sábado, 13 de junio de 2015

Tercer libro de Enoc. Parte 18

Estos son libros y testimonios antiguos que muchas religiones cristianas no quieren que conozcas pero te los presentamos para que tú mismo elabores tus conclusiones.

These are books and old testimonies that many Christian religions don't want you to know but we present them to you so that yourself elaborates your conclusions.

Talvez no has leído aun:

Tercer libro de Enoc. Parte 17.

Tercer libro de Enoc. Parte 16.

Tercer libro de Enoc. Parte 15.

Tercer libro de Enoc. Parte 14.

Tercer libro de Enoc. Parte 13.


EL TRONO DEL GRANDE EN MISTERIOS.

29. Y miré y vi otra habitación
30. Más vasta y espléndida que la primera;

31. Y todas sus poderosas puertas estaban abiertas de par en par;
32. Y me detuve firmemente en el medio del siempre arrollador fuego.
33. Es imposible describir su gloria
34. O su terrible vastedad y magnitud sin límites;
35. Así de grande, excedía su maravillosa estructura en todas las cosas.

36. Cualquier cosa que a los pensamientos del hombre le sea posible concebir
37. Su piso era llama pura deslumbrante
38. Sobre esto había resplandecientes relámpagos y lenguas de fuego,
39. Y arrojadas flechas había allí.
40. Y la cúpula era de un brillo intolerable.

41. Y en el centro vi un trono
42. De un blanco azulado semejante al hielo iluminado por el Sol.
43. Su círculo era la circunferencia de la órbita del Sol.
44. Cantos e himnos de Serafines eran escuchados.
45. Y por debajo de este poderoso Trono

46. Fluían Ríos de fuego rojo;
47. Mirar sobre su brillo era imposible;
48. Contemplar y vivir era cosa prohibida.
49. Un Grande en Misterio se sentó sobre el Trono,
50. Cuyo manto era más brillante que el Sol

51. Más blanco que la nieve, resplandecía;
52. Más deslumbrante en sus colores que una montaña de hielo,
53. Ningún espíritu podría mirar sobre su faz.
54. De este Ser, el Glorioso, el Refulgente
55. Ningún mortal podría ver tal luz

56. Excepto dentro del trance de una visión.
57. Un fuego ardiente había alrededor:
58. Un fuego ardiente se levantó por delante;
59. Tal que las miríadas de miríadas que rodeaban el Trono,
60. Ninguno podría acercarse.

MISIÓN DE ENOC.

61. Pero el Divino no requiere Santo Consejo,
62. Ni la sugerencia del Sabio de los Cielos.
63. No obstante, los Espíritus puros que estaban alrededor y cerca.
64. No se apartaron un momento de aquella gloria.
65. Ellos no se fueron de aquella gloriosa y ardiente presencia,

66. Porque allí está el efusivo Paraíso.
67. Allí tapé mi rostro
68. Y avancé con tembloroso pavor,
69. Mi corazón se estremecía mientras andaba.
70. Entonces el Divino me llamó, diciendo:

71. ¡Acércate aquí, Enoc, a mi misión!
72. Y fui elevado aun hasta la entrada;
73. Pero mis ojos estaban fijos en el piso.
74. Entonces dirigiéndose a mi, la voz habló.
75. Escúchame, y no seas temeroso

76. ¡Acércate aquí y escucha!
77. ¡Desciende a los Caídos de la Tierra!
78. Miré y en la mano de Dios vi flores,
79. Su hermoso Cetro.
80. Miré nuevamente y vi relámpagos,

81. A estos también El esgrimía como un Cetro.
82. Entonces los Serafines, Querubines y Ofanines
83. Vieron el Esplendor incansable del Más Alto,
84. Quién no conoce descanso, ni reposo o adormecimiento,
85. Sino que cuidan el Trono de Dios por siempre.

86. Y vi Ángeles, innumerables millares,
87. Miríadas de miríadas en aquélla Casa de Fuego;
88. Con ellos estaba el Hermoso,
89. Cuyo manto tenía una gloria indescriptible,
90. Y los Veinticuatro Ancianos,

91. Cargaban en Carruajes de llama,
92. Estrepitosos Truenos. Resplandecientes Relámpagos
93. ¡Así ellos andaban por la Sendas del Sol!
94. Entonces caí postrado,
95. Mientras toda mi carne se desvanecía,

96. Mi espíritu también llegó a ser cambiado.

ÁNGELES DE LAS AGUAS.

97. Fui transferido a una brillante estrella.
98. Océanos de fuego combinados con Océanos de Aguas. Vi sus blanquecinas y brillantes olas avanzar en la luz del Sol, hermosas como un ejército de cisnes
99. Por encima y sobre ellos, innumerables Espíritus Benditos. Algunos de ellos estaban alados y otros sin alas, pero todos eran hermosos.
100. Y torrentes de cantos y melodías se escuchaban. El dulce acento de doradas arpas, y de voces cantando el Amor de Dios y de la Belleza que habita en los Cielos.

101. Oh habitantes de en medio de las estrellas
102. Quienes se mueven sobre el oleaje de lúcidos fuegos
103. Llevados en medio de la impetuosa música de las esferas,
104. En medio de los dulces ecos del mar
105. Ustedes son Ángeles, Ángeles de las Aguas.

106. Escuchen la cuerda de arpa de mi temblorosa alma
107. Dénme de su Sagrada Sabiduría
108. Para que pueda enseñar a los errantes de la Tierra.
109. Ellos respondieron: Dios te proteja;
110. Recibe esta Vara Sagrada

111. Y con ella marca a los hijos de los hombres
112. Con la celestial señal del Uno.

LOS ESPLENDORES.

113. Vi Otro Esplendor.
114. Los Espíritus de este Alto Cielo.
115. Ellos respondían a sus nombres uno por uno

116. A medida que la Voz de Dios los llamaba.
117. Dios habló y los Espíritus lo escucharon.
118. A cada uno le fue asignada luz, en ese momento,
119. Luz de acuerdo al brillo de sus Obras.
120. Porque el esplendor genera esplendor.

121. Vi los Espíritus transferidos,
122. Ellos transmigraron a lo Bello;
123. Se entremezclaron con las Inteligencias Celestiales
124. Que brillaban alrededor de los Tronos de Infinidad;
125. Esplendores emanaban desde estos Espléndidos

126. Como las luces desde el Sol y las estrellas;
127. Nunca su belleza es atenuada;
128. Esta es la esencia de su propia naturaleza.
129. El Señor de los Espíritus se sentó sobre su Trono;
130. El Espíritu de Belleza estaba sobre Él;

131. Relámpagos salían de sus labios;
132. Los pecadores lo vieron y perecieron
133. Pero a las Santas Esencias de los Cielos,
134. Los que recibieron los Mandamientos de Dios,
135. Un combinado poder, multiforme, miríadas de ojos,

136. Voces, esplendores como fuego, le fueron dados.
137. Y todos ellos entonaban himnos ante Él,
138. Como si fueran una sola voz,
139. Bendiciendo, glorificando, exaltando a Él,
140. El Uno, el Santo de las edades.

141. Cada poder que está en los Cielos,
142. Y todas las Inteligencias puras,
143. Los Querubines, los Serafines, los Ofanines;
144. Todos los Espíritus de Poder,
145. Y todos los Poderosos de Sabiduría

146. Elevaron sus sagrados himnos de luz,
147. Amor y alabanzas delante del Padre,
148. Bendiciendo, glorificando a Él, el Santo.
149. ¡Bendito eres tú, oh Señor!
150. Y sea alabado tu Nombre por siempre,

151. Todos los que están en los Cielos te bendicen;
152. Todo Santo entre los celestiales te alaban.
153. Todo puro que habita en el paraíso,
154. Cada espíritu que vive en luz,
155. Cada mortal que ha conocido la Verdad

156. Glorifica tu nombre por siempre y siempre.
157. Grande es tu benevolencia, oh Señor,
158. Y tu poder de generación en generación.
159. Tu majestad y magnificencia, cuán grandes son.
160. Profundos son todos tus Misterios.

FIN DEL LIBRO.

Fuente: librosapocrifos.blogspot.com

Traducido al castellano desde dos versiones inglesas, editadas por Robert H. Charles y Hedley F. Sparks, y desde la versión francesa de François Martin; las tres a su vez traducidas de los manuscritos etíopes, cotejados con manuscritos griegos; corregidas además estas versiones de acuerdo con los manuscritos arameos de Qumrân (4QEn - 4QEnastr), editados por Josef T. Milik, traducidos al castellano por Florentino García M.
Los primeros cristianos tuvieron gran aprecio por el Libro de Enoc, como lo atestiguan las epístolas canónicas de Judas (6 y 14-16) y 2 Pedro (2:4), así como la no canónica de Bernabé y los escritos de Justino Mártir (100-165), Atenágoras (170); Tatiano (110-172); Irineo, Obispo de Lyon (115-185); Clemente de Alejandría (150-220); Tertuliano (160-230); Lactantio (260-325) y además los de Metodio de Filipo, Minucius Felix, Comodiano y Prisciliano (m. 385).

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