jueves, 26 de enero de 2012

Cosas y cositas

Temitas interesantes siempre conviene saber y comentar entre amigos o en una reunión de intercambio de conocimientos culturales.

¿POR QUÉ SE DICE QUE POPEA SE BAÑABA CON LECHE?
Porque parece que era cierto. Fue en la época del Imperio Romano. Augusta Sabina Popea no pasó a la historia por ser una mujer escrupulosa, precisamente.
Era joven cuando se casó con Rufo Crispino, un prefecto pretoriano, pero la cosa duró menos que un suspiro en un huracán ya que el emperador Nerón quedó prendado de ella y ordenó que se la robaran, así de sencillo. Para disimular un poquito, Nerón hizo que se casara con Otón, su compañero de orgías y francachelas, pero sólo para que se la cuidara. Al poco tiempo Popea se transformó en la amante de Nerón y tuvo tanta influencia sobre él que lo incitó a que diese muerte a su madre Agripina y luego a su esposa Octavia, hechos que el emperador cumplió puntualmente.
Viudo por elección, el hombre se casó con Popea, que pasó a ser emperatriz de Roma, nada menos. Para incidir tanto en Nerón, Popea debía mantenerse bellísima y —además de usar una máscara que la protegía del aire y del sol cada vez que salía a la calle— se cuenta que, efectivamente, mantenía a unas 500 burras con cuya leche se bañaba a menudo para conservar la piel joven. Hoy eso no sería tan fácil, teniendo en cuenta las dimensiones de los departamentos en que vive la gente.

EL PADRE DE LAS ORQUÍDEAS.
Las orquídeas prosperan en todos los climas; incluso hasta en los Alpes. Pero es en las húmedas selvas tropicales donde estos “espíritus de la floresta” —como las define Rapee Sagarik, una de las máximas autoridades mundiales en la materia— despliegan toda su belleza. Se estima que en el mundo hay entre 10.000 y 30.000 especies de estas flores; en Tailandia —la tierra de Rapee— se han registrado más de mil formas diferentes. Se considera que el 20 por ciento de ellas son exclusivas de este reino del sudeste asiático.
Rapee Sagarik se especializaba en estas flores desde 1947, cuando empezó a coleccionar las que pululan en las selvas del norte de su país. ‘Mi interés en las orquídeas se basa en la esencia de los conocimientos adquiridos en el budismo —decía—: concentración, persistencia y espíritu analítico”.
Desde el comienzo de sus estudios, el investigador comprendió que las orquídeas podían llegar a transformarse en importante recurso económico para su país, castigado todavía por los coletazos de la Segunda Guerra Mundial. Analizó las formas de propagación de estas plantas —que parecen vivir del aire, sostenidas simplemente sobre las ramas de los árboles— y estableció métodos de cultivo que llegaron a significar para Tailandia cifras de exportación que en la década de los 90 rondaban los 25 millones de dólares anuales.
Rapee Sagarik vivía rodeado de invernáculos donde albergaba todas las especies autóctonas de su país. Y no se cansaba de mostrarlas. Y de explicar que, si bien la mayoría de las orquídeas son epífitas (esto es, plantas que viven sobre otras formas vegetales) no por eso son parásitas, ya que se alimentan del polvillo y la humedad que permanentemente saturan el aire de la selva.

LAS ÚLTIMAS HIENAS QUE TROTARON EN NAMIBIA.
Las hienas habitaron alguna vez casi todo el continente africano. Cazadores en manada y formidables andariegos, estos cazadores-carroñeros entraron en conflicto con los criadores de ganado, y se los empezó a perseguir encarnizadamente. Hoy la especie está casi extinguida; se conservan, sin embargo, algunas manadas en semicautividad en los extensos parques nacionales del continente negro.
En Namibia, al sudoeste de África, se vivió la frustrada experiencia de dejar en plena libertad a un pequeño grupo (siete machos y tres hembras) en el extenso parque de Etosha. Se colocó un radiotransmisor en el cuello de uno de los machos y se siguió discretamente el movimiento de los animales. Estos terminaron por aceptar la cercanía de los investigadores que los filmaban desde un jeep.
Al principio se los veía tímidos, como si el instinto cazador hubiera desaparecido en esos animales mantenidos largo tiempo en cautividad. Pero pronto el gusto de la sangre y las crueles formas de cazar propias de la especie reaparecieron. Al mismo tiempo —habituadas a la proximidad del jeep— las hienas aprendieron a buscar su sombra para escapar del sol del desierto.
Pero después de varias semanas los investigadores observaron que la manada era demasiado pequeña para bastarse a sí misma. Alguna hembra, agotada por los largos trotes tras la presa, perdió contacto con el grupo y tuvo que ser auxiliada por los investigadores. Finalmente exhaustas, las hienas dejaron de cazar. Y fueron literalmente devorados por el desierto.

LOS CUARZOS DE COLORES DE ARIZONA.
El sílice o anhidrido silícico (S1O2) es una sustancia muy común en la naturaleza. Su forma más pura, el cuarzo o cristal de roca, es el más transparente de todos los cristales, de gran valor en óptica. Su presentación más común es la arena. Y la inclusión de impurezas químicas como litio, sodio, potasio o titanio determina la formación de muchas piedras semipreciosas: amatista, citrino, granate y otros los cuarzos coloreados.
En pleno desierto de Arizona, la presencia de vastos yacimientos de sílice permitió que un pueblito polvoriento —antigua posta de las diligencias marchaban al Oeste— se convirtiera en activísimo centro de comercio y peregrinaje: todos los años, en enero (pleno invierno boreal) la población de pocos miles de habitantes alberga a más de un millón de norteamericanos, que llegan con sus casas rodantes en busca del sol de Arizona y las bellísimas piedras de Quartzsite.

¿DÓNDE NACE LA FRASE “LIBERTAD, ¡CUÁNTOS CRÍMENES SE COMETEN EN TU NOMBRE!”?
El 14 de julio de 1789 estalla la Revolución Francesa. Manón Philipón tenía algunos años más de treinta cuando eso ocurre. Desde muy chiquita había leído obras literarias de mucho peso, en especial los clásicos griegos y romanos.
Era una erudita. No mantenía esa condición en su matrimonio ya que su esposo Jean Marie Roland se quejaba de la joven debido a que ella se lanzaba a recitar poemas o hilvanar devaneos filosóficos justo cuando él la requería para la más cotidiana de las acciones entre un hombre y una mujer, situación ésta que por lo general le quitaban las ganas. De todas formas, Manón —como tantas otras mujeres en la historia—tenía una gran ascendencia sobre su marido.
Al llegar la revolución, Roland adquiere cierta importancia ante la Asamblea Constituyente, siempre guiado y apuntalado por su esposa que era un tanto fría, como queda dicho, pero gozaba de una gran belleza que impactaba a sus contemporáneos. Pero Manón comenzó a ganarse enemigos. Al advertir que la revolución se había transformado en un festín sangriento, dijo en público muchas cosas que ofuscaron profundamente a Dantón, Robespierre y Marat, gente no precisamente famosa por su paciencia.
Fue detenida mientras Roland huía de París con una amante que no recitaba a los clásicos, y fue condenada a morir. Llevada hacia la plaza donde reinaba la guillotina en uno de aquellos carros descubiertos, se la veía consolar con gran entereza a los que —como ella— iban rumbo a la muerte. Cuando pasaron frente a la estatua de la Libertad que estaba en la entrada de esa plaza y con la guillotina ya a la vista, rodeada por la multitud obscena, Manón miró el monumento y lanzó la frase en voz alta: “Libertad, ¡cuántos crímenes se cometen en tu nombre!”. Poco después, con enorme coraje, avanzó sin ayuda hasta el terrible artefacto y se arrodilló frente a él sin una lágrima.
Perdió la cabeza, pero nunca la dignidad. Y nos dejó una frase que aún hoy es válida.

¿POR QUÉ LA CIUDAD DE NUEVA YORK SE LLAMA ASÍ?
Carlos II de Inglaterra era, como su nombre lo indica, el sucesor de Carlos I de Inglaterra. Este último no había hecho las cosas con mucha prolijidad ya que, por diversos enfrentamientos, provocó una guerra civil luego de la cual debió abdicar.
Después de algunas idas y vueltas políticas con el estilo del siglo XVII, cuando ocurría todo esto, llega al trono medio a los tropezones Carlos I. La ciudad de la que hablamos había sido bautizada por los colonos holandeses con el nombre de Nueva Amsterdam, pero, ahora formaba parte del imperio británico.
Por tradición, el segundo hijo varón del rey de Inglaterra es honrado desde su nacimiento con la jerarquía de Duque de York. El hermano de Carlos II, entonces, era el Duque de York. El rey debía tenerle algún cariño ya que un buen día decidió obsequiarle aquellas lejanas tierras.
El duque, muy contento con su regalito, lo llamó con su nombre de nobleza. Pero como ya existía —obviamente— un condado de York en Inglaterra, le agregó el “New” delante para diferenciarlo. Y así quedó.

Autor: Víctor Sueiro.
Fuente: Revista “Conozca Más”

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