viernes, 3 de febrero de 2012

Cositas interesantes

Algunos temas pequeños explicados para conocer sobre lo no siempre solemos explicarnos pro que alguna vez necesitamos saber.

¿POR QUÉ SE USAN CAMPANAS EN LAS IGLESIAS Y QUIÉN INICIÓ LA COSTUMBRE?
Que se sepa, hasta bien entrado el siglo X no se usaban campanas en los templos. Fue por esa época cuando en la ciudad de Caserta, en Italia, el obispo del lugar (después el santoral lo registró como San Paulino) advirtió que el sitio se expandía y ya no era suficiente que un curita anduviera anunciando en la plaza y a grito pelado la próxima misa. La población se extendía y muchos habitantes no escuchaban el anuncio.
Entonces aquel obispo mandó construir una campana de bronce que hacían sonar puntualmente para llamar a los fieles. La cosa se generalizó y ya se empezaron a construir las iglesias con su correspondiente campanario. Luego se le fue dando otros usos: sonar alegremente a gloria en cada nacimiento o boda; lenta y pausadamente ante una defunción; como un nervioso repiqueteo al estallar un incendio o con sonidos musicales como en los canillones. Era la voz de Dios y, como siempre ocurrió a lo largo de la historia, el pueblo sabía interpretarla y obedecerla.

¿POR QUÉ EL TANGO SE LLAMA ASÍ?
Muchos pensaron que estaba en decadencia, sin embargo, en los últimos tiempos el tango ganó renombre mundial. En Europa y Estados Unidos, el éxito es total: hay academias donde se enseña a bailarlo y espectáculos donde se lo presenta. De rebote, lo mismo está ocurriendo en la Argentina y muy especialmente entre los adolescentes.
Buena parte de este renacimiento mundial se debe al cine. En sólo dos años la música popular porteña fue incluida en al menos media docena de filmes norteamericanos. Se destacaron, de manera especial, tres películas con escenas donde el tango es protagonista (curiosamente el mismo tema, “Por una cabeza”, de Gardel y Lepera): “Perfume de mujer”, aquí entre cortes y quebradas se luce Al Pacino; “La lista de Schindler”, donde se lo escucha en una fiesta, y “Mentiras verdaderas” (True lies) en la que Arnold Schwarzenegger danza esa música facsinante.
En cuanto a sus orígenes, aunque no es fácil precisarlos, se los ubica por el año 1880. Pero hay documentación que señala que ya en 1802 había grupos de negros y mulatos que habían adaptado ciertos acordes africanos para crearlo. Esta gente necesitaba un lugar oculto y clandestino para bailarlo, entonces elegían sus habituales lugares de trabajo adonde los amos no se acercaban y mucho menos de noche.
El más famoso era uno llamado “Casa y sitio del tango”, un espacio donde ordeñaban a las vacas, es decir un tambo. Es muy posible que de allí —y de una deformación de- la palabra— haya nacido la denominación de tango. Ya en 1859, en Tucumán, los diarios de la época promocionaban una función en la que se incluía, textualmente, “la gran canción del tango americano”. Diez años después Domingo Faustino Sarmiento habló sobre ese nuevo ritmo. Lo demás ya se sabe. Chan, chan.

¿QUIÉN INVENTÓ EL POCHOCLO O “POP CORN”?
Cuando los colonizadores europeos llegaron a lo que hoy conocemos como América hubo un formidable encuentro entre dos civilizaciones muy diferentes. Cada una de ellas tenía sus propios códigos, creencias, estilos de vida, lenguajes y también alimentos. Tanto los españoles en el sur y centro como los ingleses y holandeses en el norte trajeron entre sus regalitos, un buen paquete de enfermedades comunes en Europa pero ausentes por completo en el Nuevo Mundo.
Se dice en tono de broma que los aborígenes se vengaron haciéndoles conocer el tabaco para fumar con lo cual arruinaron la salud de una buena cantidad de gente desde entonces. Pero también ofrecieron con generosidad otras cosas más inofensivas. En noviembre del año 1621, en lo que hoy son las costas de Massachusetts, en América del Norte, un grupo de colonizadores ingleses invitó a un banquete especial a un centenar de indígenas de la tribu del lugar, los Wanpanoag. Comieron todos juntos como si fuera la última vez y los europeos cumplieron con el ritual de dar gracias a Dios por el alimento y por conservar sus vidas.
Allí nació lo que en Estados Unidos se llama Thanksgiving day o Día de Acción de Gracias. En aquella comida, el cacique wanpanoag llegó con un alimento desconocido y sabroso: granos de maíz cocinados sobre el fuego que parecían pedacitos de algodón. Había nacido para los del Viejo Mundo —y para la civilización occidental que vendría— el pochoclo o pop corn (corn en inglés significa maíz).

¿POR QUÉ EN LOS TERMÓMETROS SE USA EL MERCURIO?
Simplemente porque se necesita algo inalterable, como un metal, para que las mediciones sean exactas. El mercurio es un metal de muy alta sensibilidad al cambio de temperatura. El calor permite que se expanda y el frío que se concentre en sí mismo. El tubo por donde circula es poco más ancho que un cabello, lo cual acrecienta esa imprescindible precisión.

Autor: Víctor Sueiro.
Fuente: Revista "Conozca Más".

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jueves, 2 de febrero de 2012

Cositas interesantes

Datos y curiosidades que siempre conviene saber porque nunca se sabe el rato que los vamos a necesitar para salir de apuros cuando nos lo preguntan.

¿CUÁLES SON LOS PRINCIPALES SITIOS ARQUEOLÓGICOS DE ARGENTINA?
En el país trasandino existen muchísimos lugares donde se encuentran yacimientos arqueológicos. Entre los más importantes está la llamada Cueva de las Manos, en la provincia de Santa Cruz, a un costado del río Pinturas, donde se pueden ver variadas obras rupestres. En la provincia de Tucumán se encuentran las ruinas de los indios quilmes, en las sierras del Cajón y del Aconquija.
En Misiones se hallan las interesantes ruinas jesuitas de San Ignacio. En la provincia de Salta están los testimonios indígenas de Tastil y Morohuasi, en la Quebrada del Toro. En Jujuy se encuentra el famoso pucará de Tilcara, reconstrucción arqueológica de una antigua fortaleza inca. En Talampaya, provincia de La Rioja, se descubrieron unos petroglitos que aún encierran un misterio sin resolver. En la región de Valle Fértil, provincia de San Juan, también hay petroglifos, pero hechos por los indios yacampis.
En San Juan, además, tiene gran valor arqueológico la Quebrada de lschigualasto, donde se encuentran fósiles de animales antiquísimos. En las terrazas del río Limay y en los acantilados del golfo San Matías, en la provincia de Río Negro, se dice que hay restos de pueblos que datan de hace 10 mil años.

¿POR QUÉ SE PRODUCE EVAPORACIÓN DE AGUA A TEMPERATURAS BAJAS?
El punto de ebullición del agua es a los 100 grados centígrados, a la presión normal de una atmósfera. En el caso de una laguna que tiene evaporación matinal a temperaturas bajas, sucede otro fenómeno físico interesante. Los átomos se mueven, vibran, y producen energía cinética.
Como las moléculas de agua (H20) que están en la superficie de la laguna tienen mayor libertad de movimiento que las que se encuentran más profundo, generan mayor energía cinética. Esta energía aumenta la temperatura atómica del agua, permitiendo su evaporación en condiciones de presión distintas.
Algo parecido sucede cuando tomamos una ducha tibia, que también produce evaporación, pero que posee una temperatura inferior a los 100 grados.

¿QUÉ PARTÍCULAS EXISTÍAN POCOS SEGUNDOS DESPUÉS DEL BIG-BANG?
Hace unos quince mil millones de años no había espacio ni tiempo, ni estrellas (aunque hoy eso está en duda), ni planetas, ni vida. Ese fue el instante del llamado Big-Bang, el gran estallido que liberó la energía y las partículas que hoy forman nuestro Universo.
Los divulgadores científicos utilizan normalmente la imagen de una bola de fuego flotando en medio de la nada que explota sorpresivamente. En ese momento se comenzaron a expandir súbitamente tanto partículas como energía, formando una “sopa” indefinida e inestable. Los primeros elementos reconocibles aparecieron poco después, entre nubes de gas y calor: átomos de hidrógeno (H) y moléculas de helio (H2) que poco a poco comenzaron a conjugar átomos más complejos y materia de características más atractivas.
Hoy en día, el 99% de los componentes del Universo son hidrógeno y helio. Esos simples elementos liberados por el Big-Bang han dado origen a los veinte nonillones (un 20 seguido de 54 ceros) de gramos de masa que contiene nuestro cosmos, según una hipótesis del erudito Isaac Asimov.

¿QUÉ DATOS TIENEN ACERCA DE LA ORCA?
La orca (Orcinus orca) es un mamífero que pertenece al orden de los cetáceos y a la familia de los delfines. Su longitud total es de unos 6 a 9 metros en el macho, y en la hembra, entre 4 y 6 metros. Pesan alrededor de 850 kilogramos, por lo que su dieta carnívora debe ser abundante. Sus presas habituales son los bancos de peces, mamíferos acuáticos y grupos de aves marinas.
Su estrategia de caza es colectiva, se pueden juntar grupos de entre tres a cincuenta individuos. Su ferocidad y valor es tal, que es común verlas atacando a cetáceos de mayor talla. Las orcas tienen sólo una cría —de dos metros de longitud al nacer—, con un período de gestación de más o menos un año. Físicamente, tienen un cuerpo muy macizo, hocico romo, cola muy musculosa y gruesa.
Tienen una boca y garganta muy amplias, con unos 10 a 14 dientes muy fuertes, de corte oval, a cada lado de cada mandíbula. Su color es muy característico: negro y vientre blanco. La orca tiene muy buena tolerancia a distintas temperaturas, por lo que es normal verlas por todo el mundo. Sin embargo, es mucho más abundante en los polos.

¿CUÁL ES EL ORIGEN DEL SANDWICH?
La leyenda relata que el popular sandwich tiene su origen allá por el año 1762, en la residencia del conde John Montagu (1718-1792). Se cuenta que este noble era un jugador de naipes empedernido y había ordenado a sus sirvientes que nunca interrumpieran una partida cuando la comida estuviera lista: simplemente debían preparar un poco de carne fría en un par de rodajas de pan y servirlo en la mesa de juego. El nombre de este rápido bocadillo se debe a que John Montagu era el IV conde de Sandwich, Gran Bretaña.

EL ATAÚD VOLVEDOR.
Ya sabemos que las casualidades no existen. A lo sumo, si somos un poquito escépticos, hay ciertos hechos a los que podemos llamar coincidencias. Este es uno de ellos, por cierto muy misterioso. Ocurrió a fines del siglo XIX. Charles Coughlan era un actor con cierta atracción para el público de la época. Había nacido en la isla Príncipe Eduardo, de Canadá, pero se había trasladado de joven a los Estados Unidos, donde había —ya entonces— muchas más posibilidades para gente de su profesión.
No le fue nada mal y pasó a formar parte de una de esas compañías ambulantes de la época que viajaban de pueblo en pueblo llevando en su repertorio obras de teatro de las más diversas índoles. Coughlan solía protagonizar muchas de esas piezas teatrales debido a un efectivo magnetismo que mostraba con el público y su gran versatilidad para cambiar fácilmente del drama a la comedia. En una de aquellas giras la compañía llegó, en 1899, a Galveston, sobre la costa del golfo de México.
Después de una función el actor enfermó súbitamente de una fiebre desconocida y murió a los pocos días. Sus compañeros lo enterraron en el cementerio del lugar en un ataúd forrado por dentro con plomo y construido con la mejor madera que encontraron. Era el último homenaje.
Un año después la ciudad de Galveston fue azotada severamente por un huracán. Las aguas del golfo la inundaron casi totalmente y hubo muchas víctimas. Cuando el torrente marino se retiró, arrastró con él muchas pertenencias de los pobres habitantes del lugar y, también, varios ataúdes que afloraron a la superficie. Entre ellos, el de Charles Coghlan.
El cajón, junto con otros cientos, flotó allí durante un tiempo y luego las corrientes del golfo lo lanzaron a mar abierto. Allí estuvo, navegando de manera trágicamente grotesca, durante nada menos que ocho años, llevado por la fuerza del océano que lo impulsó a lo largo de toda la costa de los Estados Unidos luego de haber bordeado la península de Florida.
Recién en octubre de 1908 el ataúd fue divisado por un grupo de pescadores, que lo recogió de las aguas y lo llevó a tierra firme.
La coincidencia: el lugar donde lo desembarcaron era la isla canadiense Príncipe Eduardo, o sea, el lugar de nacimiento del actor. El actor fue sepultado a menos de mil metros de la iglesia donde había sido bautizado. El círculo se cerraba. El telón caía por última vez en su caso, regalándonos otra historia asombrosa.

EL PRIMER HEREJE.
La Iglesia entiende por herejía toda idea religiosa contraria a los preceptos de la fe católica. Durante la penosa época de la Inquisición muchos fueron los que terminaron en la hoguera acusados de cometerla y no todos eran herejes (Juana de Arco, por mentar el caso más conocido).
El primer hereje de la historia se llamó Nicolao, era diácono en los primeros tiempos del cristianismo y mezclaba la religión con ritos paganos, banquetes rituales donde se bebía hasta la humedad de las paredes y orgías sexuales que harían parecer porno a una película como Blancanieves. Para él eso era servir a la fe. Llegó a ofrecer a su mujer a todo el que la deseara. La historia no registra qué opinaba ella del asuntito.

JACKIE ANGEL.
En Italia, en la iglesia de Giavenno, hay 60 figuras de ángeles. Una de ellas lleva el rostro inconfundible de Jacqueline Kennedy y la razón dada por el autor y curiosamente aceptada por el párroco, monseñor Saroglia, es que se trata de un ser que sufrió mucho en su vida. Es posible, pero —con todo respeto por Jackie que nada tuvo que ver con esa insólita idea— ¿no hay mucha gente que sufrió mucho más y no está allí?

¡PUF, QUE OLOR!
El químico alemán Christian Schönbein descubrió en 1840 el ozono, que tanto nos preocupa. Lo hizo al sentir un olor raro en su laboratorio y lo llamó así porque ozono, en griego, significa justamente “olor”.

CIERTOS PRINCIPIOS
En el siglo XIX se probó por primera vez y de manera oficial el telégrafo inventando por Samuel Morse. La línea corría entre Baltimore y Washington. Lo primero que se transmitió fue la frase en forma de pregunta: “Qué ha creado Dios?”. El chequeador debió ser un filósofo.
En radiofonía, lo primero emitido fue música. La primera grabación musical fue la canción infantil “María tiene un corderito”. Y en televisión John Lodge Baird mostró la imagen de un muñequito al que llamó Bill. Después y hasta hoy vendrían otros, con más y menos inteligencia que Bill.

Autor: Víctor Sueiro.
Fuente: Revista "Conozca Más".

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miércoles, 1 de febrero de 2012

Cualquier precio por un Me Gusta

El denominado sexting se ha convertido en una peligrosa tendencia del comportamiento adolescente y joven muchas veces motivado por lograr popularidad en las redes sociales.

Un atractivo poderoso de las redes sociales, que capta la preferencia o incluso adicción de adolescentes y jóvenes, es la posibilidad de interactuar con muchas más perspectivas que en el mundo real, especialmente sobre plataformas que permiten tomar la iniciativa para establecer y ampliar por uno mismo el ámbito de contactos virtuales, un poco erróneamente catalogados como “amistades”, siendo Facebook la opción de primera línea indiscutible.
A diferencia de Twitter, en que no se puede sumar contactos vía solicitarlos sino seguir a quienes nos interesa o resulta relevante, Facebook permite “salir a la caza” de nuevos contactos, con los que luego de ser aceptados, se puede interactuar mediante contenidos o mensajes públicos o recíprocos, tanto en sentido de ida como de vuelta. Esa es la cualidad que ha hecho de Facebook el gigante que es hoy.
Comparativamente se ha dicho, y con acierto, que estar en Facebook equivale a una fiesta de patio en que se puede iniciar sin más una amistad, y luego otras y otras, sea tomando la iniciativa o también acogiendo las invitaciones que nos hacen; mientras que estar en Twitter equivale a lanzar mensajes (twitts, píos) al aire en medio de una gran y concurrida plaza, llena de indiferentes desconocidos que, encima, no nos ven directamente (como a un gorrioncillo perdido en el follaje de un árbol), a ver quién nos oye y se anima a seguirnos.
Un contacto en Facebook cuesta aceptar o que nos acepten una solicitud, y un seguidor en Twitter cuesta que lo que vayamos a publicar sea especialmente relevante para los demás. De ahí que un seguidor en Twitter, si hacemos un intento de comparación, valga mucho más que un ”amigo” en Facebook, si se toma en cuenta el precio que nos toma conseguirlo y conservarlo. Además, perder seguidores en Twitter es más fácil que perder “amigos” en Facebook: en cuanto dejar de ser “twittero” frecuente dejan de seguirte, mientras que en Facebook puedes perderte semanas y tus amigos siguen ahí, hablando entre ellos…
Por eso los jóvenes, con la superficialidad y natural desasosiego que les caracteriza, son más inclinados a Facebook, mientras que los periodistas, gente mayor, intelectuales, etc., menos locuaces, suelen preferir Twitter. Aunque, claro, hay de todo en todas partes.
Pues bien, en Facebook ha aparecido, como producto de su propia dinámica, un nuevo parámetro de popularidad, en base al contador de frecuencia “Me gusta”. Talvez ha ocurrido de forma imprevista, pero la cantidad de “Me gusta”s marca la popularidad de una frase, mención, enlace, contenido o imagen, infografía o fotografía que un usuario comparte en la red, que a su vez, le reporta un virtual ascendiente o visibilidad, digamos, “prestigio”.
Hay una gran diversidad de recursos, incluso aplicaciones o sitios-fuente de donde obtener noticias, imágenes, frases y cositas así para colgar en el muro propio y someterlas al escrutinio de nuestros contactos, esperando a cuántos les “gusta” y se animan a compartir, lo que implica no sólo que alguien obtenga relevancia sino que también los “amigos de amigos”, quieran pasar a ser nuestros nuevos contactos.
Hasta aquí todo bien, o cuando menos, divertido, porque no por divertido puede ser necesariamente bueno. Hay cosas divertidas que en pura verdad no son buenas, menos recomendables…
El asunto deja de ser divertido cuando el material compartido consta de alusiones que pueden afectar la sensibilidad ajena, como frases de doble significado, imágenes impactantes o explícitamente ofensivas, y finalmente, contenidos extremadamente eróticos, lindando en lo pornográfico.
Y aquí entra en escena el sexting.
Cuando las redes sociales estaban en pañales, el sexting (SEXual texTING, texteo de contenido sexual) era simplemente literal, es decir, envío de mensajes con alusiones insinuantes o claramente sexuales. Hoy, en que la imagen amenaza con hacer cada vez más innecesarias las palabras, consiste en compartir imágenes fijas o animadas de tal naturaleza.
Y es un hecho que adolescentes de cada vez menor edad se ven involucrados activa o pasivamente en este comportamiento claramente cuestionable no sólo en lo ético sino también en lo psicosocial.
Antes, tomar o tomarse una foto en desnudez o pose “poco recomendable para compartir” implicaba la ayuda de otros: ir a un estudio, convencer al fotógrafo, etc., de modo que era forzoso pensarlo cuando menos dos veces. Luego las camaritas con cuenta regresiva (o disparo diferido) facilitaron las cosas, pero, si no se era productor fotográfico por lo menos aficionado, todavía quedaba el bochorno de recurrir a un negocio de revelado. Sin embargo, ahora, con un celular de mediana monta y precio, cualquier adolescente puede tomarse una foto en la pose que quiera, mejorarla y colgarla en su cuenta de red social más rápido, gratis y fácilmente que lo que tarda en volverse a vestir…
Motivaciones?: travesura, picardía, deseo de exponerse como la “más linda”, apuestas, demostraciones que exige la pareja sentimental,… Freud diría que la sublimación de una obsesión insatisfecha o deseo reprimido, Masllow diría que un reclamo desesperado de afecto y aceptación social, y muchas otras posibilidades más, añadiendo los factores patológicos en que cada caso merece su propio estudio (trastornos de la personalidad, como exhibicionismo compulsivo, sadismo, masoquismo, etc.).
Sin embargo, los efectos posteriores tienen un denominador común: en cuanto se sube una foto así, como todo lo que se comparte en las redes sociales y el Internet en general, sale del control de quien lo hace, para pasar a ser patrimonio global.
Ahí sí que “a foto suelta ya no hay vuelta”… ni borrando, ni nada, porque entre otras cosas, lo que se publica en la Red ya no puede eliminarse más, y que en Internet la frase “todo el mundo” es exactamente eso: todo el mundo, con todas sus letras.
Sigamos la fotito: luego de unos cuantos “Me gusta”s, no tardan en aparecer los comentarios, y la fotito de marras comienza a compartirse como un virus letal, no para el destinatario sino para quien inició la bola de nieve. Y sólo Dios sabe en qué computadora de qué parte del mundo va a parar, y el uso que se le da. Hay casos en que, de tantas vueltas por aquí y por allá, de pantalla en pantalla, de lugar en lugar de este país Internet (porque ya es todo un país con todas las computadoras conectadas como habitantes), este material sale en la cuenta de los padres o familiares del propio muchacho o muchacha, de sus profesores, compañeros de estudio, novios anteriores, sitios del Gobierno, la Policía, la prensa, etc.
La exposición al ridículo, las ofensas, burlas y cualquier manipulación malvada es evidente, incluyendo los riesgos legales o delictivos (como la pornografía infantil, el comercio de contenidos sexuales, etc.) y lo que comienza como un juego o inofensiva imprudencia puede acabar mal, como el caso de un hasta entonces respetado legislador norteamericano que perdió su mandato por enviar fotitos en paños menores, o incluso trágicamente, como el caso de un padre en Italia que mató a su hija, y luego se suicidó, porque su compañero de oficina le mostró la foto de ella desnuda aduciendo que lo era de una prostituta barata, o la quinceañera que se suicidó en Estado Unidos para no soportar más los apodos que le dedicaban sus compañeros al haberla visto en Facebook con nada de ropa, o como las jovencitas asiáticas cuyas fotos son mercancía de esos portales que, irónicamente hasta tienen ya su propio tipo de dominio .xxx.
Es muy difícil controlar lo que los y, principalmente, las jóvenes pueden verse impulsadas a hacer con su propia imagen e intimidad. Más allá de tabúes y estereotipos obsoletos, es necesario hacerles ver que Internet es tanto o más peligroso que la vida real, que los “ciber-amigos” merecen valoración y respeto pero al mismo tiempo nosotros también merecemos respetarnos, y que lo que dicen, muestran o hacen es irreversible, porque en Internet el olvido total es una utopía.
Hace poco se aconsejaba tener la computadora en un lugar público de la casa; hoy eso ya no sirve, con un teléfono de tecnología mediana se puede navegar en la red, a medianoche, y a precios cada vez más accesibles. Entonces, será bueno recordar que nosotros mismos somos los guardianes de nuestra dignidad y decoro, y que la tecnología, como todo logro humano, es un arma de doble filo, y en esto se parece al humilde cuchillo que sirve para fines tan nobles como pelar la fruta, o para designios malvados como cortarnos las venas.
En nosotros está el uso y sus consecuencias.
Ukamau la cosa.

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