lunes, 2 de marzo de 2015

Vida de Adán y Eva. Libro 2. Parte 6

Estos son libros y testimonios antiguos que muchas religiones cristianas no quieren que conozcas pero te los presentamos para que tú mismo elabores tus conclusiones.

These are books and old testimonies that many Christian religions don't want you to know but we present them to you so that yourself elaborates your conclusions.

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16. Por eso, Oh mi hijo, temiendo por ustedes, yo me levanté y tomé mis hijos conmigo, y vine hasta aquí para que nosotros te visitemos a ti y a tus hijos, pero yo te encontré a ti parado en esta cueva llorando, y tus hijos esparcidos alrededor de esta montaña, en el calor y en miseria.
17. Pero, Oh mi hijo, como nosotros fallamos nuestro camino, y vinimos hasta aquí, nosotros encontramos otros hombres debajo de esta montaña, que habitan un país hermoso, lleno de árboles y de frutas, y de toda clase de flora; es como un jardín, así que cuando nosotros les encontramos nosotros pensábamos que ellos eran ustedes, hasta que tu padre Mahalaleel me contó que ellos no eran tal cosa.
18. Ahora, por eso, Oh mi hijo, escucha mi consejo, y baja a ellos, tú y tus hijos. Ustedes descansarán de todo este sufrimiento en cual ustedes están. Pero si ustedes no quieren bajar a ellos, entonces levántate, toma tus hijos, y ven con nosotros a nuestro jardín, ustedes vivirán en nuestra tierra hermosa, y ustedes descansarán de todo estos problemas, cuales tú y tus hijos están ahora aguantando”.
19. Pero Jared cuando él oyó este dicho del mayor, maravilló; y se fue aquí y allá, pero en ese momento él no encontró ninguno de sus hijos.
20. Entonces él contestó y dijo al mayor: “¿Porqué se han ustedes escondido hasta hoy día?”.

21. Y el mayor contestó: “Si tu padre no nos hubiera dicho, nosotros no lo hubiésemos sabido”.
22. Entonces Jared creyó que sus palabras eran ciertas.
23. Así que ese mayor le dijo a Jared: “¿Por qué te viraste alrededor así y así?” Y él dijo, “Yo estaba buscando a uno de mis hijos, para contarle acerca de que yo me iba contigo, y acerca de bajar a aquellos lugares acerca de los cuales tú me has hablado a mí”.
24. Cuando el mayor oyó la intención de Jared, él le dijo a él: “Deja en paz ese propósito al presente, y ven con nosotros, tú verás nuestro país; si la tierra en la cual nosotros habitamos te agrada, nosotros y tú regresaremos aquí y tomaremos tu familia con nosotros. Pero si nuestro país no te agrada, tú regresarás a tu propio lugar”.
25. Y el mayor urgió a Jared, que venga antes de que alguno de sus hijos venga a aconsejarle en contra.

26. Jared, entonces, salió de la cueva y se fue con ellos y entre ellos. Y ellos le confortaron, hasta que ellos llegaron al tope de la montaña de los hijos de Caín.
27. Entonces dijo el mayor a uno de sus compañeros: “Nosotros nos hemos olvidado de algo al lado de la boca de la cueva, y es la ropa escogida que nosotros habíamos traído para vestirle a Jared con ella”.
28. Él entonces le dijo a uno de ellos: “Regresa, alguno de ustedes; y nosotros te esperaremos aquí, hasta que tú vuelvas. Entonces le vestiremos a Jared y él será como nosotros, bueno, buen mozo, y digno para entrar con nosotros en nuestro país”.
29. Entonces ese regresó.
30. Pero cuando él estaba a una distancia corta, el mayor le llamó y le dijo a él: “Espera, hasta que yo venga y te hable”.

31. Entonces él se quedó quieto, y el mayor se fue a él y le dijo a él: “Una cosa que nos olvidamos a la cueva es esto de apagar la lámpara que quema adentro, arriba de los cuerpos que están adentro. Entonces regresa a nosotros, rápido”.
32. Ese se fue, y el mayor regresó a sus compañeros y a Jared. Y ellos bajaron de la montaña, y Jared con ellos; y ellos se quedaron al lado de una fuente de agua, cerca de las casas de los hijos de Caín y esperaron por su compañero hasta que él trajese la ropa para Jared.
33. Él, entonces, quien regresó a la cueva, apagó la lámpara, y vino a ellos y trajo un fantasma con él y les mostró a ellos. Y cuando Jared lo vio él maravilló a la hermosura y favor de tal, y se regocijó en su corazón creyéndolo que todo era cierto.
34. Pero mientras ellos estaban quedándose ahí, tres de ellos entraron en casas de los hijos de Caín y les dijeron a ellos: “Tráenos hoy comida a la fuente de agua, para que comamos nosotros y nuestros compañeros”.
35. Pero cuando los hijos de Caín les vieron, ellos maravillaron de ellos y pensaron: “Estos son hermosos de apariencia, y tales como nosotros nunca hemos visto”. Así que ellos se levantaron y vinieron con ellos a la fuente de agua, para ver sus compañeros.

36. Ellos les encontraron a ellos tan buen mozos, que ellos llamaron fuerte alrededor de sus lugares a que otros vengan y se junten y que vengan y miren a estos seres hermosos. Entonces ellos se juntaron alrededor de ellos, ambos hombres y mujeres.
37. Entonces el mayor les dijo a ellos: “Nosotros somos extranjeros en vuestra tierra, tráenos buena comida y bebida, ustedes y sus mujeres, para refrescarnos con ustedes”.
38. Cuando esos hombres oyeron estas palabras del mayor, cada uno de los hijos de Caín trajo su mujer, y otro trajo su hija, y así, muchas mujeres vinieron a ellos, cada uno llamándole a Jared o para él mismo o para su mujer; Todos iguales.
39. Pero cuando Jared vio lo que ellos hacían, su mero ser se arrancó a sí mismo de ellos, ni quiso él probar de su comida o de su bebida.
40. El mayor le vio cómo él se arrancó a sí mismo de ellos, y le dijo a él, “No estés triste; yo soy el gran mayor, y como tú me verás hacer, haz tú mismo de la misma manera”.

41. Entonces él esparció sus manos y tomó una de las mujeres, y cinco de sus compañeros hicieron lo mismo ante Jared, para que él hiciese como hacían ellos.
42. Pero cuando Jared les vio trabajando infamia él lloró, y dijo en su mente: “Mis padres nunca hacían algo parecido”.
43. Él entonces esparció sus manos y oró con un corazón ferviente, y con mucho llorar, y rogó a Yahvé que le libere a él de las manos de ellos.
44. Tan pronto comenzó Jared a orar, el mayor huyó con sus compañeros, porque ellos no podían quedarse en un lugar de oración.
45. Entonces Jared se viró alrededor pero no podía verles, sino que se encontró a sí mismo parado en el medio de los hijos de Caín.

46. Él entonces lloró y dijo: “Oh Yahvé, no me destruyas con esta raza, acerca de los cuales mis padres me han advertido; porque ahora, Oh mi Soberano Yahvé, yo estaba pensando que aquellos quienes me aparecieron eran mis padres, pero yo les he encontrado que ellos eran adversarios, quienes me atrajeron mediante esta apariencia hermosa, hasta que yo les creí.
47. Pero ahora yo Te pido, Oh Yahvé, que me liberes de esta raza, entre la cual yo estoy ahora quedándome, como Tú me liberaste de esos adversarios. Manda a Tu Enviado que me saque de entremedio de ellos, porque yo mismo no tengo la capacidad de escaparme de entre ellos”.
48. Cuando Jared había terminado su oración, Yahvé mandó a Su Enviado entremedio de ellos, Quien tomó a Jared y le puso encima de la montaña, y le mostró el camino, le dio consejo, y entonces le dejó a él.

CAPÍTULO 18.
Confusión en la Cueva de Tesoros. Discurso milagroso del muerto Adán.

1. Los hijos de Jared tenían el hábito de visitarle hora tras hora, para recibir su bendición y para pedirle su consejo para cada cosa que ellos hacían; y cuando él tenía un trabajo que hacer, ellos lo hacían para él.
2. Pero esta vez cuando ellos entraron a la cueva ellos no encontraron a Jared, sino que ellos encontraron la lámpara apagada, y los cuerpos de los padres tirados alrededor, y voces venían de ellos por el poder de Yahvé, que decían: “Satanás en una aparición ha engañado a nuestro hijo, deseando destruirle, como él destruyó a nuestro hijo Caín”.
3. Ellos decían también: “¡Yahvé Elohíym de los cielos y la tierra, libera a nuestro hijo de la mano de Satanás, quien trabajó una grande y falsa aparición ante él!” Ellos también hablaban de otros asuntos, por el poder de Yahvé.
4. Pero cuando los hijos de Jared oyeron estas voces ellos temieron, y se paraban llorando por su padre, porque ellos desconocían qué le había pasado.
5. Y ellos lloraron por él ese día hasta la posada del sol.

(Continuará…)

Fuente: burgaraescrituras.blogspot.com

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