamente, Duck Duck Go casi ha doblado, si no verdaderamente, su tráfico, gracias a que ofrece no quedarse con nada de nuestros “tecleos”.

Cómo se declararían quienes guardan y usan nuestros datos, desde nombres, alias, contraseñas, etc., si les acusáramos de usarlos o mal-usarlos, de tenerlos o cederlos a otros que talvez nunca nos enteremos?

No es hora de presumir malicia en unos o en otros. Yo mismo uso Google para mis búsquedas y mi blog, así como Facebook para mis interacciones sociales, son mis amigos; y como nada tengo que ocultar no me preocupo. Pero para más de los demás ya se ha desatado una crisis de confianza. Por su parte, muchas compañías “punto com” estarán comenzando a tomar conciencia de que tener tanta información, en ciertas circunstancias, es un tesoro no siempre agradable de poseer, un “presente griego”.

Y eso es para reflexionar…

Razón tenía mi anciano tío abuelo quien, cuando de adolescente comenzaba a confiarle alguna travesura de colegio, me interrumpía sonriendo y aconsejándome: “mejor ni me lo digas, porque si el tribunal que es tu mamá me lo preguntara yo tendría que reconocer que lo sabía…”

“Aquello que crees tu fortaleza es más bien tu mayor debilidad…” (o algo así)… Quién lo dijo...? Luck Skywalker...?

Ukamau la cosa.

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martes, 11 de junio de 2013

Apple otra vez adelante…?

El iOS 7 y sus componentes son talvez el gran paso de Apple y su legendario iPhone para consolidar otra vez su posición de élite en el mercado de los sistemas operativos móviles.

WWDC, iOS7, WWDC 2013, Mac Pro, AAPL, iOS 7…, para resumir, iPhone, y para resumir más todavía, Apple.
Si Steve Jobs está percatado de lo ocurrido en la presentación del 10 de junio de 2013, talvez está sonriendo frente a la expectativa satisfecha de millones de usuarios, críticos y aficionados al mundo de los móviles y sus “aparejos” digitales.
Y no es para menos…
Apple ha esperado prudentemente a que aclarara la polvareda de su inmediato competidor, Samsung con su Galaxy S4, formidable con mucha razón, aunque ya le caen algunas críticas y reparos de quienes legítimamente esperan cada vez más y mejor, con expectativa que más parece ansiedad, y con ansiedad que más parece voracidad por lo nuevo.
Y el efecto era previsible, porque además correspondía.
La actualización del iOS al nivel 7 es un salto cuántico innegable.
Más sencillez, simplicidad y naturalidad de la interface a nivel del usuario, y más eficiencia a nivel de los procesos. Esa mezcla de perfección que se parece al Santo Grial, que todos los fabricantes y desarrolladores buscan, más cercana pero al mismo tiempo inalcanzable.
iPhone ya no es el único, ciertamente, pero es el que más parece avanzar a cada innovación que se conoce, cuando de avanzar “en serio” se trata.
Los sistemas operativos de dispositivos móviles están alcanzando, si no lo han hecho ya, la misma mayoría de edad de los equipos de escritorio, y su avance es tan acelerado que las innovaciones, con su dosis de competencia a nivel de marcas, líneas y versiones, prometen ser cada vez más frecuentes…
La fresa sobre el pastel? iTunes Radio… y para mañana (2014), iOS in the car…
La apuesta ha subido, ni duda cabe. Y todo eso, sin hablar todavía de iPhone 4, iPad mini, iPad 2 y iPod touch 5ª generación, que lo suyo tendrá cada cual para desafiar a quienes puedan hacerles frente.
Para los iAdictos (en el buen sentido del término), no se podía pedir más, por ahora…
Para los escépticos, ya aparecerá el pelo en la sopa.
Para nosotros, los de a pie, está claro que el pivote de esta historia se ha movido, hasta que llegue el contraataque…
Apple, iOS 7, gran paso? Salto cuántico? La historia en adelante promete ser otra, pero no ha terminado…
Ukamau la cosa…

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viernes, 3 de agosto de 2012

Programa que resuelve cualquier tarea de mate

Final a trasnoches y tareas imposibles con este programita que resuelve paso a paso desde sumas de fracciones hasta ecuaciones diferenciales.

Existe desde hace años. Venía en un CD de regalo por la compra de una revista de computación, junto otros con tutoriales, salvapantallas, demo de juegos, utilidades y recursos similares. Nunca le presté mucha atención hasta que algún sobrino mío lo vio y me lo pidió prestado para probarlo…, y le sirvió.
Desde entonces, esta herramienta se ganó un merecido lugar en su notebook, netbook mejor dicho.
Es como tener mucho más que una calculadora programable CASIO, hoy cientos de veces superior a las venerables Texas Instruments de hace no más una o dos décadas. Y todo en una PC común, sea antigua o actual.
La verdad no sé cómo lo hace, pero lo hace muy bien: puede resolver desde operaciones básicas con fracciones simples o compuestas, todas las operaciones básicas del álgebra, operaciones con radicales, ecuaciones lineales con una o más incógnitas, ecuaciones de segundo grado o más (no soy matemático pero me doy cuenta), inecuaciones, operaciones con determinantes y matrices, trigonometría y hasta ecuaciones diferenciales, que me dicen por ahí que son de las más amenazantes en el mundo de los números y símbolos.
Es más, si la naturaleza del ejercicio o problema lo permite, puede generar gráficos.
Y eso no es todo. La resolución de cada ejercicio se puede hacer mostrando directamente la solución o respuesta, los pasos importantes o todos los pasos desarrollados, que a veces es necesario o nos lo exigen en el colegio o facultad (esto último muy ampuloso para mi gusto).
Eso tampoco es todo. Usando el Asistente, puede obtenerse una ligera explicación de cada paso de resolución, y aunque está en inglés, es suficiente para entender los procesos de la operación.
Lo que llama la atención es su tamaño, pues es demasiado liviano para su potencia, “pesa” como dos temas musicales en MP3…!, de modo que, por lo visto, usa el propio poder de cálculo de la PC, sin importar que sea sencilla, pues corre bien en una antigua igual que en otra actualizada.
Una vez instalado el programa, todo trabajo se reduce a ingresar el problema de forma casi similar al editor de ecuaciones de MS-Word, lo cual requiere algo de familiarización, pero luego… ya está.
Ahora bien, lo recomendable es usarlo con moderación, porque puede ser adictivo. Muchos colegiales pueden preferir usar este programa en lugar de la cabeza, y ahí está el riesgo: todavía falta mucho tiempo para que les permitan usar compus en los exámenes. Además, no hay mejor computadora que el cerebro; sólo que programarlo requiere tiempo, decisión y paciencia.
Es una buena ayuda para verificar por adelantado, en la casa y luego de resolver la tarea “a mano”, si lo hemos hecho bien o no, o apelar a este programa sólo cuando ya nos resulta demasiado difícil.
Como en todo, los excesos deben evitarse.
Y ahora, ¿qué esperan para descargarse este recurso? Sin contraseñas, ni tiempo de espera, ni adivinar palabras Captcha; sencilla y directamente... hagan clic AQUÍ…

Otros artículos:






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domingo, 11 de marzo de 2012

Actualizar Nod32 sin Internet en casa

Sale cada día y es una forma sencilla de actualizar tu Nod32 descargando en un ciber los recursos a pendrive para llevarlos a tu compu y actualizar offline.

Luego del sistema operativo –usualmente Windows– un programa antivirus está entre los recursos más prioritarios para todo sistema computacional, sin importar capacidad, velocidad o demás sofisticación. Cada vez más, la lucha contra los virus, troyanos, bombas lógicas, gusanos y demás amenazas ocupa gran parte del tiempo de computadora, y en estos menesteres el programa Nod32 es, si no el mejor "mejor" –que los expertos saben más de estos asuntos– al menos uno de los más confiables y populares.
Ahora bien, un antivirus debe “estar al día” –actualizado– lo mejor posible porque en esta ciber-guerra silenciosa no hay día libre de nuevas amenazas, por lo que especialmente los ordenadores con enlace permanente a Internet están siempre expuestos, a tal punto que la mayoría de los antivirus tienen opciones de actualización ya no de días, como antes ocurría, sino de horas. Así de grave es la importancia de las defensas y protección.
Actualmente hay antivirus, como quien dice, para todo gusto, unos gratuitos, otros de pago; unos “livianos”, otros “pesados” en términos de tamaño del programa o requerimientos de memoria. Y en cuanto a mecanismos de actualización de las listas de viruses y los recursos para tenerlos lejos de nuestras compus, se diría que el denominador común es vía conexión “en vivo” con Internet, es decir, on-line.
En cuanto a Nod32, si bien no en primer lugar, como en un tiempo lo estuvo, aun sigue figurando entre los más preferidos en el ranking de su especie, principalmente por sus moderadas necesidades de memoria, su facilidad de instalación, aplicación y configuración, y otros atributos que lo mantienen popular. Sin embargo, a diferencia por ejemplo de AVG, no tiene opción de actualización off-line, es decir, mediante descarga separada de archivos. Y sus razones tendrá.
Por ello, quienes somos usuarios de Nod32 y no tenemos la dicha de tener ADSL o similar en casa pasamos las de Caín para actualizarlo, lo que nos obliga a peregrinar de sitio en sitio por algún modo que suplemente nuestra precariedad. Y en ello, ha florecido un verdadero folklore de formas, mañas y ardides de mitigar dicha necesidad.
Por qué Nod32, es decir, la empresa ESET no desarrolla maneras off-line de mantener actualizaciones de su antivirus? Talvez por no ceder ante la piratería, o por marketing, o porque la “plebe” de usuarios sin Internet de velocidad “decente” (sin ofender, sólo es un decir) somos cada vez menos. Lo más probable es que sea por algo de todo eso junto…
Ante ello, y como una forma de aportar o facilitar en algo a quienes todavía seguimos haciendo malabares para actualizar nuestro Nod32, versión 3 para arriba, queda a disposición el enlace para descargar los recursos necesarios para una actualización off-line.
Junto a dichos recursos va una guía explicativa sobre la manera de hacerlo. Bueno, luego de estas explicaciones, unas necesarias y otras "de oficio", la descarga inmediata y directa de los recursos para la actualización más reciente puede hacerse desde AQUÍ. (Ojo, una vez ya dentro del enlace, las descargas están en la sección "Descargas 2012", un poco abajo del sitio)

Suerte.

Otros artículos:

Pendrives anti-escritura, fabríquenlos ya.

Gracias por los portables.

Programa que resuelve cualquier tarea de mate.

Historia de las matemáticas.

Historia de la música.

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jueves, 6 de octubre de 2011

Pendrives anti-escritura, fabríquenlos ya

Puedo estar equivocado…
Suponiendo que en esta época en que aparecen nuevos virus cada día, incluso cada hora, todavía estuviéramos usando los venerables disquetes que tenían sus famosas hendiduras o muescas anti-escritura, es posible que al menos la mitad de estos peligrosos enemigos estuvieran bajo control, lejos de nuestras computadoras.
Yo comencé mi vida informatizada hace un poco más de 20 años, cuando los discos flexibles eran todavía grandes y delicados, estaban de moda los de 5.25 pulgadas. Estos discos tenían a un costado una muesca pequeña, y los vendían con una cinta adhesiva para cubrirla y así impedir cualquier grabación o escritura no deseada. Luego aparecieron los disquetes de 3.5 pulgadas que en una esquina tenían un orificio con una diminuta ficha deslizable que lo cubría según se quiera grabar o no. De este modo, si se trataba de información o programas sensibles, que nos interesaban conservar intactos, sólo bastaba con asegurar estos discos contra escritura no deseada. Y eso era todo.
En resumen, el usuario tenía el control total de los que sucedía con sus discos y de la información que se aceptaba conservar.
Sin embargo, los tiempos han cambiado, mayormente para bien; pero también, aunque en menor medida, para mal.
Ahora el recurso natural, indispensable, es el pendrive, que en mi país se lo llama flash-memory o simplemente flash.
Junto a su indudable comodidad, los pendrives suministran gran capacidad de almacenamiento, y gran parte de la portabilidad tecnológica en programas, bases de datos e información masiva, gracias al Standard USB, es posible gracias a estos elementos “de primera necesidad”.
Sin embargo, junto a los beneficios también están los riesgos.
Tanta capacidad de almacenamiento reunida en unos cuantos milímetros cuadrados de circuitos causa admiración. Lo más cercano a esta potencia son los discos DVD, pero aun así los pendrives están creciendo en potencia y reduciéndose en tamaño, acercándose a la última frontera de lo óptimo. A ellos también hay que añadir los discos duros portables, aunque ese es un tema para analizarlo aparte.
Mencionaba los riesgos: a diferencia del antiguo disquete, un pendrive actual “está abierto” todo el tiempo; esto significa que tanto el usuario como quien puede simular serlo manejan arbitrariamente todo lo que hay en él: registrar o modificar datos y documentos (bien), activar y usar sus programas portables (muy bien) o asimilar virus que inmediatamente pueden comenzar a dañar o eliminar todo, contagiándose la infección a todo lo que se le conecte (¿bien?)…
Y aquí está el problema.
En cuanto a programas informáticos, es inevitable que al funcionar necesiten extraer o enviar información (códigos, registros, parámetros, etc.) desde y hacia el pendrive. En cuanto a datos del usuario no siempre se necesite esta versatilidad. En cuanto a las amenazas que vagan por ahí en grandes cantidades, especialmente si acudimos a una computadora de uso público, no hay defensa totalmente eficaz; si la hay, por favor, les pido a mis lectores que me ayuden.
Cuando yo compré mi primer pendrive lo hice para conservar mis documentos y trabajos, o sea como bodega; pero casi inmediatamente volví a usar un disco DVD re-grabable porque no tenía ninguna garantía de que se conservaran íntegros. Y el protocolo de añadir o volver a grabar mis documentos nuevos o modificados, que requiere largos minutos bien valen a pena. En esta vida, todo tiene un precio, en este caso, el trabajo y la demora lo son.
Los virus actuales parecen tener especial predilección por los pendrives, y en general por todo dispositivo portátil (celulares, cámaras, etc.), precisamente porque representan la posibilidad de ir de un lado a otro. Así pueden infectarse incluso equipos desconectados a Internet, con lo cual no hay escondite confiable frente a estas amenazas.
¿Qué podemos hacer?
Revisando algunas antigüedades que conservo por mucho tiempo, encontré mis disquetes antiguos, y mientras yo pensaba sobre qué hacer con ellos reparé es sus famosas muescas o aberturas. A través de ellas un pequeño sensor distinguía una luz que, según el caso, “autorizaba” o no escribir datos al disco. Hoy esta tecnología no se usa, posiblemente por las velocidades fantásticas de procesamiento, por los programas portables o por razones que sería bueno debatir entre amigos interesados en estas trivialidades.
¿Trivialidades? Talvez no…
¿Qué sucedería si algún fabricante lanzara al mercado pendrives con un dispositivo tipo interruptor que, según el usuario lo quiera o necesite, permita o no grabar información?
Yo pienso que no es muy aventurado o loco pensar en esta posibilidad: si un programa portable lo necesita, podría aparecer un mensaje en la pantalla pidiendo autorización para grabar, entonces el usuario decidiría lo que le conviene, lo mismo sucedería con los datos. Así, podríamos usar un pendrive en modo “sólo lectura”.
Yo creo que fabricar este dispositivo no es muy difícil: se tiene que interponer un interruptor en un hilo o conductor particularmente relacionado con la acción de escribir información; no soy experto en electrónica pero estoy seguro de que los habrá varios. Cuando sólo se leen datos no habrá problema; y cuando se intenta escribirlos, entonces sólo será posible si el interruptor está cerrado o se mostraría un mensaje de orientación para el usuario. Aunque decirlo es más fácil que hacerlo, este concepto no es tan descabellado como parece, ¿verdad?
Talvez opino sólo a partir de mi experiencia; pero muchas veces usamos el pendrive sólo para conservar datos, y rescatarlos algunas veces luego de mucho tiempo, con excepción de los programas portables y los archivos que procesan, a muchos nos gustaría tener el poder de decidir qué es lo que se almacena en el pendrive, al menos estaríamos conscientes de que lo que hay allí tiene nuestro permiso.
Ahora bien, cuando expuse mi idea a un amigo experto, él me comentó: “la idea es interesante pero tiene dos defectos: con la velocidad a que ocurren las cosas este interruptor tendría que activarse y desactivarse miles de veces por día, y la otra es que al final terminaría deteriorándose. Además, Windows 7 ya tiene un mecanismo preventivo que alerta al usuario sobre la potencial modificación de datos en la computadora, hay que esperar a que este mecanismo sea más eficiente hasta convertirse talvez en un poderoso auxiliar anti-virus”.
Mi amigo tiene razón, no hay interruptor que dure para siempre, y Windows parece reinventarse con cada versión. Pero el uso de nuevos materiales alarga la vida de los dispositivos, como en el caso de los paneles de videojuegos cuyos contactos se activan miles de veces por hora, y aun está lejos el día en que el vigilante de Windows 7 rivalice con los mejores antivirus actuales. Además, ¿cuántas veces nosotros mismos hemos borrado información por error, confusión o distracción?
Está bien. La idea no parece muy afortunada, sólo es una idea. Sin embargo, si hubiera en el mercado un pendrive así muchos lo agradeceríamos; y si luego de comprarlo necesitamos tenerlo continuamente abierto a todo lo que ingrese, con las ventajas y riesgos que supone, lo usamos eternamente habilitado, y fin de la historia. ¿Verdad?
Ukamau la cosa.

miércoles, 20 de julio de 2011

Gracias por los portables

Hice mis primeras armas en esto de las compus a fines de los 80’s, cuando en mi país todavía las últimas Atari se batían en retirada ante el altanero avance de las Commodore, hostigadas a su vez por las Talent que en la vecina Argentina hicieron época. Era la moda de revistas como “K-64” y otras que aumentaban mi ansia de saber más con la misma persistencia con que vaciaban mi billetera. Sin embargo, ya se había consolidado otro campo de batalla: comenzaban a llegar las primeras Apple compactas y, por su parte, también las PC compatibles con IBM que al final se adueñaron del escenario, más aún gracias a que, jubiladas las Wang, tan respetables como aparatosas, se apilaron en el desván del colegio en que trabajaba como docente de Computación para niños. Cómo las recuerdo, en ellas aprendí cosas tan trascendentales sobre informática que aun me sirven hoy, verdad, incluso en esta época de redes, networks, nubes y esas cosas, porque así como desde Pitágoras 2 más 2 es 4, también en informática, más allá de la “de consumo” que impera hoy, en verdadera informática, las bases fundamentales han cambiado realmente poco, porque son como las bases de una pirámide; lástima que a veces la gente sólo mira la cúspide o sólo “lo que se agradable de ver”… y aprovechar (aunque no es su culpa porque para eso está la tecnología, para que la gente se sirva de ella y no se atormente con ella, precisamente…).
La religiosa (Madre San Luis) que se aventuraba a poner computadoras en el colegio en que yo trabajaba, a pesar de que en los demás no las había ni en la oficina de su Dirección, fue la mentora de muchos quienes, sin su ánimo emprendedor, nunca hubiéramos podido tan siquiera comenzar el camino que luego recorrimos. Cuando ella trajo la primera PC-Junior IBM (sobre Intel 8080) comenzó una nueva época porque las Commodore, incluyendo algunas Amiga que aun quedaban, fueron aniquiladas en nuestras preferencias, y de nada les sirvió humillar a las Atari ante la estampa diminuta pero amenazante, y más que eso augural, o inaugural, de esa primera PC. Hermosos tiempos que todavía posibilitaban esa percepción romántica de los cambios, en comparación a hoy en que los progresos son el “pan de cada día”.
Luego llegaron las compatibles más grandes, sobre Intel 8088, que para maravilla nuestra tenían ¡640 Kb en RAM…!, y costaban “un ojo y la mitad del otro” (sí, no se rían…), más un disco duro de 32 Mb…!
Pero teníamos un problema…
De todas las máquinas del pequeño e improvisado laboratorio, sólo dos tenían disco duro: la que guardaba las calificaciones y registros del colegio y, cuándo no, la del Director del laboratorio, Don Alberto, de quien también aprendí muuucho… (qué tiempos aquellos…).
Entonces, ante tamaña injusticia obligada por limitaciones de dinero, un día hicimos fiesta cuando alguien de quienes frecuentábamos el salón de compus trajo una dramática novedad: utilizando parte de la RAM como un disco virtual, gracias a RAMDRIVE.SYS, se podía hacer correr programas como si lo hicieran desde disco duro, o mejor aun, como un programa Residente en Memoria…!
El protocolo era sencillo: encender, copiar el programa al disco virtual (en realidad a la RAM) y usarlo así, lo que daba una dinámica incluso algo más veloz que con disco duro… Un verdadero hallazgo para nuestra situación de “pobreza computacional” (algo que ahora parece ser una broma o historia de mal gusto, lo entiendo … y lo perdono, ji ji ji).
La idea era simular un disco duro, y en su caso, conservar intacto el que tenía alguna máquina. En el caso de los juegos, los beneficios en velocidad de ejecución eran igualmente mejores. Estoy seguro que mis amigos y yo que hacíamos esto no éramos los únicos.
En mi rústico entender, ese es el ancestro más antiguo de los actuales programas portables. Sólo que nuestros pendrives o unidades USB no eran sino disquetes de 5.25 o 3.5 pulgadas que, lógicamente no eran “plug and play” sino “plug, load and play”. Pero la idea ya existía.
Poco después aparecieron RAM y discos duros cada vez más grandes, el Windows reemplazó al DOS, los usuarios perdieron contacto con los protocolos de inicio y configuración del sistema, los programas se hicieron autoinstalables, los utilitarios venían con su lema “comprar, instalar, usar…”, y detalles, descubrimientos y trucos como el narrado pasaron a ser, de novedades a anécdotas, de anécdotas a nimiedades, y de nimiedades a tonterías (glup…).
Pero había derecho a una reivindicación.
Hace pocos años, con el auge de la tecnología USB, la cada vez mayor capacidad de personalización de los sistemas y programas, la informática móvil, los viruses y otros condimentos más de “nuestra informática de cada día”, los programas portables han tomado fuerza y posicionamiento. Y la idea es sencilla: se trata de usar una máquina y al final dejarla intacta, sin que nada de lo que hayamos hecho le afecte, y viceversa. Por eso hay sistemas operativos portables, programas portables, antivirus portables, etc.…
El viejo truco ha vuelto, aunque con la tecnología y las posibilidades de hoy.
Para apreciar su utilidad y sentido, un ejemplo: supóngase que debo realizar un trabajo importante que recordé a última hora, y estoy a kilómetros de casa, olvidé mi netbook (aun no la tengo, pero hagamos de cuenta que sí) y el tiempo apremia; sólo dispongo del ciber-café de la esquina…
Pido una máquina y lo que encuentro es fatal: está preparada para jugar Counter Strike, no tiene procesador de textos, sólo cuenta con Notepad, y quién sabe cuántos viruses y alimañas de tal ralea dormirán en su disco duro… Solución?
Tomo mi pendrive, activo mi propio antivirus, luego mi procesador favorito, personalizado a mi gusto, incluso mi propio navegador y/o gestor de descargas si lo necesito,.. y a trabajar. Al final, imprimo mi trabajo, y si el ciber no tiene impresora grabo todo, pago y me voy campante a otro lugar, con la seguridad de que me llevo todo lo trabajado conmigo, y que nada de esa máquina desconocida se me pegó. Fin del cuento.
Sólo un pequeño detalle… no olvidar el pendrive… (ji ji ji).
No entiendo, como para enseñar, las diferencias exactas que hay entre los programas “residentes o instalados en disco duro” y sus similares portables, pero creo que es más o menos así:
En la prehistoria del software, un programa, como un procesador de textos (Pop-word, por ejemplo), era exactamente eso, un programa, no más. Si bien para su tiempo era “una maravilla”, la gente evolucionó sus exigencias al tiempo que la tecnología en hardware y software lo hacía posible. Velocidades y memorias más grandes, procesadores más complejos, al mismo tiempo que estrategias y recursos de programación permitían cada vez mejores prestaciones. A ello también hay que añadir el aspecto de la compatibilidad, que antes era difícil, aun entre máquinas de la misma marca y diferente modelo.
Entonces, los programas devinieron en “paquetes de programas” o “aplicaciones” que constan de una batería de programas, de varios archivos: el programa principal, que actúa como hub de tareas y procesos propios, y de otras acciones genéricas o básicas que, al estar ya disponibles en el sistema (en el Windows, digamos) no es necesario que los tenga el mismo programa sino que sólo los invoque para que funcionen con los datos o parámetros a proporcionar.
Así, por ejemplo, si Word está procesando una tabla de nombres lo está haciendo con sus propias rutinas; pero cuando se le ordena imprimir, empaqueta la información y le pide al Windows que lo haga. Cuando presionamos Ctrl-P, en realidad, Word dialoga con el módulo de procesamiento de impresión del ordenador pues no puede hacerlo por sí mismo.
Pero también hay otro aspecto a considerase…
Cuando un programa, como el Word de nuestro ejemplo, se activa, no salta todo entero a la RAM, porque dada su complejidad y tamaño, no habría RAM que lo contenga… En lugar de ello, se activa el programa principal, y luego, dependiendo de lo que requiera el usuario o la tarea en particular, salen a la RAM rutinas o componentes que la ejecuten, desalojando otros para no saturar la memoria. Por eso un programa instalado tiene su arrancador (archivo .EXE, cuyo nombre e ícono son claramente reconocibles en el directorio) más numerosos procesos dependientes o DLLs (dynamic link libraries) que van a la RAM y se ejecutan cuando se los invoca internamente. Por eso es que cuando realizamos una tarea particular, la luz del disco duro destella: es que el programa está cargando un DLL para hacer algo concreto, y así, sucesivamente.
Ahora bien, entonces, hacer que un programa instalado en el disco duro se “convierta” en portable resultaría “juego de niños”, bastaría con instalarlo e, instalado como está, trasladarlo a nuestro pendrive y… voilá…!
Aunque en muchos casos eso funciona, no es tan así…
Pienso que un programa portable, en todo el sentido del término, debe poder funcionar sin conflictos, y para ello, aparte de contener todo sus componentes (DLLs y demás folklore) en una misma carpeta, además recurrir a los recursos del sistema con igual eficacia. Sin embargo, no siempre es así: muchos programas, al arrancar, crean archivos transitorios (.TMP y similares) en lugares distintos a la propia carpeta, algunos de sus componentes no son invocados “desde la carpeta actual en que está el arrancador” o la ubicación que uno tomaría por obvia sino desde otra particular y exclusiva. Es así que, por ejemplo, el kernel del NOD32 se invoca forzosamente desde el disco duro físico y, aunque yo he tratado de convertirlo en portable no he logrado resolver este impedimento. Puede que sea un requisito de seguridad o una estrategia propia de los programadores… (si alguien sabe cómo resolver este problema le pido que nos lo comparta. De todos modos, esta no es una invitación a la piratería sino una legítima inquietud info-cultural).
Por ello, creo de buena fe que si bien hay estrategias sencillas para convertir muchos programas en portables, el hacerlo de modo “profesional”, que funcionen con alta confiabilidad, es oficio de “los que saben”. Pero no hay por qué desilusionarse, en la Red ya hay docenas si no cientos de los más utilizados, y la mayoría de ellos gratis. Sólo es cuestión de buscar con paciencia, y probarlos antes de trabajar “en serio” con ellos, porque por cada uno eficiente y eficaz (como dicen los auditores) hay docenas que ofrecen gato por liebre.
En lo que a mí respecta, desde que Arile Atahuel (pseudónimo de andovago.blogspot.com) un día me preparó una pequeña suite de portables en mi pendrive, con explorador, compresor, gestor de descargas, procesador de textos y todo, vivo feliz…
Puede que la “nube”, poco a poco, haga innecesarios los sistemas operativos, programas y soportes físicos, como parece ya insinuarlo el juguetito con que Google viene amenazando a su competencia. La confrontación y sus resultados, problemas de confiabilidad, seguridad y costos asociados mediante, está por verse en el futuro mediato. Pero avances son avances…
Por lo pronto, y para quienes todavía estamos en el subdesarrollo informático, para quienes venimos de una época hoy impensablemente básica, para quienes oímos por radio La Voz de América lo que dijo Neil Armstrong al dar su primer paso en la Luna, adonde llegó en una nave cuyas computadoras eran inferiores a lo que es hoy cualquier calculadora de colegial, los portables son una alternativa a considerar.
En la época de los Pentium solía comentar, ciertamente con nostalgia, que ojalá se pudiera usar una compu con nuestros propios programas alojados en memoria, nada más, como cuando yo usaba mi nunca olvidado Lotus 1-2-3 o mi Word Perfect 4.3, alojados los dos juntos en RAM, sin excesos minimalistas pero con total autonomía de lo que la máquina pueda o se encapriche en hacer… o no hacer… Con los portables, gran parte de lo que digo se puede, y bien podido, sí señor…
Hasta antes de los portables, cuando solía prestarme la máquina de algún amigo, personalizada a su “imagen y semejanza”, debía preguntar a ratos: ¿dónde tienes tu Word?... o reclamar: no entiendo tu explorador…, para recibir como respuesta: ¿Qué no eras profe de computación…?
Ahora, cuando tengo urgencia de usar una compu de algún amigo, si éste me dice: haz lo que quieras pero déjamela tal como al encenderla, sin modificar nada…, yo digo: anótalo que te lo firmo…
Pero esto, por los viejos tiempos, y por otras cosas más: gracias por los portables…

Ukamau la cosa.