jueves, 4 de junio de 2015

Tercer libro de Enoc. Parte 5

Estos son libros y testimonios antiguos que muchas religiones cristianas no quieren que conozcas pero te los presentamos para que tú mismo elabores tus conclusiones.

These are books and old testimonies that many Christian religions don't want you to know but we present them to you so that yourself elaborates your conclusions.

Talvez no has leído aun:

Tercer libro de Enoc. Parte 4.

Tercer libro de Enoc. Parte 3.

Tercer libro de Enoc. Parte 2.

Tercer libro de Enoc. Parte 1.

Segundo libro de Enoc. Parte 5.


CAPITULO XII.- MENSAJE Y CONDENA A LOS VIGILANTES.

MENSAJE A LOS VIGILANTES.
(Comparar con Cap XV: 62-73 – 1 Enoc XII: 1-2 - Moisés 6: 26-31).

1. Antes de Todas las Cosas, yo Enoc, existía,
2. Pero oculto y secreto en lo profundo;
3. Ningún hombre supo dónde estaba,
4. Ni los hijos de los mortales pudieron saberlo.
5. Pero yo estaba entremezclado con los Santos,

6. Y bendiciendo al Gran Señor y Padre,
7. En un lejano lugar donde la oscuridad no habitaba,
8. Ni sombra alguna era vista.
9. Allí una voz vino a mí,
10. Una voz suprema y santa;

11. Ella me despertó
12. Para que con una lengua de carne yo pudiera proclamar.
13. La Voz del Águila me levanto, diciendo:
14. Anda Enoc, pariente del Sol,
15. Dile a los Vigilantes que han caído,

16. Los que han desertado de su llamamiento puro,
17. Quienes se han corrompido sobre finas camas,
18. Abandonando sus silentes santuarios,
19. Que en exilio no sentirán paz;
20. A causa de que se han corrompido con lujuria,

21. No tendrán gozo en la descendencia.
22. Gemirán sobre la destrucción que han causado;
23. Llorarán por los días de inocencia,
24.  Cuando la verdad y la misericordia estaban en sus corazones.

TORMENTA COLOR BERMEJO.

25. Nosotros cabalgamos sobre las alas del remolino,

26. Sobre la tormenta roja - oscura,
27. Escuchamos el choque de muchas tempestades,
28. Escuchamos los gemidos de muchos miles,
29. Relámpagos desde las nubes - truenos
30. Sobrecargada con humo de profunda negrura;

31. Semejante a caballos rojos-brillante.
32. Arrastrando carruajes de hierro;
33. Y en mi mano una Espada,
34. Como un meteoro ondeante,
35. Y el cielo parecía una hoguera con luz

36. Mientras yo esgrimía la poderosa hoja,
37. Y un clamor de desolado lamento,
38. Y la vista de muchos afligidos,
39. Pero una Voz de Poder dijo:
40. Aún así este juicio es justo.

41. Sus espadas fueron bañadas en sangre,
42. Sus Flechas dejaron caer gotas con fuego;
43. Y el pálido fantasma de los caídos,
44. Pasaron por nosotros en sus melancólicas nubes

LA CONDENA.

45. Y pasando a los lugares de los Vigilantes,

46. Le dije a Iaza: ¡oh tu caído!
47. Una sentencia ha salido contra ti;
48. ¡He aquí! Tú no tendrás más paz.
49. Aquél por quién vivimos,
50. Aquel que es Todo en sí mismo;

51. El Invisible, el Único,
52. Dios, me ha enviado a ti,
53. Tus pecados se te atarán a ti con bronce;
54. Ninguna ayuda vendrá sobre tus miembros,
55. Ni por súplicas ganarás piedad;

56. Porque grande es tu iniquidad.

SÚPLICA DE LOS CONDENADOS.

57. Y yo pasé adelante, y vi otros; ellos temblaban, pálidos en terror, y me suplicaron que intercediera con Dios, para que ellos pudieran obtener perdón.
58. Entonces hice un registro de sus súplicas, y de los sufrimientos que vi, y de la misericordia que buscan, para poder tener paz.
59. Y yendo adelante pasé Las Aguas de Devastación, de Dan-Ba-Don hasta el oeste de Ar; y leyendo allí el registro de sus castigos, he aquí, fui transportado.
60. Y así, un sueño como una nube, y visiones en la llama de Dios; y tendido vi una extraña visión revelada ante el caído del Altísimo.

61. Y cuando me levanté, fui al lugar, el Desierto de las Aguas de Devastación; el nombre del mismo es Oubelsayael, y allí los vi con sus rostros velados.
62. Y relaté la visión, y el sueño, y hablé en estas palabras; pero sus semblantes estaban atemorizados en oscuridad.
63. ¡Oh caídos! Los que están bajo juicio, la súplica de sus sufrimientos no es escuchada; la voz de Dios lo ha dicho: Uds. lo han abandonado, y son abandonados de él.
64. Lloren y supliquen en silencio, pero no murmuren contra el decreto. Condénense a sí mismos, no a la Ley Divina, la que destierra al impuro de la pureza.

EL LUGAR DE LOS BLASFEMOS.
(Comparar con 1 Enoc CVIII : 4 – 6)

65. Entonces vi, como si fuera una nube de sombra,

66. Cuyos lados ningún ojo podría penetrar;
67. Aunque fui envuelto en sus profundidades,
68. Y desde aquellas profundidades, no podía mirar hacia arriba,
69. Y vi también una llama de fuego,
70. Y relucientes montañas rodeaban.

71. Ellas fueron agitadas terriblemente de lado a lado;
72. Y saliendo de su seno, llegaron voces.
73. Entonces inquirí de uno de los Espíritus,
74. Diciendo: ¿Qué son estas cosas destellantes?
75. Esto no está en los cielos sino en una esfera de fuego;

76. Y en esto, está la voz de lamentación.
77. Él dijo: en este lugar caen los blasfemos;
78. Los espíritus de aquellos que piensan y obran mentiras;
79. Los que pervierten los Oráculos de Dios,
80. Los que él revela por sus Apóstoles.

PILAR DE FUEGO.

81. ¡Oh pilar de fuego!
82. Tú, quien diriges mi alma adelante;
83. Para resistir el brazo de la muerte;
84. Para ser tan quieto y fuerte como la roca.
85. ¡Permíteme mirar sobre tu rostro, Oh esplendor!

86. Déjame oír tus muchas voces,
87. Suaves y poderosas como las olas del mar
88. Cuando ellas se lanzan sobre una solitaria costa.
89. Te sigo en medio de nieblas y nubes
90. Y las celestiales luces de la Estrella de la Mañana;

91. Y cuando la noche se junta en oscuridad.
92. Todavía en medio de los Bosques yo te sigo, oh llama.
93. Oscura tristeza, se precipita desde las montañas,
94. Las estrellas son tenuemente visibles;
95. Con todo, Oh Pilar de puro fuego,

96. Yo te sigo a través de las nubes pasantes.
97. ¿No eres tú el Único, Dios supremo?
98. En quien están todos los secretos envueltos;
99. Alrededor de ti agrupas al Arco Iris;
100. Pero a tus pies yo veo los Leones de Batalla.

101. Tú lees todos mis pensamientos secretos;
102. Mi alma es un rayo de sol ante ti;
103. ¡Gran Padre! Antiguo Misterio;
104. ¿Cómo te daré homenaje?
105. Me levanté, y me lancé de Montaña en Montaña;

106. Sí, aun en los Mares me he sumergido.
107. Pero el Pilar de fuego resplandecerá para siempre,
108. Aun cuando no pudiera tocarlo con mi mano.

SEGUNDO SALMO.

109. ¡Reverencia sea a ti, oh Señor de los Mundos!
110. ¡Reverencia sea a ti, oh Eterno!

111. ¡Reverencia sea a ti, oh Dios de Justicia!
112. El emblema de misericordia de aquellos que te sirven.
113. Que eres el disipador de toda pena,
114. El Rey de Todas las Cosas;
115. El Guardián del Gran Universo;

116. El poseedor de Todas las Cosas.
117. Tú eres el Señor del Todo,
118. La propia forma de todas existencias y apariencias;
119. Tú otorgas Salvación;
120. Sé propicio, oh Más alto Dios.

121. ¡Acshava! ¡Acshava! ¡Acshava!
122. Permítenos adorarte en Arboledas y Bosques;
123. Déjanos inclinarnos a ti en lugares altos,
124. Bajo los cielos abiertos y las estrellas.
125. ¡Oh Eterno! ¡Oh tú, vida!

126. Tú que eres el más hermoso y sabio;
127. La suprema Inteligencia de Sabiduría;
128. La fuente del Justo y del Santo.
129. El primer principio;
130. Tú no eres fuego;

131. Tú no eres aire, ni agua, ni elemento alguno,
132. Sino el Espíritu-Esencia del Universo.
133. En amor, en gratitud, en veneración,
134. Podemos todos nosotros arrodillarnos ante ti
135. Agradeciendo al Dador Todopoderoso

136. De bondad sin fin como el Infinito.

(Continuará…)

Fuente: librosapocrifos.blogspot.com

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