sábado, 23 de junio de 2012

Presidentes de Bolivia: Daza

 
Resumen sencillo e información básica sobre los datos personales y actividad gubernamental de los presidentes bolivianos.

Fast and single basic summarize and basic information on the personal data and the Bolivian presidents' government activity.

GENERAL HILARIÓN DAZA.
Lugar y fecha de nacimiento: En Sucre, Chuquisaca el 14 de enero de 1840.
Profesión: Militar.
Títulos y Honores: Ministro de Guerra durante el gobierno de Frías. Promulgó la décima Constitución Política del Estado.
Exaltación al mando: Gobierno de facto y Constitucional desde el 4 de mayo de 1876.
Término del mandato: 27 de diciembre de 1879.
Origen de su investidura: Golpe de Estado. Primera instancia de facto y luego constitucional.
Duración del mando presidencial: 4 años.
Fecha de su fallecimiento: Murió asesinado en la localidad de Uyuni el 27 de febrero de 1894, cuando venía a rendir cuentas de la Guerra del Pacífico.
Edad a su fallecimiento: 54 años.

Durante su gobierno Bolivia perdió la Guerra del Pacífico. Tomó parte en la conducción de esa guerra, en pleno teatro de operaciones fue derrocado el 27 de diciembre de 1879 y se exilió a Europa donde radicó por 14 años. Implantó la ley que creó el impuesto de 10 centavos sobre quintal de salitre. Sobre su nombre, triste por muchos conceptos, pesa el mayor estigma que puede agobiar a un hombre, sea cual fuere su condición: la alta traición a la patria.
Hilarión Daza nació en Sucre el 14 de enero de 1840, hijo de Marcos Groselé y de Juana Daza. Militar por conveniencia, como casi todos los de esa época, Daza ganó sus grados gracias a su incondicionalidad y obsecuencia con muchos gobiernos. De todos es sabido que inicialmente apoyó a Melgarejo, al que dejó porque recibió 10.000 pesos recaudados por los enemigos del régimen para la compra de militares y políticos venales. Fue asesinado al llegar al país para reivindicarse de las acusaciones de traición.
Halagando a la tropa, logró considerable influencia sobre ella, hasta que ganó el Ministerio de Guerra. Con sólo esos “méritos” pudo dar el golpe que lo llevó a la presidencia interina de la República. La Asamblea Constituyente de 1878 lo designó mandatario constitucional.
Por su ignorancia y desconocimiento casi absoluto de los problemas con Chile, aprobó la “Ley de los 10 centavos”, impuesto a la extracción del salitre boliviano, que Chile tomó como pretexto para iniciar la guerra injusta, que comenzó con la ocupación de Antofagasta el 14 de febrero de 1879. Las poblaciones del departamento Litoral carecían de defensa marítima y terrestre, y se hallaban prácticamente abandonadas, por éste y por todos los gobiernos anteriores, desde la fundación de la República, dedicados más a la política y a la defensa de sus intereses que a la integración nacional y a la custodia de las fronteras y costas.
La Guerra del Pacífico fue un enfrentamiento totalmente desigual, pese a la intervención del Perú, aliado nuestro, que también se hallaba impreparado y desprevenido para defender su territorio. La historia de este conflicto internacional es una historia de vergüenza e incapacidad que debe revelarse en todos sus detalles. Daza, que al iniciarse la contienda se había opuesto al envío a la línea de fuego de los regimientos “Illimani” y “Húsares”, porque eran las unidades que preservaban la estabilidad de su gobierno, abandonó en plena guerra el frente de operaciones con el propósito de viajar al país para defender a su gobierno amenazado por la oposición; fue acusado asimismo, de haber ordenado, bajo influencia chilena, la “retirada de Camarones” que fue la causa de la derrota final. Este último cargo no fue comprobado.
Si bien la derrota tiene su origen en la falta de recursos económicos y materiales para hacer frente al enemigo, la responsabilidad de Daza, de su gobierno y de los altos mandos militares, es enorme. Todos estos antecedentes influyeron para que el presidente fuera destituido de la primera magistratura y del mando del ejército el 27 de diciembre de 1879, por imposición del propio pueblo y del ejército.
Temeroso de ser detenido y comprobando que era imposible defender su gobierno, se embarcó a Europa, de donde volvió sólo cuando finalizó la contienda. Aposentado en Antofagasta, pidió juicio de responsabilidades para determinar, según dijo, “a quienes debe llamarse traidores a la patria”. De allí se trasladó a Arequipa, pidiendo al Presidente de la Corte Suprema de Justicia permiso para ingresar al país, que le fue concedido.
Llegado a Uyuni, el 27 de febrero de 1894, fue hostilizado por grupos que le calificaban de traidor, por lo que se le asignó una escolta militar para dirigirse a un hotel, pero, en el trayecto, fue asesinado con una descarga de fusilería, por la espalda. La orden había sido dada, según los informes, por el Capitán José María Mangudo y el Teniente Manuel Castillo. Nunca se pudo establecer los móviles del crimen y, lamentablemente, no hubo interés en las autoridades, desde las más encumbradas, por determinar dichas causas que, seguramente, hubieran señalado a los responsables de la pérdida de la guerra y por lo tanto del Litoral.

Fuente: Floren Sanabria G. “Presidentes de Bolivia”. Editorial Proinsa. La Paz. Texto oficial del sistema educativo boliviano.

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